(Artículo que iba a ser originalmente publicado en Diario Siglo XXI el pasado 23 de enero)
Al hilo del
artículo anterior, seguiré con mi repaso al cine que nos ha dejado el pasado
año desde un punto de vista personal. En esta ocasión, con 3 secciones donde
hablaré de diez películas entre las que están, en mi opinión, las mejores de
2012. Precisamente, la historia de esas tres películas que he elegido como las
más notorias, giran en torno a la juventud, de uno u otro modo. Estas brisas
refrescantes, todas ellas de hora y media, hacen que vuelva a cuestionarme la
utilidad de alargar el metraje hasta el aburrimiento. Si la semana pasada
hablaba de lo que llamaba ’The Peter Jackson’s hysteria’ por
la manía que han cogido en Hollywood de imitar a este director produciendo
películas interminablemente largas, esta semana pasada anunciaron el
complemento perfecto para poder soportarlas. Se trata de RunPee,
una aplicación para el móvil que te avisa del mejor momento para ir al baño
cuando estás viendo un film en el cine. Al creador se le ocurrió desarrollar
algo así, como no podía ser de otro modo, viendo una película del lunático de
Jackson, ‘King Kong’. Recomiendo a aquellos que tienen problemas de
próstata, a los que beben mucho en los cines que vayan cuando les apriete,
que Peter va tan lento que no habrá mucho que perderse.

Del
cómic a la pantalla. Porqué hay vida más allá de los superhéroes
En los
últimos años hemos vivido un empacho de adaptaciones de héroes con mayas
luchando contra malvados sin corazón que destruían ciudades, mataban personas,
se enfrentaban contra ejércitos y tenían una extraña obsesión por hacer
enfrentamientos más propios del ‘Street Fighter’ que de la vida real. El 2012
ha seguido la misma estela. Con una diferencia, había muchas expectativas
puestas en dos de esas películas de franquicia.

’Los Vengadores’
fue una película que Disney/Marvel llevaba tiempo madurando. Para preparar el
terreno nos tuvimos que tragar ‘Thor’, ‘Capitan América: El primer Vengador’,
‘Hulk’ y las dos ‘Iron-Man’. Ahora llegaba el momento de la verdad, de hacer
algo épico que diera pie a hacer más productos de franquicia cual churrero un
domingo a las 7 de la mañana. Para ello, ficharon a un grande, Joss Whedon, que
se había formado entre fantasía, épica y la comedia con series como ‘Buffy
Cazavampiros’, ‘Ángel’, ‘Firefly’ y, sobre todo, la excelente ‘Dr. Horrible's Sing-Along Blog’. Contratar a
un tipo que le encantan los musicales, que es un friki y que tiene mucho
sentido del humor de la talla de Whedon me hizo pensar que era posible ver una
buena película. Mis expectativas subieron exponencialmente. Es cierto que Joss
no es conocido por sus argumentos bien hilvanados y coherentes. Tan sólo hay
que ver cualquiera de sus mierdas de series, Firefly inclusive. Pero ‘Dr.
Horrible’ es genial, hablaba de superhéroes y villanos en clave de humor y
musical y, además, hay que reconocerle que sabe dotar a sus personajes del
carisma suficiente para que sus proyectos funcionen.
Era una tarde lluviosa en el centro de Chicago y acababan de estrenar la película. Tenía que hacer tiempo para coger el tren, así que decidí ver la película en 3D en un cine cercano a la estación. Tal vez sea demasiado crítico al decir esto pero, en mi opinión, la película fue decepcionante. Aparte de dos ‘gags’ cómicos que todo el mundo recuerda, la historia se hace larga y no está bien articulada. Las motivaciones de los héroes para trabajar juntos son de risa. Tiene que morir un agente del SHIELD que ni Hulk o el Capitán América conocían para convencerlos de trabajar en equipo. Precisamente esa muerte. No otra, esa. Mal Joss, mal. Si te hubieses ahorrado el comienzo más propio de una película de acción de serie B de los 80 (y copiada en los 90 en films como ‘Mortal Kombat’ o ‘The Quest’) y de un videojuego de lucha, la convocatoria y búsqueda de los héroes, podrías haber dedicado más tiempo a trabajar el guión y hacer una relación entre personajes más sólida. Además, Samuel L. Jackson está más acartonado que Arnold en Terminator 3. Y parecía difícil. No obstante, se trata de un producto entretenido, altamente visual y que ha dado mucha rentabilidad a los promotores de la idea. Mi nota, un 7/10.

Pero
había otro film esperado del mismo corte. En esta ocasión, de una franquicia
que había ido de mal en peor hasta que un inglés cogió las riendas. Se trataba
de Christopher Nolan y de la historia de Batman, que en 2012 nos dejó
’El caballero oscuro, la leyenda renace’. Sin tanta
brillantez como en sus predecesoras, Nolan cierra el círculo de su trilogía de
manera poco convincente. Relaciona sucesos y personajes forzadamente, soltando
datos de manera indiscriminada en el momento menos adecuado. De este modo,
consigue que ‘todo encaje’, pero como puede hacerlo la pieza de puzle
equivocada si le das dos mamporros. Más que redondear un argumento es una
violación. Christopher, te estaban diciendo que no, pero tú insististe. Con
indicios burdos y sorpresas sacadas de
la manga no hacemos nada. Si a eso sumamos que el eje temporal se le va
un poco de las manos, haciendo que haya hechos que no coincidan adecuadamente
en el tiempo, y el ritmo, que se ralentiza y acelera caprichosamente, tenemos
una pieza ‘2 girls, 1 cup’, de ver una vez y no más. Pero
Christopher, ¿no te diste cuenta que en las anteriores la ciudad casi es tomada
por un puñado de villanos y, en esta, que hay un millar de ellos sueltos,
acaban venciendo los buenos sin ayuda externa? Un poco
inverosímil parece. Sólo un poco… Mi nota, un 6.5/10.

Otro título que dio que hablar fue
’The Amazing Spider-man’. Por supuesto, ese adjetivo no hace
referencia a la película. Partiendo de que no hacía falta hacer un
reboot de la franquicia cuando el cadáver de la anterior
estaba todavía caliente, ésta, que si bien, está mejor orientada que las
anteriores (con Wendy y el Dr. Connors), no me acaba de convencer. Tal vez
tenga algo que ver ese empacho que comentaba antes, pero el argumento no se articula
correctamente. Además, como variación de lo que decía Gasset, ‘una película es
una película y sus circunstancias’ y, éstas, han jugado muy en contra suya. No
era el momento. Si además, impregnas todo con heroísmo barato, sacrificios
propios de telenovela venezolana de baja calidad y dotas de una
oscuridad al protagonista completamente impostada, consigues
que tu producto se eche a perder. Mi nota, un 6/10.
Por último hablaré de la mejor
adaptación de cómic que he visto durante el 2012. Se trata de ‘Rurôni
Kenshin: Meiji kenkaku roman tan’, que ha brillado entre tanto
superhéroe. Esta película japonesa concentra todo el espíritu de la serie
animada y de los cómics, que en España se conocieron bajo el nombre de ‘El
guerrero samurai’, y son combinados con los OVAS, que cuentan los orígenes del
famoso asesino Battosai, para formar una pieza deliciosa. Si bien es cierto que
Kenshin no se muestra tan torpe y entrañable como en los referentes, el
director, Keishi Ohtomo, hace un trabajo brillante consiguiendo una
ambientación adecuada para que las secuencias de acción, las cómicas, las
violentas y las emotivas se enlacen de manera natural. Aunque el casting podía
haber sido más acertado, el conjunto de la obra mantiene una calidad muy elevada.
El cometido de conseguir una adaptación de una obra tan extensa era muy
compleja, sobre todo por la gran cantidad de matices que existen en ella, por
eso tiene mucho más mérito el resultado. Mi nota, un 8/10.
Cine de autor, ese gran desconocido

La primera de las obras que
escogí para este apartado fue premiada en la última edición de Cannes y arrasó
en Sitges. Se trata de ’Holy Motors’, la última perla del
director francés Leos Carax, que ya me sorprendió precisamente en Sitges con su
pieza de ‘Tokyo!’ y que, nuevamente, vuelve a utilizar al camaleónico Denis
Lavant para dar vida a una serie de personajes extraños, entre los que no podía
faltar Monsieur Merde, que ya conocíamos del mediometraje anteriormente
mencionado. El impulsivo e imprevisible ‘Señor Mierda’ es tan sólo uno de los
reclamos que Carax utiliza para contarnos la historia de Monsieur Oscar, un
hombre que vive interpretando diferentes vidas, día tras día, cambiando de
personaje según la agenda establecida. De mendigo a asesino, de monstruo a
hombre de familia, en una limusina recorre Paris que utiliza como camerino y
medio de locomoción para ir de un punto a otro. Monsieur Oscar es un hombre que
no tiene vida propia, que vive todas las vidas y que no vive ninguna, que
existe a través de los demás. Algo cada vez más frecuente en las grandes
ciudades, en individuos sin personalidad, en personas que interpretan un
estereotipo por no ser ellos mismos, donde todos podrían ser cualquiera. ¿Acaso
no vivimos las vidas de aquellos personajes que aparecen en una película cuando
la vemos o en una novela cuando la leemos? Holy Motors no es una película de
sketches, es un conjunto de píldoras ácidas y de difícil digestión que nos
lleva de viaje por unas situaciones excesivas e incoherentes entre sí, donde
cualquier héroe puede convertirse mañana en villano, el rico en pobre y el vivo
en muerto. Y al final, siempre al final, sentimos un gran vacío. Mi nota, un 8/10
.

Una de las nominadas a los
Oscars de este año ha sido ’Amour’, del cineasta alemán
Michael Haneke, que pone su sello en las obras manteniendo los planos y estableciendo un
ritmo pausado. En esta ocasión, sigue con esa dinámica, haciendo que la
historia lo cuenten los detalles, las situaciones triviales y anodinas, y el espacio.
No es una película para todo el mundo. El tema que aborda es complejo, el amor
y su significado. La trama se centra en una pareja de ancianos, donde ella,
profesora de piano, sufre un ataque cerebral que la deja con la mitad del
cuerpo paralizado. Su marido la cuida mientras ella se siente cada vez más
inútil. La situación de ella empeora hasta el punto de pasarse el día en la
cama llegando a la senilidad. El marido, que también tiene sus achaques, sufre
la dependencia bilateral a diario. Ella ya no es su mujer, es un cuerpo donde
una vez estuvo una persona maravillosa. Pero aferrarse a la idea de esa imagen
del pasado es más fácil que admitir que ya se ha ido. Mi nota, un
7/10.

El cineasta
estadounidense Wes Anderson y su obra ‘Moonrise Kingdom’ son
los elegidos para cerrar este apartado. No en vano, es una de las mejores
películas del año. Ambientado en la pequeña isla de New Penzance,
situada en la costa de New England, nos traslada a los años sesenta, donde el
pequeño huérfano Sam Shakusky, de doce años, que está asistiendo al campamento
de verano de los ‘Khaki Scout’, se enamora de Suzy Bishop, una niña que vive
con sus padres y tres hermanos menores en la isla. Ambos se escriben por carta
durante un año y deciden fugarse juntos cuando Sam vuelva al campamento el
siguiente verano. Una serie de personajes giran en torno a los jóvenes
intentando poner freno a sus planes, mientras, Anderson, aprovecha las
situaciones que se producen para jugar con el espectador en escenas dramáticas,
emotivas y cómicas entre lo entrañable y lo ridículo, creando una atmósfera y
una estética muy personal que haga que todo coexista en armonía. Las formas,
los simbolismos, los colores, todo está milimétricamente dispuesto para hacernos
disfrutar de los maravillosos mundos que Anderson crea. Mi nota, un
8.5/10.
Cine
Independiente: cuando ‘Indie’ no es un mero adjetivo
El cine independiente es el que más alegrías me ha dado durante el año pasado. Aquí se engloban algunas de las mejores películas del 2012 que, curiosamente, son las que atesoran una menor duración.

Una de las
sorpresas de los Oscars ha sido ’Beasts of the Southern Wild’,
que ha conseguido 4 nominaciones en total: mejor película (con un presupuesto de menos de
dos millones de dólares), mejor actriz (una niña de 9 años que actuó con 5),
dirección (para Benh Zeitlin, que debuta en un largometraje) y guión adaptado
(basado en la obra teatral ‘Juicy and Delicious’). En otras palabras, cuatro de
las más importantes secciones, por lo que supone un éxito increíble para una
obra de estas características. Sin entrar en el debate si es merecida o no la
nominación a la pequeña Quvenzhané Wallis, sin ver la película uno se imagina
que se han dado una de estas dos circunstancias: que las películas de 2012 han
tenido que ser muy flojas o que es una obra maestra sin precedentes que ha
conseguido llamar la atención de la crítica de algún modo. Bien, pues,
efectivamente tiene algo de ambas partes, porque 2012 no ha sido un año
memorable en la calidad de las piezas y debido a que ‘Beasts of the Southern
Wild’ es una buena película. Cuenta la historia de Hushpuppy, una niña que vive
en una comunidad instalada en un Delta, conocida como la bañera, que está en
peligro de desaparición por verse inundada debido a las constantes crecidas del
nivel de las aguas (por la desaparición de los casquetes polares y tormentas) y
a cuyos integrantes la ‘civilización urbana’ pretende desalojar y llevar
consigo a modo de rescate preventivo. Construida con pocos recursos, consigue
mantener el interés del espectador y articular un discurso bien construido.
Bien es cierto que tiene bastantes carencias, que la voz de la niña narrando es
más propia de una lectura en voz alta que de una evocación y que la moraleja es
algo que está latente desde el primer minuto, pero no debe desmerecer el
resultado final. Zeitlin se las arregla para mostrarnos dos mundos opuestos sin
posicionarse en su planteamiento, es la niña quien evidencia lo peor de ambos
sistemas. Tiene una duración adecuada, 93 minutos, algo inusual para lo que nos
están acostumbrando, y un reparto lleno de nombres desconocidos. Mi nota, un
8/10.

Seguidamente,
hablaré de otra de las mejores películas del año, 'Detachment’(‘El
Profesor’). Producida en 2011, llega a nuestro país, como no puede ser de otra
manera, con retraso. El cine independiente, desgraciadamente, muchas veces
lleva esa cruz. Este film, es un brillante drama que nos ofrece una necesaria
reflexión sobre la educación y la importancia de la infancia en el desarrollo
humano. Adrian Brody interpreta a Henry Barthes, un profesor sustituto de
escuela secundaria que se pasa la vida de un lado a otro sin destino fijo.
Huérfano y con un abuelo moribundo, ve como los jóvenes desperdician su vida
día a día, ante la mirada viciada de familiares y profesores. Henry se encontrará con
Erica, una menor que se prostituye por dinero para sobrevivir, y decide
acogerla en su casa para intentar salvarla de esa vida. Pronto descubrirá que
con ese acto está salvando también la suya. Además de las excelentes
interpretaciones de Brody y, de la joven, Sami Gayle, ‘Detachment’ le ofrece al
espectador una experiencia claustrofóbica donde el espectador sentirá la
impotencia de esos profesores que no pueden ayudar a sus alumnos, que se
sienten agobiados por sus padres y coartados por las leyes, a quienes no
amparan frente a humillaciones, agresiones e intimidaciones. Decía Roland
Barthes que todo texto es un palimpsesto, que toda creación debe su
originalidad a aquellas en las que se basa. ¿Estamos condenados a repetir los
errores que cometieron nuestros padres con nosotros? Como dice Henry, muchos
padres tienen hijos y pretenden que los demás cuiden de ellos, que los eduquen,
como si eso fuese un derecho en vez de su responsabilidad. Debería de haber
algún tipo de test para ser padre, al igual que lo hay para sacarse el carné de
conducir. Mi nota, un 8.5/10.

Por último,
la película que más me ha emocionado durante el 2012 que, curiosamente, fue estrenada
en España el mismo día que ‘Detachment’, el 31 de octubre, y que, al igual que
ésta, no fue producida el año pasado. Esta vez tuvimos que esperar dos años,
dos largos años para poder disfrutar de la joya que significó el debut de
Richard Ayoade como director, ’Submarine’. Basada en la
novela original del mismo nombre y escrita por Joe Dunthorne, que muestra a
unos personajes bastante diferentes y a un protagonista, Oliver Tate, más bravucón
que incomprendido, Ayoade hace suyo el texto mejorándolo en una adaptación
realmente brillante. En la dirección no se muestra menos magistral,
recordándonos a Wes Anderson en muchos momentos de la trama. Ésta cuenta la
historia de Oliver Tate, un chaval de quince años que vive en Swansea y que
tiene dos objetivos a corto plazo. El primero, perder la virginidad antes de su
próximo cumpleaños. El segundo, evitar que su madre se acueste con un antiguo
novio y que, a consecuencia de ello, sus padres se separen. Oliver es un chaval
analítico, gran lector de libros y diccionarios (elige de éste una palabra a
diario) y muy observador. Está enamorado de Jordana Evans, la cual está
obsesionada con prenderle fuego a todo. Por otro lado, sus padres piensan que
tiene algún tipo de trastorno psicológico y que es homosexual. Con un padre
depresivo inmerso en un trabajo para el que está sobrecualificado y una madre
con un oficio monótono, Oliver controla cuando hacen el amor gracias al
regulador de luz. ‘Submarine’ nos traslada a finales de los 80/ principios de los años 90, con las
cintas VHS y las cintas de cassette, a aquella época en la que teníamos 15 años
y en la que teníamos menos responsabilidades y preocupaciones. Una mirada
inteligente e imprescindible acerca de la familia, la adolescencia y a como
aquellas cosas que eran importantes para nosotros entonces, siguen teniendo un
especial espacio en nuestros corazones. Mi nota, un 9/10.
La próxima semana podrán leer la conclusión de este artículo en tres partes, con más películas comentadas, buena parte de ellas con nominaciones a los Oscar y de reciente o próximo estreno. Stay tunned!
To
be continued…