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jueves, 31 de enero de 2013

Un repaso al cine del 2012. Parte II.

(Artículo que iba a ser originalmente publicado en Diario Siglo XXI el pasado 23 de enero)


Al hilo del artículo anterior, seguiré con mi repaso al cine que nos ha dejado el pasado año desde un punto de vista personal. En esta ocasión, con 3 secciones donde hablaré de diez películas entre las que están, en mi opinión, las mejores de 2012. Precisamente, la historia de esas tres películas que he elegido como las más notorias, giran en torno a la juventud, de uno u otro modo. Estas brisas refrescantes, todas ellas de hora y media, hacen que vuelva a cuestionarme la utilidad de alargar el metraje hasta el aburrimiento. Si la semana pasada hablaba de lo que llamaba ’The Peter Jackson’s hysteria’ por la manía que han cogido en Hollywood de imitar a este director produciendo películas interminablemente largas, esta semana pasada anunciaron el complemento perfecto para poder soportarlas. Se trata de RunPee, una aplicación para el móvil que te avisa del mejor momento para ir al baño cuando estás viendo un film en el cine. Al creador se le ocurrió desarrollar algo así, como no podía ser de otro modo, viendo una película del lunático de Jackson, ‘King Kong’. Recomiendo a aquellos que tienen problemas de próstata, a los que beben mucho en los cines que vayan cuando les apriete, que Peter va tan lento que no habrá mucho que perderse.




Del cómic a la pantalla. Porqué hay vida más allá de los superhéroes

En los últimos años hemos vivido un empacho de adaptaciones de héroes con mayas luchando contra malvados sin corazón que destruían ciudades, mataban personas, se enfrentaban contra ejércitos y tenían una extraña obsesión por hacer enfrentamientos más propios del ‘Street Fighter’ que de la vida real. El 2012 ha seguido la misma estela. Con una diferencia, había muchas expectativas puestas en dos de esas películas de franquicia.




’Los Vengadores’ fue una película que Disney/Marvel llevaba tiempo madurando. Para preparar el terreno nos tuvimos que tragar ‘Thor’, ‘Capitan América: El primer Vengador’, ‘Hulk’ y las dos ‘Iron-Man’. Ahora llegaba el momento de la verdad, de hacer algo épico que diera pie a hacer más productos de franquicia cual churrero un domingo a las 7 de la mañana. Para ello, ficharon a un grande, Joss Whedon, que se había formado entre fantasía, épica y la comedia con series como ‘Buffy Cazavampiros’, ‘Ángel’, ‘Firefly’ y, sobre todo, la excelente ‘Dr. Horrible's Sing-Along Blog’. Contratar a un tipo que le encantan los musicales, que es un friki y que tiene mucho sentido del humor de la talla de Whedon me hizo pensar que era posible ver una buena película. Mis expectativas subieron exponencialmente. Es cierto que Joss no es conocido por sus argumentos bien hilvanados y coherentes. Tan sólo hay que ver cualquiera de sus mierdas de series, Firefly inclusive. Pero ‘Dr. Horrible’ es genial, hablaba de superhéroes y villanos en clave de humor y musical y, además, hay que reconocerle que sabe dotar a sus personajes del carisma suficiente para que sus proyectos funcionen.





Era una tarde lluviosa en el centro de Chicago y acababan de estrenar la película. Tenía que hacer tiempo para coger el tren, así que decidí ver la película en 3D en un cine cercano a la estación. Tal vez sea demasiado crítico al decir esto pero, en mi opinión, la película fue decepcionante. Aparte de dos ‘gags’ cómicos que todo el mundo recuerda, la historia se hace larga y no está bien articulada. Las motivaciones de los héroes para trabajar juntos son de risa. Tiene que morir un agente del SHIELD que ni Hulk o el Capitán América conocían para convencerlos de trabajar en equipo. Precisamente esa muerte. No otra, esa. Mal Joss, mal. Si te hubieses ahorrado el comienzo más propio de una película de acción de serie B de los 80 (y copiada en los 90 en films como ‘Mortal Kombat’ o ‘The Quest’) y de un videojuego de lucha, la convocatoria y búsqueda de los héroes, podrías haber dedicado más tiempo a trabajar el guión y hacer una relación entre personajes más sólida. Además, Samuel L. Jackson está más acartonado que Arnold en Terminator 3. Y parecía difícil. No obstante, se trata de un producto entretenido, altamente visual y que ha dado mucha rentabilidad a los promotores de la idea. Mi nota, un 7/10.





Pero había otro film esperado del mismo corte. En esta ocasión, de una franquicia que había ido de mal en peor hasta que un inglés cogió las riendas. Se trataba de Christopher Nolan y de la historia de Batman, que en 2012 nos dejó ’El caballero oscuro, la leyenda renace’. Sin tanta brillantez como en sus predecesoras, Nolan cierra el círculo de su trilogía de manera poco convincente. Relaciona sucesos y personajes forzadamente, soltando datos de manera indiscriminada en el momento menos adecuado. De este modo, consigue que ‘todo encaje’, pero como puede hacerlo la pieza de puzle equivocada si le das dos mamporros. Más que redondear un argumento es una violación. Christopher, te estaban diciendo que no, pero tú insististe. Con indicios burdos y sorpresas sacadas de  la manga no hacemos nada. Si a eso sumamos que el eje temporal se le va un poco de las manos, haciendo que haya hechos que no coincidan adecuadamente en el tiempo, y el ritmo, que se ralentiza y acelera caprichosamente, tenemos una pieza ‘2 girls, 1 cup’, de ver una vez y no más. Pero Christopher, ¿no te diste cuenta que en las anteriores la ciudad casi es tomada por un puñado de villanos y, en esta, que hay un millar de ellos sueltos, acaban venciendo los buenos sin ayuda externa? Un poco inverosímil parece. Sólo un poco… Mi nota, un 6.5/10.


           
            

Otro título que dio que hablar fue ’The Amazing Spider-man’. Por supuesto, ese adjetivo no hace referencia a la película. Partiendo de que no hacía falta hacer un reboot de la franquicia cuando el cadáver de la anterior estaba todavía caliente, ésta, que si bien, está mejor orientada que las anteriores (con Wendy y el Dr. Connors), no me acaba de convencer. Tal vez tenga algo que ver ese empacho que comentaba antes, pero el argumento no se articula correctamente. Además, como variación de lo que decía Gasset, ‘una película es una película y sus circunstancias’ y, éstas, han jugado muy en contra suya. No era el momento. Si además, impregnas todo con heroísmo barato, sacrificios propios de telenovela venezolana de baja calidad y dotas de una oscuridad al protagonista completamente impostada, consigues que tu producto se eche a perder. Mi nota, un 6/10.


          



 Por último hablaré de la mejor adaptación de cómic que he visto durante el 2012. Se trata de ‘Rurôni Kenshin: Meiji kenkaku roman tan’, que ha brillado entre tanto superhéroe. Esta película japonesa concentra todo el espíritu de la serie animada y de los cómics, que en España se conocieron bajo el nombre de ‘El guerrero samurai’, y son combinados con los OVAS, que cuentan los orígenes del famoso asesino Battosai, para formar una pieza deliciosa. Si bien es cierto que Kenshin no se muestra tan torpe y entrañable como en los referentes, el director, Keishi Ohtomo, hace un trabajo brillante consiguiendo una ambientación adecuada para que las secuencias de acción, las cómicas, las violentas y las emotivas se enlacen de manera natural. Aunque el casting podía haber sido más acertado, el conjunto de la obra mantiene una calidad muy elevada. El cometido de conseguir una adaptación de una obra tan extensa era muy compleja, sobre todo por la gran cantidad de matices que existen en ella, por eso tiene mucho más mérito el resultado. Mi nota, un 8/10.





Cine de autor, ese gran desconocido



La primera de las obras que escogí para este apartado fue premiada en la última edición de Cannes y arrasó en Sitges. Se trata de ’Holy Motors’, la última perla del director francés Leos Carax, que ya me sorprendió precisamente en Sitges con su pieza de ‘Tokyo!’ y que, nuevamente, vuelve a utilizar al camaleónico Denis Lavant para dar vida a una serie de personajes extraños, entre los que no podía faltar Monsieur Merde, que ya conocíamos del mediometraje anteriormente mencionado. El impulsivo e imprevisible ‘Señor Mierda’ es tan sólo uno de los reclamos que Carax utiliza para contarnos la historia de Monsieur Oscar, un hombre que vive interpretando diferentes vidas, día tras día, cambiando de personaje según la agenda establecida. De mendigo a asesino, de monstruo a hombre de familia, en una limusina recorre Paris que utiliza como camerino y medio de locomoción para ir de un punto a otro. Monsieur Oscar es un hombre que no tiene vida propia, que vive todas las vidas y que no vive ninguna, que existe a través de los demás. Algo cada vez más frecuente en las grandes ciudades, en individuos sin personalidad, en personas que interpretan un estereotipo por no ser ellos mismos, donde todos podrían ser cualquiera. ¿Acaso no vivimos las vidas de aquellos personajes que aparecen en una película cuando la vemos o en una novela cuando la leemos? Holy Motors no es una película de sketches, es un conjunto de píldoras ácidas y de difícil digestión que nos lleva de viaje por unas situaciones excesivas e incoherentes entre sí, donde cualquier héroe puede convertirse mañana en villano, el rico en pobre y el vivo en muerto. Y al final, siempre al final, sentimos un gran vacío. Mi nota, un 8/10 .





Una de las nominadas a los Oscars de este año ha sido ’Amour’, del cineasta alemán Michael Haneke, que pone su sello en las obras manteniendo los planos y estableciendo un ritmo pausado. En esta ocasión, sigue con esa dinámica, haciendo que la historia lo cuenten los detalles, las situaciones triviales y anodinas, y el espacio. No es una película para todo el mundo. El tema que aborda es complejo, el amor y su significado. La trama se centra en una pareja de ancianos, donde ella, profesora de piano, sufre un ataque cerebral que la deja con la mitad del cuerpo paralizado. Su marido la cuida mientras ella se siente cada vez más inútil. La situación de ella empeora hasta el punto de pasarse el día en la cama llegando a la senilidad. El marido, que también tiene sus achaques, sufre la dependencia bilateral a diario. Ella ya no es su mujer, es un cuerpo donde una vez estuvo una persona maravillosa. Pero aferrarse a la idea de esa imagen del pasado es más fácil que admitir que ya se ha ido. Mi nota, un 7/10.




El cineasta estadounidense Wes Anderson y su obra ‘Moonrise Kingdom’ son los elegidos para cerrar este apartado. No en vano, es una de las mejores películas del año. Ambientado en la pequeña isla de New Penzance, situada en la costa de New England, nos traslada a los años sesenta, donde el pequeño huérfano Sam Shakusky, de doce años, que está asistiendo al campamento de verano de los ‘Khaki Scout’, se enamora de Suzy Bishop, una niña que vive con sus padres y tres hermanos menores en la isla. Ambos se escriben por carta durante un año y deciden fugarse juntos cuando Sam vuelva al campamento el siguiente verano. Una serie de personajes giran en torno a los jóvenes intentando poner freno a sus planes, mientras, Anderson, aprovecha las situaciones que se producen para jugar con el espectador en escenas dramáticas, emotivas y cómicas entre lo entrañable y lo ridículo, creando una atmósfera y una estética muy personal que haga que todo coexista en armonía. Las formas, los simbolismos, los colores, todo está milimétricamente dispuesto para hacernos disfrutar de los maravillosos mundos que Anderson crea. Mi nota, un 8.5/10.







Cine Independiente: cuando ‘Indie’ no es un mero adjetivo



El cine independiente es el que más alegrías me ha dado durante el año pasado. Aquí se engloban algunas de las mejores películas del 2012 que, curiosamente, son las que atesoran una menor duración.




Una de las sorpresas de los Oscars ha sido ’Beasts of the Southern Wild’, que ha conseguido 4 nominaciones en total: mejor película (con un presupuesto de menos de dos millones de dólares), mejor actriz (una niña de 9 años que actuó con 5), dirección (para Benh Zeitlin, que debuta en un largometraje) y guión adaptado (basado en la obra teatral ‘Juicy and Delicious’). En otras palabras, cuatro de las más importantes secciones, por lo que supone un éxito increíble para una obra de estas características. Sin entrar en el debate si es merecida o no la nominación a la pequeña Quvenzhané Wallis, sin ver la película uno se imagina que se han dado una de estas dos circunstancias: que las películas de 2012 han tenido que ser muy flojas o que es una obra maestra sin precedentes que ha conseguido llamar la atención de la crítica de algún modo. Bien, pues, efectivamente tiene algo de ambas partes, porque 2012 no ha sido un año memorable en la calidad de las piezas y debido a que ‘Beasts of the Southern Wild’ es una buena película. Cuenta la historia de Hushpuppy, una niña que vive en una comunidad instalada en un Delta, conocida como la bañera, que está en peligro de desaparición por verse inundada debido a las constantes crecidas del nivel de las aguas (por la desaparición de los casquetes polares y tormentas) y a cuyos integrantes la ‘civilización urbana’ pretende desalojar y llevar consigo a modo de rescate preventivo. Construida con pocos recursos, consigue mantener el interés del espectador y articular un discurso bien construido. Bien es cierto que tiene bastantes carencias, que la voz de la niña narrando es más propia de una lectura en voz alta que de una evocación y que la moraleja es algo que está latente desde el primer minuto, pero no debe desmerecer el resultado final. Zeitlin se las arregla para mostrarnos dos mundos opuestos sin posicionarse en su planteamiento, es la niña quien evidencia lo peor de ambos sistemas. Tiene una duración adecuada, 93 minutos, algo inusual para lo que nos están acostumbrando, y un reparto lleno de nombres desconocidos. Mi nota, un 8/10.






Seguidamente, hablaré de otra de las mejores películas del año, 'Detachment’(‘El Profesor’). Producida en 2011, llega a nuestro país, como no puede ser de otra manera, con retraso. El cine independiente, desgraciadamente, muchas veces lleva esa cruz. Este film, es un brillante drama que nos ofrece una necesaria reflexión sobre la educación y la importancia de la infancia en el desarrollo humano. Adrian Brody interpreta a Henry Barthes, un profesor sustituto de escuela secundaria que se pasa la vida de un lado a otro sin destino fijo. Huérfano y con un abuelo moribundo, ve como los jóvenes desperdician su vida día a día, ante la mirada viciada de familiares y profesores. Henry se encontrará con Erica, una menor que se prostituye por dinero para sobrevivir, y decide acogerla en su casa para intentar salvarla de esa vida. Pronto descubrirá que con ese acto está salvando también la suya. Además de las excelentes interpretaciones de Brody y, de la joven, Sami Gayle, ‘Detachment’ le ofrece al espectador una experiencia claustrofóbica donde el espectador sentirá la impotencia de esos profesores que no pueden ayudar a sus alumnos, que se sienten agobiados por sus padres y coartados por las leyes, a quienes no amparan frente a humillaciones, agresiones e intimidaciones. Decía Roland Barthes que todo texto es un palimpsesto, que toda creación debe su originalidad a aquellas en las que se basa. ¿Estamos condenados a repetir los errores que cometieron nuestros padres con nosotros? Como dice Henry, muchos padres tienen hijos y pretenden que los demás cuiden de ellos, que los eduquen, como si eso fuese un derecho en vez de su responsabilidad. Debería de haber algún tipo de test para ser padre, al igual que lo hay para sacarse el carné de conducir. Mi nota, un 8.5/10.




Por último, la película que más me ha emocionado durante el 2012 que, curiosamente, fue estrenada en España el mismo día que ‘Detachment’, el 31 de octubre, y que, al igual que ésta, no fue producida el año pasado. Esta vez tuvimos que esperar dos años, dos largos años para poder disfrutar de la joya que significó el debut de Richard Ayoade como director, ’Submarine’. Basada en la novela original del mismo nombre y escrita por Joe Dunthorne, que muestra a unos personajes bastante diferentes y a un protagonista, Oliver Tate, más bravucón que incomprendido, Ayoade hace suyo el texto mejorándolo en una adaptación realmente brillante. En la dirección no se muestra menos magistral, recordándonos a Wes Anderson en muchos momentos de la trama. Ésta cuenta la historia de Oliver Tate, un chaval de quince años que vive en Swansea y que tiene dos objetivos a corto plazo. El primero, perder la virginidad antes de su próximo cumpleaños. El segundo, evitar que su madre se acueste con un antiguo novio y que, a consecuencia de ello, sus padres se separen. Oliver es un chaval analítico, gran lector de libros y diccionarios (elige de éste una palabra a diario) y muy observador. Está enamorado de Jordana Evans, la cual está obsesionada con prenderle fuego a todo. Por otro lado, sus padres piensan que tiene algún tipo de trastorno psicológico y que es homosexual. Con un padre depresivo inmerso en un trabajo para el que está sobrecualificado y una madre con un oficio monótono, Oliver controla cuando hacen el amor gracias al regulador de luz. ‘Submarine’ nos traslada a finales de los 80/ principios de los años 90, con las cintas VHS y las cintas de cassette, a aquella época en la que teníamos 15 años y en la que teníamos menos responsabilidades y preocupaciones. Una mirada inteligente e imprescindible acerca de la familia, la adolescencia y a como aquellas cosas que eran importantes para nosotros entonces, siguen teniendo un especial espacio en nuestros corazones. Mi nota, un 9/10.




La próxima semana podrán leer la conclusión de este artículo en tres partes, con más películas comentadas, buena parte de ellas con nominaciones a los Oscar y de reciente o próximo estreno. Stay tunned!

To be continued…

lunes, 14 de enero de 2013

El mayordomo, en el jardín, con una pistola.




     Toda novela de misterio se resume en este título que, como no podía ser de otro modo, responde a las principales preguntas que tiene que esclarecer el detective a la hora de resolver un crimen: quién, dónde y cómo. Lo que van a leer a continuación está basado en hechos reales. Así que, como hemos empezado de forma novelesca, sigamos con un tipo de narrativa oral más campechana:

     "Estaba yo revisando las visitas del blog, cuando me dió por mirar, en las estadísticas, cómo llega la gente a entrar en él. Cuál fue mi sorpresa cuando me encuentro con esto:"



      "Rápidamente, me puse en contacto con mi psicólogo, el Dr. Fleish, que tras reírse lo suyo, le dio por investigar en internet si en el buscador de Google "cómo masajear un pene" salía el blog." 

     Los asiduos al blog, sabrán que escribí un artículo sobre Douglas Merritte, más conocido como 'Pequeño Albert', y en el que mencionaba el producto 'Dermovagisil' (TM) al hablar de la caída libre que había sufrido Jean-Claude Van Damme en su carrera. Y, de este modo tan sutil, aprovecho para vincular post antiguos. En cambio, el hecho de relacionar "masajear un pene" con el blog era un poco inquietante. No recuerdo haber escrito nada al respecto...

     "Tras su búsqueda, mi psicólogo pudo comprobar que, efectivamente, el blog no aparecía entre las primeras páginas, lo que no desvelaba el misterio. Pero, como pasa en las mejores novelas policiacas, los giros argumentales y el libre albedrío hacen acto de presencia en el momento menos esperado. Días atrás, comentábamos una noticia, ya antigua, que podrán leer a continuación:"




     - "¡Cómo para fiarse de la familia!" - dijimos.


     "El Dr. Fleish me mandó un titular que sí aparecía entre los primeros lugares de la búsqueda y nos quedamos completamente sin palabras. Lo que me envió fue lo siguiente:"



     "Masajear los pies.... a la madre.... con el pene... Hay tiene sus tres respuestas, a la que se añade el delito en cuestión, la respuesta al 'qué'." 

     Previamente habíamos comentado un artículo, también mostrado entre los resultados del navegador, sobre un chaval que recibe un masaje de su tía y se acaba acostando con ella, del cual, comentamos, fundamentalmente, la cantidad de errores gramáticos y ortográficos que el autor (del crimen, que no es otro que su mala praxis escribiendo) comete a la hora de relatar la historia. Esto de acostarse con los parientes llevan haciéndolo los Borbones toda la vida, pero lo de masajear los pies de tu madre con el pene me dejó desconcertado.

     "Lo que acabó por poner la puntilla es el (ortográficamente correcto) texto introductorio tras el titular: 'Esto comenzó hace unos meses ya, cuando mi mamá me pidió que la hiciera unos masajes en sus pies. Siempre se los dí, pero descubrí que esto podía ir a más'. ¿Ir a más? ¿Ir a más?. 'Lo único que puede ir a más cuando le das un masaje a tu madre en los pies son los hongos que pueda pegarte en el intento', argumenté."

     Lo que está claro es que Google tiene un extraño sentido del humor. 

     

martes, 19 de abril de 2011

El Cuervo: mito, poesía y maldición.

Hemos vuelto a las andadas. La publicación en el diario digital tan sólo se ha mantenido durante un día visible en portada (lo que como ya expliqué anteriormente, conlleva que sea muy difícil leerlo al no figurar en la página de firmas). Por ello, lo incluyo aquí para que sea visible durante más tiempo.


El Cuervo

(Publicado el 18 de abril en Diario Siglo XXI)

[…]

«Eh, profeta —dije— o duende,

mas profeta al fin, ya seas

ave o diablo — ya te envía

la tormenta, ya te veas

por los ábregos barrido a esta playa,

desolado

pero intrépido, a este hogar

por los males devastado,

dime, dime, te lo imploro:

¿Llegaré jamas a hallar

algún bálsamo o consuelo para el mal que triste lloro?»

Dijo el cuervo: «¡Nunca más!»

[..]

(‘El cuervo’, poema de Edgar Allan Poe y traducción de Juan Antonio Pérez Bonalde)

Se ha confirmado que Juan Carlos Fresnadillo estará al frente de la revisión cinematográfica de ‘El Cuervo’, serie de cómics de 1989 que contó con una primera adaptación al cine en 1994, unas secuelas en 1996 (‘El cuervo: Ciudad de ángeles’), 2000 (El cuervo: Salvación) y en 2005 (‘The Crow: Wiked prayer’) y una serie de televisión de 22 episodios llamada ‘El cuervo, escalera al cielo’. La productora que anda detrás del proyecto es española, Apaches Entertainment, que está participando en proyectos como ‘Verbo’ (2011, de Chapero-Jackson), ‘The Impossible’ (2011, de Bayona), Intruders (2011, de Fresnadillo) y ‘I am Legion’ (2012, de Nacho Cerdá). El estreno del ‘reboot’ está previsto para 2013. Nada parece tener que ver el poema con el cómic, salvo la obsesión del protagonista, el carácter de este animal y su estrecha relación con la muerte, algo que es parte fundamental en ambos relatos.

Eric Draven (raven significa ‘cuervo’ en inglés) es asesinado junto a su novia Shelly Webster por unos pandilleros drogadictos sin motivo alguno el día antes de su boda. Un año después de este suceso, Draven vuelve a la vida como “un auténtico ángel de la muerte” buscando venganza. La película se convirtió en objeto de culto y recaudó más de 50 millones de dólares en taquilla, que se debió en gran medida al morbo que despertó su maldición. Se rodó durante 1993 en Wilmington, Carolina del Norte, en los antiguos estudios Carolco. El papel de Eric había recaído en Brandon Lee, hijo del conocido actor y luchador de artes marciales Bruce Lee, y la dirección corría a cargo del egipcio Alex Proyas (“Dark City”, “Yo, robot”). El rodaje comenzó el 1 de febrero y fue, ante todo, muy accidentado. Tan solo el primer día un operario de carpintería sufrió cortes y quemaduras al electrocutarse con el tendido eléctrico. Casi mes y medio después, una tormenta destrozó buena parte de los decorados que se estaban utilizando, causando numerosos retrasos. Además, el director de atrezzo descubrió una bala de verdad dentro de una de las pistolas que se utilizaban en el rodaje, tuvieron un incidente con un operario descontento que entró conduciendo su coche por el estudio, un trabajador que se atravesó la mano con un destornillador o un especialista que se rompió varias costillas en una caída. Pero esto no fue lo más grave.

En la secuela, con Vincent Pérez e Iggy Pop, podemos ver como el primero se carga al segundo tras haberse drogado a base de bien… Lo único destacable…


Ocho días restaban para finalizar el rodaje y todo estaba preparado para filmar el momento en el que los pandilleros mataban a Eric en el apartamento de Shelley. Desde la dirección de atrezzo habían decidido utilizar balas reales sin pólvora en los primeros planos de la pistola para que todo pareciera más realista y así ahorrar tiempo y dinero. Andaban contra reloj por la gran cantidad de retrasos acumulados y esperar a fabricar o comprar munición de fogueo que diese el pego les demoraría demasiado. Así que pensaron en descargar el arma tras la toma e introducir en ella las balas de fogueo normales para el plano general, éstas estallarían provocando el ruido, humo y fogonazo característico de un disparo y así solventarían el problema. Brandon vestía ese día una camiseta con la frase “Hangman’s Joke” (la broma del verdugo), chaqueta y botas negras, y llevaba una bolsa de comestibles bajo el brazo. Tenía que entrar por la puerta y el actor Michael Massee (Fun boy, en la película) apretaría el gatillo de una 44 milímetros a unos 12 o 14 pasos de distancia. Se suponía que las balas debían de golpear la bolsa y Eric caería al suelo. Todo estaba preparado así que empezaron a rodar. Durante una de las tomas se dieron cuenta que Brandon no se había desplomado como tenían acordado, pero siguieron grabando. Fue en el momento en el que el director la dio por finalizada y vieron que el actor no se levantaba, cuando se dieron cuenta de que algo andaba mal. Una punta de bala de munición real se había colado entre las de fogueo y había perforado el abdomen del Brandon Lee. Murió en el hospital de New Hanover el 31 de marzo de 1993, 12 horas después de haber recibido en disparo.


¡Esto si que ha envejecido mal! ¡Pero que presentadores más malos!


Fue un duro golpe para el equipo, que decidió continuar con la película a base de planos descartados, el uso de un doble en escenas muy oscuras y la reconstrucción digital en postproducción. La malograda escena se replanteó y en ella podemos comprobar que no vemos la cara del actor hasta que cae por la ventana, que fue insertada por ordenador. Massee, destrozado, se tomó un año sabático tras el rodaje. Brandon al igual que su padre, murió durante el rodaje de una película. Él estaba convencido que había una maldición china en su familia, que parece ser que afectó al proceso de rodaje. Estuviese o no en lo cierto, será difícil que Fresnadillo consiga superar la leyenda que gira entorno a una película que no ha envejecido lo suficiente como para necesitar una revisión (aunque tampoco las secuelas). Al menos, le deseo un rodaje menos accidentado.

Tommy Wiseau tras ver como matan a Iggy e Iggy en shock tras ver 'The Room"... Si no saben nada de éste última película, lean la review que hace Viruete en Cinemanía y, sobre todo, vean los vídeos.

El nuevo presidente de la academia de cine,‎ Enrique González Macho, afirmaba el otro día que "el doblaje es una tergiversación y una malformación de la obra cinematográfica". Según un estudio de Eurostat, tan sólo el 9% de los españoles ve la televisión en lengua extranjera, cuando la mayor parte de las películas y buena parte de las series que son importadas podrían verse en versión original. Estamos en la cola de Europa. Entonces, ¿replantearemos nuestro sistema de doblaje o seguiremos sufriendo una carencia lingüística? Aunque siempre nos queda hacer remakes o ‘reboots’ de las películas como los estadounidenses, ¿no?

martes, 26 de octubre de 2010

¡Viaje con nosotros!

Esta mañana, el Dr. Fleish me ha sorprendido con una noticia publicada en La Vanguardia cuyo titular era "Sánchez Dragó reconoce en su último libro que se acostó con dos niñas de 13 años". Parece ser, que aprovechando que ha sacado un nuevo libro, ha declarado que en 1967 durante una estancia en Japón, conoció a dos ‘lolitas’ de 13 años y que hizo un ‘ping-pong’ con ellas. También dice en el artículo, que las delincuentes son ellas, que hubiera pagado lo que hubiese sido necesario tras la experiencia y que lo dice ahora que el delito ha prescrito. Hay fuentes que dicen que Dragó lo ha desmentido, incluso hablando de que el sexo fue solo ‘literario’. Sea como fuere, no es mi intención entrar en juicios sobre moralidad, ética y legalidad. Lo que realmente me ha llamado la atención es que ‘El Escritor’ tenga publicado en su página web oficial la noticia: ‘Viaja a Japón con Fernando Sánchez Dragó’. Éste, quien se jacta de conocer más de cien países, dice que pondrá las cartas sobre la mesa y nos cuenta el itinerario que seguirán los afortunados que paguen los 5.000 euros que cuesta la experiencia. Y es que cómo el mismo dice:

«¡Hola, viajeros! Soy Dragó. Pondré, si os empeñáis, las cartas boca arriba, pero preferiría no mencionar los lugares que visitaremos, las experiencias que viviremos, los manjares que degustaremos… Decía Baudelaire: '¡al fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo!' Así entiendo yo el viaje: como un juego de cajas chinas, como un estuche de muñecas rusas, como un bazar de las sorpresas. Naoko, mi mujer, nació cerca de Kioto y aquí creció. Yo he vivido en esa ciudad más de tres años y casi nueve en Japón. Podéis fiaros de nosotros. No os defraudaremos. Sólo voy a deciros una cosa: no hay ningún lugar en la tierra -conozco cien países- comparable a éste. Sé de lo que hablo. Respirad hondo y… ¡Bienvenidos!»



Pero cuidado, hay más. Y es que entre los lugares a visitar tenemos algunas rutas diseñadas y dirigidas personalmente por ‘El Escritor’ donde “te acompañará en todos sus estímulos”. Aún estáis a tiempo para ser uno de los 18 afortunados (que le paguen el viaje a él y a su mujer, otros vicios aparte), ¡el vuelo sale el 27 de noviembre!


jueves, 9 de septiembre de 2010

Óscar Wilde: Pluma, lápiz y veneno.



Oscar Wilde Memorial. Dublín, Irlanda.

Aprovechando mi periplo en Irlanda he decidido posponer el prometido artículo en tres partes que anunciaba en el post anterior para poder terminarlas con más calma y documentarme mejor. En su lugar se me ha ocurrido escribir un artículo acerca de Óscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde (1854-1900), más conocido como Óscar Wilde, uno de los más sórdidos y polémicos escritores de todos los tiempos.

“A gentleman is one who never hurts anyone's feelings unintentionally” (Óscar Wilde).


El bueno de Óscar, esculpido, en pose de gentleman.
Ahora por él tampoco pasarán los años.

En vista de que me encuentro viviendo en la ciudad natal de este poeta del victoriano tardío, Dublín, aproveché para realizar una ruta alrededor de los sitios más emblemáticos que fueron regentados por él, hasta su salida del país en 1978. Irlanda ha dado grandes escritores (James Joyce, Jonathan Swift, Bernard Shaw,…), es imposible negarlo, y he aprovechado varias jornadas turísticas para compartir espacios con ellos. Algo que me llamó mucho la atención es que muchos coincidieron en tiempo y lugar. Grandes figuras de la escritura que fueron amigos, rivales, referentes y fuente de ridiculización entre unos y otros.

“Why was I born with such contemporaries?” (Óscar Wilde).


La casa donde creció Óscar. Al ladito del Trinity College.

Wilde fue bautizado en la parroquia de la Iglesia anglicana de St. Mark. Esta parroquia se acabaría unificando con otra, dando lugar a la Iglesia de St. Ann. Sus padres estaban íntimamente relacionados con la literatura, su madre era Jane Francesca Elgee, una reconocida escritora vinculada al nacionalismo irlandés, mientras que su padre era un médico que disfrutaba enormemente de la lectura. Fue educado en “Portora Royal School”, en el Trinity College, hasta 1974. Se tasladó posteriormente al Magdalen College de Oxford, donde sus compañeros de facultad se cebaron con él, entre otras cosas debido a sus excéntricos gustos en la decoración de su habitación y sus declaraciones en contra de los estereotipos masculinos de la época. Cuando vuelve a Dublín conoce a Florence Balcombe y se enamora de ella. Por su parte, esta se enlaza con Bram Stoker (1947-1912) y se casan en la misma iglesia que Wilde fue bautizado, el 4 de diciembre de 1878. Despechado, se va de Irlanda para no volver más (aunque lo hiciera por motivos laborales en dos ocasiones más).

“A man can be happy with any woman, as long as he does not love her” (Óscar Wilde, The picture of Dorian Gray, de 1891).

Trinity College.


Siendo escueto en los datos bibliográficos y yendo al grano (puesto que no es mi pretensión enumerar cronológicamente los hechos acaecidos en su vida), comentar que Wilde tuvo dos hijos, uno de los cuales murió en la primera guerra mundial, con su primera y única esposa, Constance Lloyd. La buena dote proporcionada por el padre de esta les dio la posibilidad de vivir holgadamente. Así Óscar vivió entre conferencias, escritura y supuestas ‘reuniones’ sociales. Claro está, que quien juega con fuego acaba quemándose. El libertinaje le salió relativamente bien durante los primeros años. La sociedad de la época le apreciaba por su agudo y sarcástico sentido del humor, y era un invitado recurrente en todo tipo de fiestas de la clase alta. En el caso de ‘The picture of Dorian Gray’, dio rienda suelta a su ácida visión de la vida y su hedonismo personificándose como Lord Henry y en Basill Hallward debido a su orientación sexual. Tomó prestado el apellido a un joven poeta del que se dice que estaba enamorado y mantenía un affaire para dar forma al siempre joven Dorian, añadiéndole al caldero su obsesión por la juventud, donde afirmaba que residía la verdadera belleza. Hasta que en 1985 cayó en desgracia. Lord Alfred Douglas, más conocido como Bosie, era un desconocido poeta íntimo amigo de Wilde (que además mantuvo correspondencia Bernard Shaw), hijo del Marqués de Queensberry, al que no le hizo nada de gracia esta relación que mantenía su vástago (eran amantes, por si no había quedado claro). Así que le escribió una carta y se la hizo llegar al bar que regentaba. ‘El sodomita’ (como había sido llamado en ella) alentado por su amante hizo públicas las amenazas del marqués. Pero esta vez la fortuna no estuvo del lado de Wilde, que fue denunciado y condenado a dos años de trabajos forzados en la prisión de Reading (ciudad cercana a Londres, conocida actualmente por su festival de música, que en inglés significa ‘leyendo’, algo que debió de hacer gracia al bueno de Óscar puesto que buena parte de las pruebas que se presentaron en los juicios giraron en torno a sus obras literarias). Durante el proceso, Wilde intentó defenderse de las acusaciones con su desdén habitual, pero en vista que le perjudicaba gravemente acabó negando los hechos. El abogado de la acusación centró su argumento en la amoralidad de los textos de Wilde y mostró pruebas de sus frecuentes relaciones con hombres de clase baja. Por su parte, Óscar trató de defenderse diciendo que toda esa ropa cara, comida, bebida, viajes y hoteles caros que había pagado a aquellos, no era por sexo, sino por pura amistad. El proceso fue seguido por los periódicos, siendo la comidilla de la sociedad de la época. Tanto fue así que su mujer lo abandonó cambiando de nombre tanto ella como el de los hijos, consiguiendo la custodia de los mismos. Pero ahí no acabó la cosa, puesto que tuvo otro proceso judicial enlazado con ello, ‘el pueblo (lo que les gusta a los americanos estos titulares) vs Wilde’ por sus conductas homosexuales.

“Experience is the name everyone gives to their mistakes.” (Óscar Wilde, El abanico de Lady Windermere, de 1882, acto III).


A su salida de la cárcel en 1897 y harto de la sociedad británica se marchó a Francia, destrozado anímica y espiritualmente, coincidiendo con la publicación del ‘Drácula’ de Bram Stoker, y utilizando el apodo de Sebastian Melmoth vivió sus últimos años en el anonimato hasta su muerte por meningitis. El apellido usado en el apodo no es casual, fue escogido por ‘Melmoth the Wanderer’, novela gótica de Charles Maturin, que era pariente materno de Óscar y que a su vez, Vladimir Nabokov recogió para apodar al coche de Humbert Humbert en ‘Lolita’.

“Most people are other people. Their thoughts are someone else's opinions, their lives a mimicry, their passions a quotation.” (Óscar Wilde, De Profundis, 1905).



Fotografiado con las citas de Óscar inscritas en su monumento conmemorativo.