Mostrando entradas con la etiqueta política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta política. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de febrero de 2013

Un repaso al cine del 2012. Parte III.



El circo de la Academia.
(Artículo que originalmente iba a ser publicado el 23 de Febrero de 2013 en Diario Siglo XXI)


Con los premios Oscar a la vuelta de la esquina, los BAFTA entregados hace unas semanas y, recientemente, los Goya usados para tapar las vergüenzas del cine español, uno llega a darse cuenta del peso que realmente tienen estos premios. Unos más que otros, por supuesto. Un apunte muy esclarecedor es el papel que juegan las grandes productoras en las nominaciones. ¿Cómo es posible que una película como ‘El lado bueno de las cosas’ (‘Silver Linings Playbook’) se haya presentado como un ciclón en los Globos de Oro, en los del Sindicato de Actores y haya recibido tan importantes nominaciones a los Oscar? La respuesta es muy sencilla, está detrás de ella la productora todopoderosa de los Weinstein. Si estos quieren vender una película, ¿qué mejor manera de hacerlo que sacándola en un escaparate como este? Como más adelante comentaré, la película no lo merece en absoluto. Pero lo mismo pasa con ‘Grupo 7’ en el contexto español. ¿Alguien se cree que es posible que una película protagonizada por Mario Casas pueda llevarse uno de los premios gordos? Si no estuviesen detrás tres televisiones comandadas por RTVE, dudo mucho que hubiese llegado tan lejos. Pero una cosa son las nominaciones, donde hay mucho amiguismo, y otra que los premios no sean justos, así que al final podrán encontrar mi quiniela personal para los Oscars. Empezamos:


De viajes en el tiempo y fallos de raccord.


Los fallos de continuidad o de raccord son aquellos que hacen que dos o más planos consecutivos de una misma secuencia tengan algún tipo de error de concordancia, algo muy frecuente cuando hablamos de viajes en el tiempo. Más aún si intentamos ver la coherencia a la historia a través de las leyes de la física presentadas en la propia película. No suelen ser consecuentes y, precisamente, eso es lo que les pasa a las dos películas de esta sección. Looper es un film que se va disolviendo según avanza la trama. Con un punto de partida muy prometedor, la llegada del personaje de Bruce Willis al pasado hace que la historia se tambalee, hasta tal punto que aquellos que intentaban realizar una verosimilitud espacio-temporal caen en la incoherencia forzando un final imposible. Ninguna de las interpretaciones es digna de elogio ni tampoco la puesta en escena. Hablamos de un film que prometía y que nunca llegó a cumplir mínimamente las expectativas. Mi nota, un 6/10.



El siguiente título es Men in Black III, un blockbuster sin pretensiones que presenta un capítulo más de la trilogía. Todo lo comentado en la película anterior es bien válido para esta, pero con una diferencia, ‘Men in Black III’ no engaña. Es un film cómico con dosis de acción y efectos especiales y, como tal, uno no puede ser tan riguroso como con aquellas obras que venden aire en circuitos más elevados. Cierto es que Will Smith nunca se encuentra con su yo al viajar al pasado en la escena final y que, pese a estar herido por el malo de turno (interpretado por el Conchord, Jemaine Clement), vuelve como una rosa saltándose las leyes de la física que en otros casos sí se habían seguido a rajatabla. Pese a ello, es un film entretenido, sin más. Mi nota, un 6/10.





Esclavismo como tema de fondo.


El esclavismo siempre ha sido un tema que le ha llamado la atención a Spielberg, quien en 1997 ya dirigió, bajo esta misma temática, ‘Amistad’. Pero también le apasionan los biopics u obras biográficas, como demostró en ‘La lista de Schindler’, las películas bélicas basadas en una historia real (‘Munich’, ‘Salvar al soldado Ryan’) o en obras literarias (‘Caballo de Batalla’ y, otra vez, ‘Munich’), pero sobre todo le gusta hacer películas largas y densas. Así que, una vez más, este famoso judío se embarca en un proyecto que tiene todos estos alicientes y que ha recibido 12 nominaciones a los Oscars, Lincoln. Este film, que trata los últimos meses de la vida de un héroe nacional como el presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln, es un producto seguro. Pese a que Daniel Day-Lewis hace un gran trabajo interpretativo al meterse en el papel del espigado político, casi cualquier actor que lo hubiese encarnado se llevaría una nominación segura. Es el típico producto que le encanta a la industria de Hollywood, a los partidos políticos y a la iglesia. Además, llega en plena conmemoración de los 150 años de la batalla de Gettysburg, por lo que se ha aprovechado el tirón de esta superproducción para saturar el mercado con la figura del carismático presidente (‘Abraham Lincoln: Vampire Hunter’, la burda copia de The Assylum, ‘Abraham Lincoln vs. Zombies’, y la TV-movie ‘Killing Lincoln’). El film exige conocer mínimamente la historia norteamericana y haberse tomado tres cafés bien cargados. El ritmo es mayormente lento aunque variable y el discurso político no deja respirar. Tal vez, su mayor problema sea la presentación de un Lincoln forzadamente entrañable que cuenta batallitas a modo de parábolas, con una inteligencia superior a la de cualquier mortal que le rodee y con una expresión conciliadora pero invariable. Spielberg se esfuerza por mostrar el contexto histórico con el que Abraham tuvo que lidiar para ensalzar la figura de un héroe perseguido, incomprendido y demasiado avanzado para su tiempo, haciendo a su personaje bastante edulcorado, en mi opinión. Con decisiones tanto afortunadas como otras que no lo son tanto, Steven acierta al no mostrar el asesinato de Lincoln. Mi nota, un 7.5/10.



La otra película que ha explotado el tema del esclavismo ha sido Django desencadenado, una película que inexplicablemente se ha llevado el BAFTA al mejor guión original. Tarantino sigue viviendo de la renta. Enlaza terriblemente mal media docena de diálogos brillantes y hace una historia larga, mal articulada y evidentemente incoherente. Está claro que no le interesa hacer un guión decente. ¿Para qué? Si le van a dar premios por su historial y por tener a los Weinstein a su espalda. Django es una película bastante pobre y bastante predecible, un cliché constante que no sigue las reglas que él mismo ha planteado. Agota. Engaña. Aburre. Últimamente, este señor hinchado no da una, no tiene suficiente con hacer películas de sangre fácil y violencia gratuita con un argumento trillado y mal estructurado, es que encima quiere alargarlo hasta el infinito. Ahora, prepara la tercera parte de ‘Kill Bill’. ¿No habían matado ya a Bill? Sea como fuere, esta película hace a ‘Malditos Bastardos’ un buen film. Mi nota, un 6/10.



De espionaje e infiltración.


Uno de las estatuillas menos discutidas es la que, probablemente, se lleve Adele por interpretar el tema central de Skyfall, y se lo merece. Esta nueva aventura del agente más famoso del servicio de inteligencia británico mejora, sin duda, el mal sabor de boca que dejó el tostón infumable de ‘Quantum of Solace’. La gran actuación de Javier Bardem interpretando a un ex agente rubio platino que hará las veces de antagonista de Bond, unida a la indestructibilidad y la chulería machista de éste, hace que uno se ponga en el bando del carismático villano. Precisamente, la inverosimilitud de algunas de las secuencias mostradas y del desarrollo argumental, y de un final de lo más patético visto en el cine de acción de gran presupuesto, hacen de ‘Skyfall’ una película ‘tan sólo’ entretenida. Mi nota, un 7/10.




El turno es ahora para una de los films más controvertidos el pasado año, La noche más oscura, que cuenta el seguimiento, incursión militar y asesinato de Osama Bin Laden por manos del servicio de inteligencia de los Estados Unidos de América. Recordando mucho a ‘Syriana’ y a la serie ‘Homeland’, Kathryn Bigelow vuelve a dirigir una película de corte militar, como ya lo hiciese con ‘En tierra hostil’. Esta pieza, bien estructurada y documentada, cuenta con grandes interpretaciones que, como era de esperar, no evitan la sensación de tedio por su elevada duración. En este caso, parece completamente gratuita, ya que hay momentos en los que las escenas se alargan mucho más de lo necesario. No obstante, una película recomendable. Mi nota, un 7/10.




Por último está Argo, una película sencilla y digerible de la que yo no me esperaba mucho por ser Ben Affleck quien la protagonizaba y dirigía. Me sorprendió agradablemente. No es extraño que, de los films que están nominados a los Oscar como ‘Mejor Película’, ésta suene con gran fuerza. Cierto es que no es espectacular ni memorable, pero este año, como anteriormente se comentaba, hay que conformarse con lo que hay, que es más bien poco. Basada en una historia real y en la novela del mismo nombre, todos los personajes se parecen mucho a sus originales menos Affleck, como no podía ser de otro modo, en un ejercicio de egocentrismo bastante inadecuado. La trama es sencilla, la embajada estadounidense en Irán ha sido tomada por un grupo rebelde, secundado por la mayoría de la población, que protesta contra la política de Estados Unidos de dar asilo a su antiguo dictador y genocida, el cual había sido alzado en el poder por los norteamericanos y derrocado por una revolución popular tras muchos años de barbarie. Seis trabajadores de la embajada logran escapar a la de sus aliados canadienses, el resto permanecen secuestrados en el edificio. Las semanas pasan y el conflicto se agrava, los controles se agudizan y el margen de acción del gobierno americano para sacar de allí a sus compatriotas es casi nulo. En pleno apogeo de las películas de ciencia ficción como ‘Star Wars’ y ‘Star Trek’, el experto en negociación encargado de la operación de salvamento, decide entrar en el país haciéndose pasar un productor en busca de localizaciones para una nueva película y, de este modo, conseguir sacar a los refugiados como miembros de su equipo. Mi nota, un 8/10.



El arco de transformación.


Cuando en narrativa hablamos del ‘arco de transformación de un personaje’ nos referimos al grado de modificación de la conducta de este y sus motivaciones desde el principio hasta el final de la obra. En esta sección, he elegido dos películas que tratan precisamente de eso, del cambio. En The Master, Joaquin Phoenix interpreta a Freddie Quell, un veterano de la marina que padece un desorden de estrés post-traumático que le provocan un comportamiento impredecible y una serie de alucinaciones. Esto, unido a la falta de tratamiento para su enfermedad y su afición a la bebida (y a preparar cócteles con cualquier cosa que se le ponga en frente) lo convierten en una bomba de relojería. Una noche, se cuela como polizón en un barco donde celebran una fiesta, lo que le llevará a conocer a Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman), el líder de una secta llamada ‘La Causa’. Desde ese momento, Lancaster trabajará con Freddie intentando cambiar su conducta a base de regresiones hipnóticas y ejercicios de coordinación. El punto fuerte de este film es, aparte de sus excelentes interpretaciones, el morbo que despierta el que esté basado en el origen de la Cienciología y en sus principales artífices (todos los personajes que giran en torno a ‘La Causa’ tienen su correspondencia en la realidad). Por lo demás, la película no tiene mucho que ofrecer. A veces confusa, otras aburrida, se podría decir que, en la escala de calidad de Paul Thomas Anderson, ‘The Master’ se situaría entre ‘Pozos de Ambición’ y ‘Magnolia’. Mi nota, un 7/10.



Flight, de Robert Zemekis, es, sobre todo, una película bastante prescindible. Su historia podía ser mínimamente interesante si se hubiese orientado de otra manera. Whip Whitaker (Denzel Washington), un piloto alcohólico de una aerolínea internacional salva a la mayoría de los pasajeros y la tripulación en un accidente aéreo con una serie de maniobras imposibles. El problema es que murieron 6 personas y él iba borracho. Parece una comedia, pero no lo es. En el hospital donde se recupera de sus heridas conoce a Nicole, una ex-fotógrafa adicta a las drogas y se van a vivir juntos. En serio, no es una comedia. La compañía lo protege, oculta pruebas en su contra y se erige como un héroe ante la opinión pública. Mientras avanza la investigación de las causas que provocaron el accidente, él sigue saboteándose a sí mismo una y otra vez con el alcohol en vistas, reuniones y dejándose ver en sitios públicos completamente ebrio, en contra de los consejos de sus abogados. De verdad, no es una comedia aunque lo parezca. Whip es un mentiroso patológico, divorciado y con una mala relación con su hijo. Pero Zemekis, en vez de utilizar el hecho de que pilotar ebrio de forma impulsiva podía haber forzado un fallo mecánico en el avión, nunca toca ese tema y permanece en el limbo, sin saber muy bien qué tema tratar, ¿la adicción, el accidente o la ética? Durante la investigación se encuentran dos botellas de vodka vacías, excusa para poner al protagonista en una encrucijada. Whip termina convirtiéndose en un héroe honesto y modélico para su hijo que, en la vista final del caso, admitiendo que estaba borracho al mando del avión, en vez de culpar a uno de los tripulantes fallecidos (su amante). Pero esa encrucijada es ficticia, nunca llega a existir. Zemekis fuerza la situación para que Denzel quede como un gran hombre. Robert, hubiera sido mejor haber hecho una comedia. Mi nota, un 6/10.



La película ligera se digiere mejor.


Las Sesiones es un film sencillo, entretenido y efectivo.  Un ejemplo de que a veces menos es más. Cuenta la historia de Mark O’Brien (John Hawkes), un periodista minusválido de 38 años de edad con un pulmón artificial que pretende perder su virginidad con la ayuda de un cura (William H. Macy) y una terapeuta sexual (Helen Hunt). Basado en un artículo que escribió el propio O’Brien, la situación dramática de partida es transformada en una comedia entrañable. Una lección de cómo lo trágico y lo cómico beben del mismo pozo. Mi nota, un 7.5/10.





Una película que no está en ninguna de las quinielas pero que se anunció mucho durante el verano en los Estados Unidos fue Buscando un amigo para el fin del mundo. Aprovechando el apogeo que estaban cogiendo aquellas noticias sobre la profecía mayas y el apocalipsis (realmente, estas decían que habría un cambio de ciclo, no una destrucción de la humanidad), sacaron esta película que nos pregunta desde un principio, ¿qué harías con tu vida si te dijeran que toda la humanidad va a morir con total seguridad en unas pocas semanas? Un asteroide colisionará con la tierra y todos los intentos por evitarlo han fracasado. Ahora sólo queda pasar el tiempo que queda como mejor elija cada uno. Y ahí nos encontramos a aquellos apáticos que viven ese tiempo como un día cualquiera, como el caso de Dodge (Steve Carell), que, abandonado por su mujer tras recibir la noticia de la futura colisión, sigue yendo al trabajo esquivando la conmoción general y el caos reinante. Otros, en cambio, viven esos últimos días aprovechando para realizar aquello que siempre quisieron hacer pero nunca se atrevieron. Los últimos, en cambio, se mueven por pasar los últimos minutos con aquellos que realmente les importan. Y eso es precisamente por lo que lucha Penny (Keira Knightley), por reunirse con sus padres en Londres. Ésta convencerá a Dodge para que deje atrás su monotonía y vaya a buscar a su amor de la juventud. Según avanza su viaje, estos dos personajes se darán cuenta de que lo único que les acabará importando es estar el uno con el otro. ‘Buscando un amigo para el fin del mundo’ es, en efecto, una película ligera, sin pretensiones y con bastantes clichés. Mi nota, un 7/10



En el otro extremo tenemos a una película pretenciosa y sobrevalorada. El lado bueno de las cosas no es ni original, ni está bien estructurada, ni tiene ‘tan buenas interpretaciones’ (el mejor, sin duda, Bradley Cooper).  Es una película ‘normalita’ que, de no haber movido hilos los todopoderosos Weinstein, hubiese pasado sin pena ni gloria. La trama gira en torno a Pat (Cooper), un hombre que acaba de salir de una institución psiquiátrica donde estaba internado para tratar su desorden bipolar. Con la esperanza de recuperar a su esposa, a la que encontró en la ducha con un compañero de trabajo al que, finalmente, dio una paliza, se pone en forma e intenta superar esos estados violentos. En una cena con unos amigos, conoce a Tiffany (una viuda que combatió el dolor de la pérdida a base de acostarse con todos sus compañeros de trabajo), la cual se interesa (inexplicablemente) por él y decide acosarlo. Ella convence a Pat para que la ayude a entrenarse para un certamen de baile y para que participe como su pareja, a cambio, ella le entregará una carta a la mujer de Pat, quien no puede acercarse a ella por una orden de alejamiento. Al final, el baile acaba sirviéndole a ambos de terapia llevándoles a enamorarse. Nada inesperado. Los puntos fuertes son la inclusión del número musical y el cambio de registro que sufre Cooper, sobresaliente en su interpretación. En cambio, sus grandes fallos de guión, la construcción gratuita de personajes excesivos (y alguno de ellos, prescindibles completamente), una Jennifer Lawrence que no cumple las expectativas (no es creíble y mucho menos merece un Oscar), un De Niro flojo, poco convincente y con exceso colirio, un gran número de gags manidos y situaciones forzadas nada naturales (por mucho que nos lo quieran vender), hacen que mi nota sea un 6/10.



Por último tenemos, Las ventajas de ser un marginado (‘The perks of being a wallflower’), dirigida por Stephen Chbosky, quien también escribió el guión y la novela. Chbosky, que debuta en el cine con esta obra, no ha sabido sintetizar el texto que el mismo escribió y convertirlo en una historia fluída, sino, más bien, en un relato denso, un bombardeo constante de información nueva e irrelevante y una indefinición en cuanto a lo que quería realmente contar. La novela y el cine son dos medios distintos, y si uno adapta y dirige su propia obra se corre el riesgo de no ser suficientemente valiente y objetivo. Para un autor todo es relevante, es comprensible, pero se hace pesada. Si a eso sumamos que utiliza recursos audiovisuales manidos que, en ocasiones, no funcionan, clichés dramáticos, y su intento desesperado por dar profundidad a los personajes de una manera inadecuada, hacen que esta ópera prima se quede en un ‘lo que pudo ser y nunca fue’. ¿Alguien se cree la diferencia de edad de los protagonistas? Demasiada inconsistencia. La película cuenta el primer año en el instituto de Charlie (un Logan Lerman que no me acaba de convencer), un chico de quince años con problemas mentales y de excesiva timidez cuyo único amigo se suicidó el año anterior. Allí conocerá a una pareja de hermanastros, Patrick (un fantástico Ezra Miller) y Sam (Emma Watson), que estudian en último año, y que se convertirán en sus amigos. Como no podía ser de otro modo, Charlie se enamora de Sam, cuya amistad hace que cada vez vaya abriéndose más a los demás y saque a la luz la razón de sus problemas emocionales. Lo mejor de esta película es, sin duda, la ambientación de principios de los noventa que nos trae vagamente un aire de nostalgia, la banda sonora y el musical que hacen los chavales del clásico ‘The Rocky Horror Picture Show’ (y un cameo de Tim Curry) y el valor de realizar este film con un presupuesto relativamente bajo, para lo que suelen ser esta clase de producciones (13 millones de dólares por los 21 de ‘El lado bueno de las cosas’). Mi nota, un 7/10.



La Marca España es un invento de Rajoy para ensalzar el patriotismo barato.


Este año nos han querido vender la idea de que nuestro cine está saludable y que gran cantidad de películas de calidad estaban en el mercado. En una gala de los Goya repleto de discursos reivindicativos, hay uno que destacó por encima del resto, el de Enrique González Macho. No fue precisamente por el contenido social y crítica política, como el de algunos compañeros y compañeras que se merecen mi más sincero aplauso y apoyo, sino que el presidente de la Academia se quejó con un discurso populista y demagógico bajo los lemas: ‘la cultura tiene que ser para todos/as’ y ‘otro cine es posible’, cuando su aperturismo brilla por su ausencia. El señor González-Macho es un hombre chapado a la antigua que quiere mantener la estructura tal y como estaba,  y que aquellos pocos privilegiados que vivían del cine lo sigan siendo. Valiéndose del descontento general existente por un presidente del gobierno deslegitimado en su cargo al incumplir su programa electoral (aquello por lo que fue elegido) y que nos está llevando a la ruina y despojando de derechos bajo el lema: “la culpa es de la herencia recibida”, lo que González-Macho busca es conseguir es el inmovilismo. Y eso no nos conviene en absoluto.

De pronto vimos como películas como Blancanieves fueron las grandes triunfadoras de los Goya y se las pone como ejemplos a seguir. Cierto es que se trata de una película relativamente arriesgada, pero que explota el éxito de ‘The Artist’ y de los estereotipos de la España de tortilla de patata, flamenco y pandereta. Una historia contextualizada en el mundo taurino, como si fuese algo de lo que pudiésemos estar orgullosos. Además, y como ya avanzaba antes, que una película que cuente con Mario Casas como protagonista (y pese a la presencia del siempre excelente Antonio de la Torre) esté nominada y fuese una de las 3 preseleccionadas pro nuestro país para competir en los Oscars, Grupo 7, no le da mucha credibilidad a nuestro cine. El Artista y la modelo, en cambio, es una película interesante que, hubiese pasado sin pena ni gloria de no haber estado dirigida y producida por Fernando Trueba. ¿Tenemos realmente talento en nuestro cine? Sí, lo hay. Pero muchas veces las mejores películas y profesionales no son aquellos más galardonados o promocionados.

Un ejemplo de ello es Lo imposible, una película sin pies ni cabeza articulada en forma de sketches de sangre y sufrimiento en una historia que se resume en una línea: los miembros de una familia estadounidense se separan tras sufrir un tsunami y, entre el caos general, intentan volver a reunirse. Punto y final. No es necesario apurar casi dos horas metiendo relleno y forzar situaciones  que no llevan a ninguna parte. Juan Antonio Bayona ganó el Goya al mejor director con esta película. Talento para la plasmar lo escrito en la pantalla tiene, eso es indudable, pero su falta de personalidad y sus carencias en la construcción de los discursos narrativos lo han llevado a que ninguno de sus largometrajes funcione. Este señor dijo en Twitter lo siguiente: “Madre mía! Si hiciera caso a los críticos que he leído hoy me perdería dos pelis estupendas! Flight y El Lado Bueno de las Cosas.” Viendo el desbarajuste de película que ha hecho, no me extraña que le encantasen estos dos despropósitos. Mi nota, un 5/10.


Depués tenemos ese cine que se anuncia como más independiente. Es el caso de Extraterrestre de Nacho Vigalondo de la que, sinceramente, no tengo absolutamente nada bueno que decir. Nada. Falla en todos los aspectos. Dos personajes excesivos que parece que estuvieran en ‘La hora Chanante’ (Cimas y Areces), y todos ellos, en general, cuyas motivaciones no corresponden a sus acciones. Situaciones forzadas, giros en el guión inverosímiles y gratuitos, resolución de los conflictos de manera arbitraria,… Es, sin duda, una pérdida de tiempo. La próxima vez me lo pensaré dos veces antes de ver una película del señor Vigalondo, al que, a pesar de todo, creo que es un profesional necesario y de gran talento. Mi nota, un 4/10.


… y para terminar…

Para terminar el artículo y, en vista de que los premios Oscars son este fin de semana, voy a lanzar una pequeña quiniela personal sobre algunas de las categorías.
*En cursiva aquellos nominados que creo que más se lo merecen y subrayados aquellos que creo que ganarán.

Nominadas Oscar 2013 a la Mejor película
Bestias del sur salvaje
El lado bueno de las cosas
La noche más oscura
Lincoln
Los miserables
La vida de Pi
Amor
Django desencadenado
Argo

Nominados Oscar 2013 a la Mejor actriz
Naomi Watts (Lo Imposible)
Jessica Chastain (La noche más oscura)
Emmanuelle Riva  (Amor)
Quvenzhané Lawrence (Beasts of the Southern Wild)
Jennifer Lawrence (Silver Linings Playbook)

Nominados Oscar 2013 al Mejor actor
Daniel Day Lewis (Lincoln)
Denzel Washington (Flight)
Hugh Jackman (Los Miserables)
Bradley Cooper (Silver Linings Playbook)
Joaquin Phoenix (The Master)

Nominados Oscar 2013 al Mejor director
Haneke (Amor)
Spielberg (Lincoln)
Russell (Silver Linings Playbook)
Benh Zeitlin (Bestias del sur salvaje)
Ang Lee (La vida de Pi)

Nominados Oscar 2013 al Mejor guión original
El vuelo
La noche más oscura
Django desencadenado
Amor
Moonrise Kingdom

Nominados Oscar 2013 a la Mejor guión adaptado
Argo
La vida de Pi
Lincoln
El lado bueno de las cosas
Bestias del sur salvaje

Nominados Oscar 2013 a la Mejor película de animación
Frankenweenie
Los piratas
Brave
Rompe Ralph
ParaNorman

Nominadas Oscar 2013 a la Actriz de reparto
Anne Hathaway (Los Miserables)
Sally Field (Lincoln)
Helen Hunt (Las sesiones)
Amy Adams (The Master)
Jacki Weaver (Silver Linings Playbook)

Nominados Oscar 2013 al Mejor actor de reparto
Robert de Niro  (El lado bueno de las cosas)
Christopher Waltz (Django Desencadenado)
Tommy Lee Jones (Lincoln)
Alan Arkin (Argo)
Philip Sheymour Hoffman (The Master)

Nominados Oscar 2013 a la Mejor canción original
Los miserables
La vida de Pi
Ted
Skyfall
Chasing Ice

Nominados Oscar 2013 a la Mejor película de habla no inglesa
No
Amor
Un asunto real
Kon Tiki
War Witch


¿Cuáles son vuestras favoritas?

martes, 25 de diciembre de 2012

Días Extraños

Hoo, hoo, hoo... coff! coff!... ya se acerca el inicio del 2013 y parece que el nuevo ciclo que predijeron los mayas (que no el fin del mundo como algunos se han empeñado en publicitar) aún no se ha hecho notar. Es cierto que, como todo cambio profundo, lleva tiempo que tenga unas consecuencias o repercusiones palpables. No obstante, y para poner mi granito de arena, yo voy a desear a los lectores de este blog y al resto de población honrada unos 'Días extraños' en 2013. ¿Qué quiero decir con esto? Lo explicaré a continuación.

No me refiero al disco de 'The Doors', en cuya portada pudimos
ver los primeros 'bolos' de Galindo y Coto Matamoros.


'Días extraños' (1995) es una película dirigida Kathryn Bigelow (que ya era ex-esposa de su guionista y productor, James Cameron, por aquella época) que pese a no ser un éxito en taquilla, se ha acabado convirtiendo en un film de culto. La historia cuenta como un ex-policía que trafica con una tecnología que  reproduce recuerdos y emociones creando experiencias casi reales basándose en una mezcla de realidad virtual y drogas, se ve envuelto en un asesinato. Con un toque independiente y underground, cuenta además con una banda sonora exquisita entre las que cabe destacar el tema 'Hardly Rain' compuesto por P.J. Harvey e interpretada por Juliette Lewis. En el final de esta gran película se acumulan todos los valores que deseo que tengan lugar en el año que comienza. Como veréis en el vídeo que os he preparado a continuación, la conclusión de la historia nos deja 3 elementos muy significativos que se suceden durante la celebración de fin de año:

1º) Solidaridad. Deseo que, como ocurre en el film, los ciudadanos y ciudadanas se rebelen contra las injusticias y los poderes opresivos que pretenden mantenernos callados y aislados. Desgraciadamente, una de las más importantes carencias que tenemos en Hispanoamérica es el sentimiento de comunidad, dicho de otro modo, la ausencia de colaboración para un bien global. Por eso, tal vez, hemos aguantado todo tipo de abusos por parte de los poderes gubernamentales, financieros y policiales. Es hora de pensar y actuar en conjunto. El bien general es mayor que el individual. Como decía Patti Smith, 'People have the power'.

2º) Fraternidad. Siguiendo la idea anterior, la unión de tod@s por encima de nuestras diferencias nos hará más fuertes, más empáticos y más humanos. Uno de esos valores que las religiones recogen en sus textos fundacionales pero que, en realidad, no se promulga. Su olvido hace y ha hecho que vecinos, familiares y desconocidos peleen entre sí por el interés de unos pocos.

3º) El amor. Efectivamente, un valor que prevalece (como no podía ser de otro modo, en un final feliz) por encima de todas las diferencias. No, no me voy a volver romántico o voy a convertir este blog en un manual de auto-ayuda. ¡Ni mucho menos! Pero es cierto que, a veces, olvidamos o no valoramos lo suficiente las cosas porque otras preocupaciones nos nublan la vista. Tengamos en mente, siempre, quién o qué es eso que nos hace sacar una sonrisa y hacernos olvidar, aunque sólo sea por unos instantes, aquello que nos angustia, intranquiliza o nos atemoriza. Así que, como decían en los sesenta, "¡hagan el amor y no la guerra, cojones!".

Y dicho esto, me despido hasta el año que viene, donde prometo ser más activo que el año precedente en la publicación de post. Morri Crisma everyone!

sábado, 24 de marzo de 2012

'Think different'. Vol. 1. Decálogo de supervivencia del recién llegado a USA.

Si es que estoy por todos los lados xD
Cuando Gurb aterrizó en el planeta Tierra lo hizo en España (ya era hora de que algún extraterrestre lo hiciese… además de Jorge Sanz y Galindo). Se encontró un montón de situaciones paradójicas y que cuestionaban la razón humana (y alienígena) que apuntaba en su ‘cuaderno de bitácora’. Ahora soy yo el que está en la piel de un Gurb que ha aparcado sus maletas en los Estados (Sórdidos) Unidos y el que a veces se encuentra desconcertado con las cosas que se va encontrando. Muchas de las cuales me recuerdan constantemente a esa famosa frase de Asterix y Obelix, que replanteada en el contexto sonaría tal que así: “estos americanos están locos” (debería ser más concreto y correcto diciendo ‘yankees’ o ‘estadounidenses’, pero la sentencia pierde musicalidad). Y es que para vivir aquí y entender la cultura, hay que tener la mente muy abierta y dejar los valores europeos a un lado. Con esto quiero decir, por ejemplo, que lo que nosotros podamos considerar normal, lógico y verdadero, no tiene por qué tener la misma validez al otro lado del Atlántico. Así que para mejor digestión iré dosificando la información ‘por fascículos’. Para la primera tentativa, he preparando un pequeño decálogo de supervivencia del recién llegado.



Decálogo de supervivencia del recién llegado



1.- No hay verdades universales. Cuando uno sale de Europa, piensa que hay cosas que son inamovibles como, por ejemplo, que todos los cambios horarios del año se hacen al unísono. Gran error. Acabo de sufrirlo el pasado domingo. Tras quedar con mi familia para una llamada por Skype a las 19 horas de España, uno hace los cálculos, le resta 6 horas y llega a la sencilla conclusión que tiene que hablar a la 1 p.m. Eso es así casi siempre, pero aquí las verdades universales no existen, no son inmutables. Resulta que el cambio horario no se realiza el 24 de marzo este año, como pasa en Europa, aquí se realiza el día 11. Y ahí me tenían ustedes a la 1 p.m. intentando contactar con mis padres que no aparecían. Claro, allí eran aún las 18 horas. Del mismo modo, los sistemas de medidas cambian. Aquí la temperatura se mide en grados Farenheit (que no Celsius). No llenas el depósito del coche en litros, sino en galones. No compras un kilo de pollo, sino 2 libras y pico. Las distancias no son recorridas en kilómetros, sino en millas. Las cervezas no tienen 33 cl. sino 12 onzas (son más grandes). La altitud se mide en pies y no en metros. Los terrenos en yardas y no en hectáreas… De este modo, ¿cómo uno no va a volverse loco?

"Yo soy la ficha roja-ja...."

2.- La terminología familiar es muy relativa. Tal vez sea debido a la exagerada proliferación de familias disfuncionales, ya sean divorcios, matrimonios en segundas o terceras nupcias, madres o padres solteros, interracialidad y exclusión social o, simplemente, familias que no se soportan. El caso es que si alguien te presenta a su ‘hermano’ o ‘hermana’ no quiere decir necesariamente que lo sea biológicamente. Con esto me refiero a que es muy frecuente presentar a tu mejor amigo como tu ‘hermano’ sin dar mayores explicaciones. Del mismo modo ocurre con los padres y los tíos. ¿Recuerdan alguna de esas famosas escenas de película donde la madre le dice al niño “este es tu tío… Peter (por ejemplo)” en vez de decir es tu verdadero padre o es el hombre con el que me estoy acostando? A nosotros nos sonará raro, pero aquí está muy naturalizado. Del mismo modo puedes decir “this is my man” para introducir a tu mejor amigo. Algo que a nosotros nos sonaría algo ‘choni’ u homosexual (según que casos) al traducirlo literalmente.

Cruzando en Central Park por uno de los puentes más vistos en las películas, asistí a una propuesta de matrimonio... Lo que no pase aquí...


3.- Los precios no son lo que parecen. Con esto quiero decir varias cosas. Primero, los precios se suelen presentar sin impuestos. En segundo lugar, cuando pagas con tarjeta no necesariamente vas a pagar el precio que te han dicho. ¿Por qué? ¡Tacháaaaaan! ¡Porque ‘hay que dejar’ propina! Sí, incluso cuando pagas con tarjeta. ¿Cómo? Muy sencillo. Te traen un recibo con el precio del servicio consumido, una línea más abajo tienes que poner la propina que dejas y hacer la suma para escribir el total. Anda que no he tenido yo discusiones con esto. No es que sea un rancio y un agarrado, es que me fastidia que si no me dan un buen servicio, encima tenga que darles un extra por hacer mal su trabajo. El otro día me decía un nativo: “¡Pero es parte de la cultura americana!”, a lo que yo le respondí: “También puede serlo tener en casa armas de fuego y no por eso me voy a comprar una pistola”.

Algunos hacen frente a la crisis con creatividad...


4.- El algodón engaña. Es muy habitual encontrarte carteles luminosos para todo: colegios, supermercados, cines, teatros, bibliotecas y, cómo no, Iglesias. Hay una gran cantidad de Iglesias de todo tipo en Estados Unidos: católica, metodista, presbiterianas,… Me sería muy difícil enumerarlas todas y cuáles son las diferencias existentes entre ellas. Lo que sí que puedo asegurar es que alguna que otra da mucho miedo. Lo que por fuera es un templo sagrado por dentro puede ser una secta ‘lavacerebros’. Y es que algunas se aprovechan del excesivo sentimiento de pertenencia a un grupo o comunidad que tiene la cultura estadounidense. Otra de las cosas que más me costó digerir es que las tarifas telefónicas de prepago sean de Easy & Go. En otras palabras, que pagas cuando utilizas el teléfono. Pero ojo, esto tiene trampa, porque no sólo pagas por lo que consumes, sino también por recibir llamadas y mensajes. Algo inconcebible en España me lo he tenido que encontrar en el país del ‘aperturismo’ (véase la ironía). Además, aquí no puedes conseguir un teléfono incluso de prepago sin tener un número de la seguridad social. Y en este punto es cuando pasamos a…

Mieditoooooorrrr...

5.- El número de la seguridad social es Dios. Aquí la sanidad es privada y los precios de tu seguro pueden variar mucho en función de la cobertura. Pero para hacer cualquier trámite o cubrir ciertas necesidades necesitas un número de la seguridad social, algo que sólo puede conseguir un extranjero si tiene un visado de trabajo, ergo, tiene que estar contratado por una empresa para poder solicitar su permiso. Este dichoso numerito te lo piden para comprarte un teléfono móvil, abrir una cuenta bancaria (aunque no es un requisito necesario) y poder tener coche. Y es que puedes comprarte un coche, pero nunca podrás conducirlo. Los seguros obligatorios de coche no son como en España, cuando los contratas tienes que facilitar tu número de la seguridad social (si no lo tienes, no hay seguro) y, en ocasiones, un historial de crédito (que sólo puedes hacer una vez que tengas… adivinen… ¡efectivamente!... ese puñetero número). Una vez hecho esto, te dan tus placas de matrículas personales. Esto quiere decir que cuando cambies de coche te llevas las matrículas contigo.

Bueno, Tom Selleck también lo es. ¡El poder del bigotón!

6.- El ‘refund’ es un deporte nacional. Pese a que la NBA ha ido ganando enteros esta última temporada, los deportes más seguidos en los USA son, sin lugar a dudas, el fútbol americano seguido del béisbol y del hockey. Pero eso sólo es un espejismo. A un estadounidense podrás quitarle su dinero, su casa y su trabajo, pero nunca podrás quitarle su derecho a devolver las cosas que ha comprado. Y es algo que llevan hasta los extremos más insospechados. Ya pueden haber utilizado unos pantalones y llevarlos a la tienda llenos de mierda, que van a exigir que les devuelvan el dinero sin cortarse un pelo.



7.- Culto a la comida. Algo que siempre llama la atención es la cantidad de sitios para comer y anuncios publicitarios centrados en comida que pueden verse en los medios de comunicación. Comer en Estados Unidos puede ser barato si vas a un ‘fast food’, pero si te adentras en un supermercado uno se da cuenta de que la comida ‘fresca’ no suele tener demasiada calidad y es, además, bastante cara. Una libra de tomates (lo que serían 0,45 kg.) cuestan entre 2 y 3 dólares, una bolsa grande de patatas fritas puede rondar los 4, la libra de manzanas los 3, una libra y media de carne de ternera puede rondar los 8-10 dólares  y mejor no hablemos de lo que cuesta el queso…  También es cierto que muchos tamaños de los productos aquí son ligeramente más grandes, pero los precios no se incrementan exponencialmente si comparamos el coste de vida entre ambos países (que no el cambio de divisa).


Puestos de comida y restaurantes... everywhere!

8.- Con nocturnidad y alevosía. Los bares son otro caso de estudio. No solamente porque los horarios son muy distintos, sino porque los hábitos son también bastante diferentes. Hay que tener cuidado cuando pagas con tarjeta puesto que pueden quedarse con ella (normalmente te preguntan) para dejarte ‘la cuenta abierta’. Esto quiere decir que ponen tu tarjeta al lado de tu cuenta y van sumando todo lo que vayas consumiendo. Yo las primeras veces me dejé olvidada la tarjeta en el bar… la falta de costumbre. Al contrario que países como Alemania o Dinamarca, aquí si hay cultura de tomar copas… pero no llega al nivel que tenemos en nuestro país. Lo normal es pedir cervezas. Si es de barril tienes varios tamaños, los más populares son la pinta, el pitcher (algo así como una jarra de un par de litros para compartir) y las tower (que son torres de unos 10 litros de cerveza con dispensador). Estas últimas recuerdo haberlas consumido durante la Superbowl. Nos bebimos dos. Recuerdo haber hecho la broma: “han caído las Twin Towers”, pero nadie se rió… Además, como en España, puedes ir a bares con juegos como el billar o los dardos, pero hay lugares que tienen un juego tradicional que consiste en deslizar cuidadosamente una pieza por una larga mesa de madera con arena para conseguir puntuaciones en función de lo cerca que te quedes del borde… mejor miren el vídeo.

Versión yankee del Banco Popular.


9.- Cambio de hábitos. Las casas suelen ser de madera y de un par de pisos, a no ser que vayas a grandes ciudades donde hay grandes edificios y se usa el ladrillo. Las calefacciones muchas veces se encuentran en el sótano y no hay radiadores, sino pequeñas trampillas por donde entra aire caliente. También es común encontrarte con que las casas no tienen lavadora. Para suplirlo, existen un buen surtido de lavanderías donde por poco dinero (entre un dólar y medio y 5 dólares) puedes hacer tu colada. Pero lo mejor son las secadoras. Meter tu ropa húmeda y recién centrifugada en uno de estos aparatos para que, al terminar el ciclo, tengas tu ropa calentita y seca (y más por el norte que hace un frío para cagarse) sólo es comparable a cuando consigues mear después de una hora aguantándote en pleno estado catatónico (esto es, que se te ponen los ojos blancos y tienes que repetir un mantra para poder contenerte) tras haber andado por la calle mientras nevaba.

Y, por supuesto, aquí nuestro querído invento nacional más famoso tiene un sistema diferente para escurrir el agua...


10.- Lo que allí es oficial, en Estados Unidos no lo es. De hecho, no hay organismos que puedan certificarte oficialmente ciertos documentos. No hay traductores jurados, los notarios no tienen la misma validez legal, todo el relativo. Hay organismos que tienen mayor reconocimiento que otros, pero no existe una unanimidad al respecto. Un ejemplo absurdo de expedición de documentos puede ser lo que hacen las universidades, que te pueden facilitar tu expediente académico oficial e incluso enviarlo a otras instituciones previa solicitud de manera completamente gratuita, pero si quieres pedir una copia tienes que pagar. Del mismo modo, las normas de tráfico cambian. Aquí el que llega primero a una intersección que no tiene semáforo es el que tiene preferencia para pasar. Del mismo modo, es obligatorio dejar giradas las ruedas hacia el lugar donde vas a torcer antes de parar por completo el automóvil. La mayoría de los coches son automáticos y de gasolina. En los exámenes de conducir, por ejemplo, te presentas con tu propio coche y, al aparcar tienes que golpear ligeramente el bordillo para hacerlo correctamente. Nunca entendí porqué en España puede ser motivo de suspenso hacer eso. Con lo fácil y práctico que es ayudarte del bordillo…


No cabe duda que para cuestionarse a uno mismo, lo mejor es vivir en una cultura diferente... Para la próxima entrega dejaré (o no) las peleas de bandas callejeras con la policía en Baltimore, el extremo fanatismo belicista y adoración de sus héroes caídos en las guerras existentes en Washington, el control masónico en Philadelphia,... y, por supuesto, ¡más fotos chorras!. Hasta entonces.