miércoles, 12 de enero de 2011

Bienvenidos a Zombieland

Bienvenidos a Zombieland
(Publicado el sábado 8 de enero de 2011)


En estos días de invierno he visto más televisión de lo habitual. Y he de confesar una cosa, echo de menos CNN+. Los telediarios de otras cadenas me provocan un rechazo comparable con el que produce la lactosa a mis intestinos de buena mañana. Hay una manipulación tan grande de las noticias que puedo pasarme los tres cuartos de hora de los informativos más agitado que mi vecina de arriba cuando empieza a mover los muebles del piso. Al menos gracias a esto he recordado porqué apenas veo la televisión (algo que pese a sincero, no es bueno confesar cuando me dedico a escribir una sección de opinión sobre los menesteres audiovisuales). Pero es que la programación se parece cada vez más a una verdulería, todo el stock es muy parecido y la gente habla de otras personas (y de su vida privada) sin mucho criterio, alto y con descalificaciones mientras intenta vender un kilo de aquello que le interesa, por ejemplo los ‘tomates’ de temporada (o bien, como en los inicios de Telecinco, unos buenos melones). Y es que los programas denominados incorrectamente como ‘del corazón’, con sus riñas y trifulcas, son un fiel reflejo del ejemplo que nos dan nuestros políticos (y ellos, a su vez, de nosotros mismos). Tenemos un problema profundo de educación.



Últimamente las series de televisión me parecen todas iguales (con excepciones contadas con los dedos de la mano). Tanto es así, que estuve viendo dos de títulos distintos y correlativos en la programación pero que tenían los mismos actores secundarios, y encima, repitiendo papel (de malo, por supuesto). Y no es que la palabra más pronunciada por los españoles después de ciertas partes de la anatomía y algún que otro taco, sea el motivo de estos sucesos (entiéndase que me refiero a la ‘crisis’ artística). El próximo martes, ‘La Sexta’ estrenará ‘Walking Dead’, una serie realizada a partir de una historia ya conocida a través de largometrajes como ’28 semanas después’ o ‘Resident Evil’. Una historia de zombies que toman una ciudad y los pocos supervivientes intentan salir con vida de ella. Nada original. Por lo que si quieren ver algo diferente les recomiendo ‘Dead Set’, con ella verán los reality shows de otra manera. El canal que ocupaba antes CNN+ se ha convertido en ‘Gran Hermano 24 horas’. Les aseguro que si ese canal se transforma en lo que vimos en ‘Dead Set’ no echaría tanto de menos el único canal informativo decente de nuestro país (¡tiembla Mercedes, tiembla!).



Recuerdo una película canadiense que tuve la oportunidad de ver en el festival de Sitges de 2009, era de muy bajo presupuesto y desarrollaba toda su trama en un escenario de interior, una cadena de radio. ‘Pontypool’ era su nombre. Me sorprendió gratamente. Es un ejemplo de que ‘no tener un duro’ no significa ‘hacer un churro’. Ante los obstáculos, creatividad (no sé quién pronunció esa frase por primera vez –seguro que fue un productor-, pero deberían de darle una paliza; no sabe el daño que ha hecho a la industria audiovisual, donde el que cobra es un afortunado).



Para aquellos que se lo temieran, avanzo que no voy a ponerme a hacer un listado de películas de muertos vivientes o humanos que han perdido el control de sus actos (aunque este sería más divertido ya que podría incluir diferentes salidas de tono gloriosas en la historia de la televisión que deberían permanecer siempre en nuestro imaginario), no terminaríamos nunca y además, sería demasiado aburrido.



Si en la política encontramos extraños compañeros de cama, algo parecido sucede también con la televisión privada. Fusionarse está de moda, y por encima de hacerlo por la coherencia dada por la similitud de contenidos siempre están los intereses económicos. Así, ‘Cuatro’ parece que se acabará convirtiendo en una prolongación de ‘Telecinco’, con sus programas sensacionalistas y reality shows, y ‘La sexta’ se consolidará como un ‘bastión futbolero’ del hombre de a pie si al final firma el acuerdo con ‘Antena 3’. Parece que va a ser cierto aquello que comentaba un directivo de la Fox. En una entrevista, hace ya unos años, confesaba que la tendencia temática en las series televisivas iba en función de las previsiones de lo que el país iba a necesitar a unos diez años vista. Las series de abogados consiguieron que poco después se puso de moda estudiar derecho (por lo que son responsables, en cierto modo, de que ahora salgan hasta de debajo de las piedras alentando a que te demanden por cualquier cosa), o las de médicos y cirujanos (el tío Sam necesita personal en sus hospitales, chicos) y después, policías (la seguridad es lo primero, queridos patriotas). A todos nos vienen a la cabeza ejemplos que, encima, estamos hartos de ver e intentar imitar (con penosos resultados, todo sea dicho). Pese a que la temática policiaca esté en auge en los últimos años (¿a qué no nos llegan series de carpinteros?), parece que las televisiones están consiguiendo lo que pretenden para las próximas décadas, la involución humana. Lo dicho, ‘Bienvenidos a Zombieland’.

viernes, 7 de enero de 2011

Crossover

Esta semana se ha estrenado la última película de Borja Cobeaga y he aprovechado este momento para desvelar una de esas verdades incómodas que todo el mundo sabe y nadie quiere decir: Borja y yo, desde que nos conocimos en un festival en Segovia, vivimos un crossover.



Os pondré en antecedentes a todos tras aclarar que es un crossover. Si alguno ha pensado que es algo sexual mucho me temo que no ha dado en el clavo. Dícese del cruce de dos mundos diversos, pueden ser a través de dos o más personajes que habitan en realidades paralelas (por ejemplo, los universos Marvel y DC) o del presente, pasado y/o futuro (como en ‘Regreso al Futuro II’). Cualquier contacto entre dos universos diferentes en el espacio-tiempo puede considerarse un crossover (Sí, lo de Joan Laporta y María Lapiedra no entra en esta sección).


¡Esto si que es un crossover! ¡Artistas venidos a menos, juntos haciendo un playback!

Conocí a Borja en el Festival de Cortometrajes ‘Contraplano’ de Segovia en 2007 en una discoteca donde nos reunimos todos los invitados y miembros de la organización. Tras una breve charla trivial con él entre copas nos despedimos. Meses después rodé un cortometraje de nulo presupuesto que se llamó ‘Yo controlo’. En 2008 se estrena el largometraje ‘Pagafantas’, donde el protagonista no sólo comparte nombre conmigo, sino algún otro detalle biográfico. Mal rollo. Todos estos datos encajan, ¿estará vigilándome Borja desde entonces? ¿Acaso le prometí una copa que nunca pagué en aquella fiesta? El pasado año en navidades me enteré que fue a un karaoke de Madrid junto con Nacho Vigalondo y algunos actores que yo regenté unos años antes. Además, también en diciembre asistió como invitado a una de las citas ineludibles de todo sórdido, el ciclo de ‘cine basura’ que mensualmente nos ofrece ‘Canal + Extra’ con comentarios de José Viruete y Paco Fox, y donde participé escribiendo en el videochat junto con otros tantos seguidores. En 2011 ha estrenado su nuevo largometraje, ‘No controles’. Qué pasa, ¿es que no había más nombres? Otras pequeñas ‘coincidencias’ han sucedido durante este periodo de tres años y medio, pero esas tal vez sean las más reseñables.

Como suele ocurrir en todo crossover, al final esto va a petar por algún lado. Sólo espero que si esto continúa así, la próxima vez al menos tenga la decencia de meterme en los créditos.

PD: Y sí, es cierto, no es un crossover, pero podría serlo, podría serlo…

jueves, 23 de diciembre de 2010

La luz del fin del mundo

La luz del fin del mundo
(Publicado el sábado 18 de diciembre de 2010)


En navidad muchas llamas se encienden (tan sólo tenemos que mirar la cartelera de esta semana para ver la tremenda variedad existente) y otras se apagan. No soy muy dado a las necrológicas. Cuando murió Leslie Nielsen ni siquiera hice un comentario en el artículo para no desvirtuarlo. Cuando se nos fue Tony Curtis, le hice un homenaje viendo una antigua película suya y un ensayo crítico sobre la misma que he guardado para la posteridad (pese a ser la imagen de cabecera de mi blog). Otros tantos se han ido este año: Luís García Berlanga, Dennis Hopper, Peter Graves,… Y esta semana ha sido Blake Edwards, famoso por lanzar a la fama a Peter Sellers y dirigir clásicos como ‘Desayuno con diamantes’ (‘Breakfast at Tiffany’s), cuya co-protagonista, Patricia Neal, también ha fallecido este año. Ni el director ni los protagonistas de esa cinta siguen con vida. Será que el tiempo no pasa en balde. Descansen en paz todos ellos.




La vida, entonces, hay que aprovecharla. Menos mal que el gobierno inglés ha dejado en libertad bajo fianza a Julian Assange, desestimando los recursos provenientes de Suecia. En las últimas semanas muchas muestras de apoyo y otras tantas opiniones en contra han rodeado al ‘líder’ de Wikileaks. Tanto que se empezó a levantar una cortina de humo por parte de los gobiernos y una ‘ciberguerra’ de los afines al ‘terrorista’ contra aquellas compañías que le habían dado la espalda y saboteado. ‘Matrix’, ‘Juegos de guerra’, ‘Terminator’,… muchas películas me venían a la cabeza cuando hablamos de internet y ordenadores. Pero mucho mejor hablar de una secuela, ‘Tron: Legacy’, que ayer se estrenó en nuestros cines. Aquellos nostálgicos que tuvieron la oportunidad de ver en pantalla grande ‘Tron’, podrán encontrar de nuevo a Jeff Bridges en el papel de Kevin Flynn, que atrapado en un mundo virtual muy violento y cada vez más evolucionado, se reencontrará con su hijo 25 años después para compartir una peligrosa aventura dentro de él. Y es que la secuela tendrá que contentar a un gran número de fans, puesto que su antecesora se ha venido promocionando como una película de culto en algunos sectores. Así que decepcione o no, todo ‘f’reak’ tiene una cita en los cines este fin de semana. Al igual que aquellos amantes de lo sórdido y la serie B pudieron disfrutar ayer, como ya ocurrió el mes pasado, de una nueva sesión del ciclo de cine basura de canal plus con videochat y comentarios en directo vía Twitter y Facebook de José Viruete, Paco Fox y un invitado de lujo, Borja Cobeaga. La película elegida fue ‘Mega Shark versus Giant Octopus” (pongo las iniciales en mayúscula para que sea aún más efectista) con el inolvidable Lorenzo Lamas como protagonista. Esto sí que es sordidez y no que Carmen de Mairena consiguiese más votos que el partido de Rosa Díez en las pasadas elecciones catalanas. Supongo que ahora que Cuatro se fusionará con Telecinco, además de quitarnos el único informativo televisivo decente que teníamos en España van a hacer lo mismo con estas pequeñas joyas de la cinefilia para saturar la parrilla (aún más) de programas del corazón. Entonces, queridos amigos, los ‘hackers’ no estarán solos en su ofensiva contra las grandes multinacionales. No hay nada más peligroso que un ‘freak’ enfadado (Capítulo I. Versículo III de la Guía Frisi jamás escrita del Salón del manga de Barcelona).



Como el ‘Rey de las Camas’ tendría que encontrarse Assange cuando dos gigantes pedían su cabeza. Por un lado Estados Unidos, que quiere crear un marco para la ‘privacidad’ en Internet. Ya no saben ni que inventar para controlar a las personas. El otro día mi psicólogo, el Dr. Fleish, y yo nos reíamos acerca de las estúpidas y arcaicas leyes americanas que se siguen manteniendo vigentes. Es cómo si en Europa existiese aún el derecho de pernada. Así que para completar la sesión, vimos un capítulo de la serie ‘El ala oeste de la Casa Blanca’, donde te explican de manera muy efectiva como funciona (o no) la política americana. El capítulo elegido era acerca de uno de esos derechos ancestrales que se siguen manteniendo en el país de la hamburguesa: el filibusterismo. Allí, los congresistas no tienen límite de tiempo cuando se va a votar una ley en sus exposiciones y esto, a veces, se usa como una medida de obstruccionismo. Dicho de otro modo, mientras no te pares, bebas o te sientes, puedes hablar el tiempo que quieras y de lo que te apetezca. Es por ello que el simpático filibustero de la serie, por no conseguir que añadan una enmienda a una ley de sanidad, se pone a hablar durante horas de recetas de cocina y a leer en voz alta novelas clásicas para obstaculizar la votación y hasta llegar a la hora de cierre. Divertido, ¿no creen? Más aún lo era ver al resto de congresistas pasando el tiempo fuera de la cámara, intentando entretenerse con cualquier cosa, aunque siguiendo lo que ocurría por televisión, puesto que en el momento que el filibustero se pare, terminará su turno para hablar y tendrá lugar la votación con la gente que esté presente en el hemiciclo. Eso pasa en Estados Unidos. Claro que se puede votar otro día si se consume todo el tiempo, pero tiene que volver a llevarse el proyecto a la Cámara y todo esto se demora con burocracia y enmiendas. Además, a veces urge sacar ciertas leyes en momentos determinados, ¿no creen? ¿Imagínense que un filibustero hubiera hecho obstruccionismo durante el proceso de aprobación de la nueva regulación de AENA y se hubiese pospuesto para después del puente? 600.000 personas no hubieran sido afectadas por el boicot, la justicia española no estaría saturada por tanta demanda y en nuestro país se hubiese estado hablando más de ‘Wikileaks’ que de los insultos y cruce de declaraciones de unos políticos que todavía nos deben unas cuantas explicaciones sobre sus actuaciones pasadas, en vista de lo que revelan los cables. En definitiva, el gobierno no se hubiese salido con la suya. Pero esto no es America y aquí no se permiten los filibusteros.


Aquí una escena de 'Mr Smith Goes to Washington' con James Stewart.

Por otro lado tenemos a ciertos países desarrollados europeos que quieren limitar la libertad de expresión controlando los contenidos. Ya lo hizo Italia y lo acaba de hacer Francia, para ya de paso, eliminar las ‘descargas ilegales’. Curiosamente, la palabra filibustero viene de la denominación de unos piratas que operaban en el caribe en el siglo XVII. Terminos como hackers o piratas se han utilizado demasiado alegremente como símiles peyorativos. Esperemos que filibustero no tenga el mismo final. En la lucha que se traen los gobiernos contra lo que ellos entienden por ‘piratería’, meten a Assange en el saco. Este pasado viernes se estrenó ‘Film Socialisme’ del maestro francés Jean-Luc Godard. Es un gran acontecimiento. No porque el genio superviviente de la Nouvelle Vague estrene una nueva película de corte experimental, sino por mantenerse siempre coherente con su ideología. En una entrevista reciente que entabló con Jean Marc Lalanne y Serge Kaganski, de la revista ‘Les Inrockuptibles’ soltó perlas como estas: “Estoy en contra [de la ley Hadopi, que convierte en delito las descargas de Internet ], por supuesto. No existe la propiedad intelectual. Estoy en contra de la herencia, por ejemplo. Que los hijos de un artista puedan beneficiarse de los derechos de la obra de sus padres, hasta su mayoría de edad por qué no... Pero después no me resulta evidente que los hijos de Ravel se lleven dinero por los derechos del "Bolero"...”

“Si tuviera que litigar contra las acusaciones de apropiación de imágenes en mis películas contrataría dos abogados con dos sistemas diferentes. Uno defendería el derecho de cita, que apenas existe en cine. En literatura se puede citar extensamente. En el "Miller" de Norman Mailer, hay un 80% de Henry Miller un 20% de Norman Mailer. En las ciencias ningún científico paga derechos por utilizar una fórmula establecida por un colega. Eso es una cita y el cine no lo autoriza. […]. Un autor no tiene ningún derecho. Yo no tengo ningún derecho. No tengo sino deberes. Y después en mi película hay otro tipo de préstamos que no son citas sino sencillamente extractos. Como una inyección cuando se toma una muestra de sangre para analizarla. Ése sería el alegato de mi segundo abogado. Defendería por ejemplo el uso que hago de los planos de los trapecistas procedente de Les Plages d'Agnès. Ese plano no es una cita, no cito la película de Agnès Varda, me beneficio de su trabajo. Es un extracto que tomo, que incorporo en otro sitio para que tome otro sentido, en este caso para que simbolice la paz entre Israel y Palestina. No he pagado por ese plano. Pero si Agnès me pidiera dinero creo que podríamos pagarle un precio justo. Es decir, en relación al presupuesto de la película, el número de espectadores que ha tenido...”



Para terminar le preguntan sobre la penúltima cita de su película, “Si la ley es injusta, la justicia pasa delante de la ley”. A lo que Godard responde: “Está ahí en relación con el derecho de autor. Todos los DVDs empiezan con un rótulo del FBI que criminaliza la copia. Recurrí entonces a Pascal.” Señoras y señores, como bien nos ha enseñado el maestro, esto es citar y no piratería.