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martes, 23 de julio de 2013

La nostalgia es una mierda. Parte I: Cómo crear un (nuevo) trauma a la generación de Naranjito.

Es un hecho, la nostalgia es una mierda. Esa ilusión que mantenemos en nuestra memoria con recuerdos parciales, edulcorados y distorsionados de aquello que (se supone) una vez fue. Si todo quedase ahí no distaría mucho de los retoques de Photoshop, de los perfiles de Facebook o el programa electoral del PP. El problema es enfrentarse a la cruda realidad. Y esto es algo que tarde o temprano sucede. La nostalgia es un instrumento de unión, pero también es un arma de destrucción masiva. Y hace un par de días, a mi, me han creado un pequeño trauma durante la comida que quiero compartir con vosotr@s para que, de este modo, tengamos otra cosa en común.

Tod@s recordamos aquellas series de los 80 y los 90 con extrema candidez. Esos bellos recuerdos de cuando eramos niños y nos pasábamos las horas delante del televisor viendo mierda que nuestros pequeños y frágiles cerebros no llegaban a captar en su extrema sordidez y nos llevaba a tomar roles en los recreos de aquello que habíamos visto. Un ejemplo más de que eramos extremadamente manipulables. Recuerdo haber visto una película bélica y, acto seguido, tener ganas de jugar a los soldados con mis G.I.Joe o ver el Wrestling (Pressing Catch) y querer emular a Hulk Hogan o El Último Guerrero, como héroes que eran a nuestros ojos, lanzándome al sofá de un salto. Volver allá donde ya no queda nada sólo puede crear decepción. Volver a ver clásicos como 'Los Inmortales' o 'El Señor de las Bestias' significa lo mismo que volver a ver a tu amor platónico del colegio a los 40, nada bueno puede salir de eso.

Cuanto daño ha hecho el croma...


Hablando con unos amigos italianos y malteses sobre la puta manía que tenían en nuestros países de cambiar los títulos, los nombres de los personajes y las canciones originales en películas, series y dibujos animados nos hemos llevado un pequeño susto. Esas personas encargadas de manipular nuestras mentes parecían tomar sus elecciones de manera muy arbitraria. Pero a veces hay una razón más oscura detrás. Una conspiración general bien orquestada en la que el paso del tiempo sólo hará que la caída sea más fuerte. En este caso concreto, hablo de la 'promiscuidad de los openings' en las series de animación. Está claro que 'Parchís' no cantaba la canción original de 'Comando G', sino que era sólo en la versión española. El problema es cuando hay un intercambio de parejas entre países vecinos, puede crear un cortocircuíto en la memoria y una crisis financiera en el Mediterráneo. ¡Malditos, lo tenían todo bien pensado!

Probemos con esto, primero con el opening de 'Oliver y Benji' en España:


Todos reconocemos la canción, ¿verdad? Ahora vean el opening de 'Lupin III' en italiano:


¿Ven a lo que me refiero? En Italia, se utilizó esta canción ñoña para 'Oliver y Benji' (allí 'Holly e Benji', ninguno de los nombres se corresponde con los originales, claro está):


¿Suficiente trauma? ¿Aún no? Bueno, pues mejor será no revisar aquellos cómics de Masakazu Katsura que una vez compraste. ¿Esta es la razón por la que algunas series han sido reiniciadas para mejorar el dibujo y quitar el relleno? ¿Es la razón por la que Hollywood hace remakes y reboots? ¡Claro que no! Peliculas como 'La Princesa Prometida' ('The Princess Bride'), 'El Cuervo' o la trilogía de Sam Raimi de 'Spiderman' todavía tenían un referente suficientemente bueno (en el caso de las dos primeras) o un cadáver aún caliente (en el caso del superhéroe). ¿Falta de ideas? ¿Dinero? Obviamente. Para la promiscuidad ya estaba el fanfic, lástima que las grandes compañías estén dispuestas a corromper todo.


Aquí, una excelente trabajo de un fan de Lupin y Metal Gear Solid.


Ahora bien, ¿conocéis algún otro caso de intercambio de canciones en los openings de las series de animación entre diferentes países?

jueves, 31 de enero de 2013

Un repaso al cine del 2012. Parte II.

(Artículo que iba a ser originalmente publicado en Diario Siglo XXI el pasado 23 de enero)


Al hilo del artículo anterior, seguiré con mi repaso al cine que nos ha dejado el pasado año desde un punto de vista personal. En esta ocasión, con 3 secciones donde hablaré de diez películas entre las que están, en mi opinión, las mejores de 2012. Precisamente, la historia de esas tres películas que he elegido como las más notorias, giran en torno a la juventud, de uno u otro modo. Estas brisas refrescantes, todas ellas de hora y media, hacen que vuelva a cuestionarme la utilidad de alargar el metraje hasta el aburrimiento. Si la semana pasada hablaba de lo que llamaba ’The Peter Jackson’s hysteria’ por la manía que han cogido en Hollywood de imitar a este director produciendo películas interminablemente largas, esta semana pasada anunciaron el complemento perfecto para poder soportarlas. Se trata de RunPee, una aplicación para el móvil que te avisa del mejor momento para ir al baño cuando estás viendo un film en el cine. Al creador se le ocurrió desarrollar algo así, como no podía ser de otro modo, viendo una película del lunático de Jackson, ‘King Kong’. Recomiendo a aquellos que tienen problemas de próstata, a los que beben mucho en los cines que vayan cuando les apriete, que Peter va tan lento que no habrá mucho que perderse.




Del cómic a la pantalla. Porqué hay vida más allá de los superhéroes

En los últimos años hemos vivido un empacho de adaptaciones de héroes con mayas luchando contra malvados sin corazón que destruían ciudades, mataban personas, se enfrentaban contra ejércitos y tenían una extraña obsesión por hacer enfrentamientos más propios del ‘Street Fighter’ que de la vida real. El 2012 ha seguido la misma estela. Con una diferencia, había muchas expectativas puestas en dos de esas películas de franquicia.




’Los Vengadores’ fue una película que Disney/Marvel llevaba tiempo madurando. Para preparar el terreno nos tuvimos que tragar ‘Thor’, ‘Capitan América: El primer Vengador’, ‘Hulk’ y las dos ‘Iron-Man’. Ahora llegaba el momento de la verdad, de hacer algo épico que diera pie a hacer más productos de franquicia cual churrero un domingo a las 7 de la mañana. Para ello, ficharon a un grande, Joss Whedon, que se había formado entre fantasía, épica y la comedia con series como ‘Buffy Cazavampiros’, ‘Ángel’, ‘Firefly’ y, sobre todo, la excelente ‘Dr. Horrible's Sing-Along Blog’. Contratar a un tipo que le encantan los musicales, que es un friki y que tiene mucho sentido del humor de la talla de Whedon me hizo pensar que era posible ver una buena película. Mis expectativas subieron exponencialmente. Es cierto que Joss no es conocido por sus argumentos bien hilvanados y coherentes. Tan sólo hay que ver cualquiera de sus mierdas de series, Firefly inclusive. Pero ‘Dr. Horrible’ es genial, hablaba de superhéroes y villanos en clave de humor y musical y, además, hay que reconocerle que sabe dotar a sus personajes del carisma suficiente para que sus proyectos funcionen.





Era una tarde lluviosa en el centro de Chicago y acababan de estrenar la película. Tenía que hacer tiempo para coger el tren, así que decidí ver la película en 3D en un cine cercano a la estación. Tal vez sea demasiado crítico al decir esto pero, en mi opinión, la película fue decepcionante. Aparte de dos ‘gags’ cómicos que todo el mundo recuerda, la historia se hace larga y no está bien articulada. Las motivaciones de los héroes para trabajar juntos son de risa. Tiene que morir un agente del SHIELD que ni Hulk o el Capitán América conocían para convencerlos de trabajar en equipo. Precisamente esa muerte. No otra, esa. Mal Joss, mal. Si te hubieses ahorrado el comienzo más propio de una película de acción de serie B de los 80 (y copiada en los 90 en films como ‘Mortal Kombat’ o ‘The Quest’) y de un videojuego de lucha, la convocatoria y búsqueda de los héroes, podrías haber dedicado más tiempo a trabajar el guión y hacer una relación entre personajes más sólida. Además, Samuel L. Jackson está más acartonado que Arnold en Terminator 3. Y parecía difícil. No obstante, se trata de un producto entretenido, altamente visual y que ha dado mucha rentabilidad a los promotores de la idea. Mi nota, un 7/10.





Pero había otro film esperado del mismo corte. En esta ocasión, de una franquicia que había ido de mal en peor hasta que un inglés cogió las riendas. Se trataba de Christopher Nolan y de la historia de Batman, que en 2012 nos dejó ’El caballero oscuro, la leyenda renace’. Sin tanta brillantez como en sus predecesoras, Nolan cierra el círculo de su trilogía de manera poco convincente. Relaciona sucesos y personajes forzadamente, soltando datos de manera indiscriminada en el momento menos adecuado. De este modo, consigue que ‘todo encaje’, pero como puede hacerlo la pieza de puzle equivocada si le das dos mamporros. Más que redondear un argumento es una violación. Christopher, te estaban diciendo que no, pero tú insististe. Con indicios burdos y sorpresas sacadas de  la manga no hacemos nada. Si a eso sumamos que el eje temporal se le va un poco de las manos, haciendo que haya hechos que no coincidan adecuadamente en el tiempo, y el ritmo, que se ralentiza y acelera caprichosamente, tenemos una pieza 2 girls, 1 cup, de ver una vez y no más. Pero Christopher, ¿no te diste cuenta que en las anteriores la ciudad casi es tomada por un puñado de villanos y, en esta, que hay un millar de ellos sueltos, acaban venciendo los buenos sin ayuda externa? Un poco inverosímil parece. Sólo un poco… Mi nota, un 6.5/10.


           
            

Otro título que dio que hablar fue ’The Amazing Spider-man’. Por supuesto, ese adjetivo no hace referencia a la película. Partiendo de que no hacía falta hacer un reboot de la franquicia cuando el cadáver de la anterior estaba todavía caliente, ésta, que si bien, está mejor orientada que las anteriores (con Wendy y el Dr. Connors), no me acaba de convencer. Tal vez tenga algo que ver ese empacho que comentaba antes, pero el argumento no se articula correctamente. Además, como variación de lo que decía Gasset, ‘una película es una película y sus circunstancias’ y, éstas, han jugado muy en contra suya. No era el momento. Si además, impregnas todo con heroísmo barato, sacrificios propios de telenovela venezolana de baja calidad y dotas de una oscuridad al protagonista completamente impostada, consigues que tu producto se eche a perder. Mi nota, un 6/10.


          



 Por último hablaré de la mejor adaptación de cómic que he visto durante el 2012. Se trata de ‘Rurôni Kenshin: Meiji kenkaku roman tan’, que ha brillado entre tanto superhéroe. Esta película japonesa concentra todo el espíritu de la serie animada y de los cómics, que en España se conocieron bajo el nombre de ‘El guerrero samurai’, y son combinados con los OVAS, que cuentan los orígenes del famoso asesino Battosai, para formar una pieza deliciosa. Si bien es cierto que Kenshin no se muestra tan torpe y entrañable como en los referentes, el director, Keishi Ohtomo, hace un trabajo brillante consiguiendo una ambientación adecuada para que las secuencias de acción, las cómicas, las violentas y las emotivas se enlacen de manera natural. Aunque el casting podía haber sido más acertado, el conjunto de la obra mantiene una calidad muy elevada. El cometido de conseguir una adaptación de una obra tan extensa era muy compleja, sobre todo por la gran cantidad de matices que existen en ella, por eso tiene mucho más mérito el resultado. Mi nota, un 8/10.





Cine de autor, ese gran desconocido



La primera de las obras que escogí para este apartado fue premiada en la última edición de Cannes y arrasó en Sitges. Se trata de ’Holy Motors’, la última perla del director francés Leos Carax, que ya me sorprendió precisamente en Sitges con su pieza de ‘Tokyo!’ y que, nuevamente, vuelve a utilizar al camaleónico Denis Lavant para dar vida a una serie de personajes extraños, entre los que no podía faltar Monsieur Merde, que ya conocíamos del mediometraje anteriormente mencionado. El impulsivo e imprevisible ‘Señor Mierda’ es tan sólo uno de los reclamos que Carax utiliza para contarnos la historia de Monsieur Oscar, un hombre que vive interpretando diferentes vidas, día tras día, cambiando de personaje según la agenda establecida. De mendigo a asesino, de monstruo a hombre de familia, en una limusina recorre Paris que utiliza como camerino y medio de locomoción para ir de un punto a otro. Monsieur Oscar es un hombre que no tiene vida propia, que vive todas las vidas y que no vive ninguna, que existe a través de los demás. Algo cada vez más frecuente en las grandes ciudades, en individuos sin personalidad, en personas que interpretan un estereotipo por no ser ellos mismos, donde todos podrían ser cualquiera. ¿Acaso no vivimos las vidas de aquellos personajes que aparecen en una película cuando la vemos o en una novela cuando la leemos? Holy Motors no es una película de sketches, es un conjunto de píldoras ácidas y de difícil digestión que nos lleva de viaje por unas situaciones excesivas e incoherentes entre sí, donde cualquier héroe puede convertirse mañana en villano, el rico en pobre y el vivo en muerto. Y al final, siempre al final, sentimos un gran vacío. Mi nota, un 8/10 .





Una de las nominadas a los Oscars de este año ha sido ’Amour’, del cineasta alemán Michael Haneke, que pone su sello en las obras manteniendo los planos y estableciendo un ritmo pausado. En esta ocasión, sigue con esa dinámica, haciendo que la historia lo cuenten los detalles, las situaciones triviales y anodinas, y el espacio. No es una película para todo el mundo. El tema que aborda es complejo, el amor y su significado. La trama se centra en una pareja de ancianos, donde ella, profesora de piano, sufre un ataque cerebral que la deja con la mitad del cuerpo paralizado. Su marido la cuida mientras ella se siente cada vez más inútil. La situación de ella empeora hasta el punto de pasarse el día en la cama llegando a la senilidad. El marido, que también tiene sus achaques, sufre la dependencia bilateral a diario. Ella ya no es su mujer, es un cuerpo donde una vez estuvo una persona maravillosa. Pero aferrarse a la idea de esa imagen del pasado es más fácil que admitir que ya se ha ido. Mi nota, un 7/10.




El cineasta estadounidense Wes Anderson y su obra ‘Moonrise Kingdom’ son los elegidos para cerrar este apartado. No en vano, es una de las mejores películas del año. Ambientado en la pequeña isla de New Penzance, situada en la costa de New England, nos traslada a los años sesenta, donde el pequeño huérfano Sam Shakusky, de doce años, que está asistiendo al campamento de verano de los ‘Khaki Scout’, se enamora de Suzy Bishop, una niña que vive con sus padres y tres hermanos menores en la isla. Ambos se escriben por carta durante un año y deciden fugarse juntos cuando Sam vuelva al campamento el siguiente verano. Una serie de personajes giran en torno a los jóvenes intentando poner freno a sus planes, mientras, Anderson, aprovecha las situaciones que se producen para jugar con el espectador en escenas dramáticas, emotivas y cómicas entre lo entrañable y lo ridículo, creando una atmósfera y una estética muy personal que haga que todo coexista en armonía. Las formas, los simbolismos, los colores, todo está milimétricamente dispuesto para hacernos disfrutar de los maravillosos mundos que Anderson crea. Mi nota, un 8.5/10.







Cine Independiente: cuando ‘Indie’ no es un mero adjetivo



El cine independiente es el que más alegrías me ha dado durante el año pasado. Aquí se engloban algunas de las mejores películas del 2012 que, curiosamente, son las que atesoran una menor duración.




Una de las sorpresas de los Oscars ha sido ’Beasts of the Southern Wild’, que ha conseguido 4 nominaciones en total: mejor película (con un presupuesto de menos de dos millones de dólares), mejor actriz (una niña de 9 años que actuó con 5), dirección (para Benh Zeitlin, que debuta en un largometraje) y guión adaptado (basado en la obra teatral ‘Juicy and Delicious’). En otras palabras, cuatro de las más importantes secciones, por lo que supone un éxito increíble para una obra de estas características. Sin entrar en el debate si es merecida o no la nominación a la pequeña Quvenzhané Wallis, sin ver la película uno se imagina que se han dado una de estas dos circunstancias: que las películas de 2012 han tenido que ser muy flojas o que es una obra maestra sin precedentes que ha conseguido llamar la atención de la crítica de algún modo. Bien, pues, efectivamente tiene algo de ambas partes, porque 2012 no ha sido un año memorable en la calidad de las piezas y debido a que ‘Beasts of the Southern Wild’ es una buena película. Cuenta la historia de Hushpuppy, una niña que vive en una comunidad instalada en un Delta, conocida como la bañera, que está en peligro de desaparición por verse inundada debido a las constantes crecidas del nivel de las aguas (por la desaparición de los casquetes polares y tormentas) y a cuyos integrantes la ‘civilización urbana’ pretende desalojar y llevar consigo a modo de rescate preventivo. Construida con pocos recursos, consigue mantener el interés del espectador y articular un discurso bien construido. Bien es cierto que tiene bastantes carencias, que la voz de la niña narrando es más propia de una lectura en voz alta que de una evocación y que la moraleja es algo que está latente desde el primer minuto, pero no debe desmerecer el resultado final. Zeitlin se las arregla para mostrarnos dos mundos opuestos sin posicionarse en su planteamiento, es la niña quien evidencia lo peor de ambos sistemas. Tiene una duración adecuada, 93 minutos, algo inusual para lo que nos están acostumbrando, y un reparto lleno de nombres desconocidos. Mi nota, un 8/10.






Seguidamente, hablaré de otra de las mejores películas del año, 'Detachment’(‘El Profesor’). Producida en 2011, llega a nuestro país, como no puede ser de otra manera, con retraso. El cine independiente, desgraciadamente, muchas veces lleva esa cruz. Este film, es un brillante drama que nos ofrece una necesaria reflexión sobre la educación y la importancia de la infancia en el desarrollo humano. Adrian Brody interpreta a Henry Barthes, un profesor sustituto de escuela secundaria que se pasa la vida de un lado a otro sin destino fijo. Huérfano y con un abuelo moribundo, ve como los jóvenes desperdician su vida día a día, ante la mirada viciada de familiares y profesores. Henry se encontrará con Erica, una menor que se prostituye por dinero para sobrevivir, y decide acogerla en su casa para intentar salvarla de esa vida. Pronto descubrirá que con ese acto está salvando también la suya. Además de las excelentes interpretaciones de Brody y, de la joven, Sami Gayle, ‘Detachment’ le ofrece al espectador una experiencia claustrofóbica donde el espectador sentirá la impotencia de esos profesores que no pueden ayudar a sus alumnos, que se sienten agobiados por sus padres y coartados por las leyes, a quienes no amparan frente a humillaciones, agresiones e intimidaciones. Decía Roland Barthes que todo texto es un palimpsesto, que toda creación debe su originalidad a aquellas en las que se basa. ¿Estamos condenados a repetir los errores que cometieron nuestros padres con nosotros? Como dice Henry, muchos padres tienen hijos y pretenden que los demás cuiden de ellos, que los eduquen, como si eso fuese un derecho en vez de su responsabilidad. Debería de haber algún tipo de test para ser padre, al igual que lo hay para sacarse el carné de conducir. Mi nota, un 8.5/10.




Por último, la película que más me ha emocionado durante el 2012 que, curiosamente, fue estrenada en España el mismo día que ‘Detachment’, el 31 de octubre, y que, al igual que ésta, no fue producida el año pasado. Esta vez tuvimos que esperar dos años, dos largos años para poder disfrutar de la joya que significó el debut de Richard Ayoade como director, ’Submarine’. Basada en la novela original del mismo nombre y escrita por Joe Dunthorne, que muestra a unos personajes bastante diferentes y a un protagonista, Oliver Tate, más bravucón que incomprendido, Ayoade hace suyo el texto mejorándolo en una adaptación realmente brillante. En la dirección no se muestra menos magistral, recordándonos a Wes Anderson en muchos momentos de la trama. Ésta cuenta la historia de Oliver Tate, un chaval de quince años que vive en Swansea y que tiene dos objetivos a corto plazo. El primero, perder la virginidad antes de su próximo cumpleaños. El segundo, evitar que su madre se acueste con un antiguo novio y que, a consecuencia de ello, sus padres se separen. Oliver es un chaval analítico, gran lector de libros y diccionarios (elige de éste una palabra a diario) y muy observador. Está enamorado de Jordana Evans, la cual está obsesionada con prenderle fuego a todo. Por otro lado, sus padres piensan que tiene algún tipo de trastorno psicológico y que es homosexual. Con un padre depresivo inmerso en un trabajo para el que está sobrecualificado y una madre con un oficio monótono, Oliver controla cuando hacen el amor gracias al regulador de luz. ‘Submarine’ nos traslada a finales de los 80/ principios de los años 90, con las cintas VHS y las cintas de cassette, a aquella época en la que teníamos 15 años y en la que teníamos menos responsabilidades y preocupaciones. Una mirada inteligente e imprescindible acerca de la familia, la adolescencia y a como aquellas cosas que eran importantes para nosotros entonces, siguen teniendo un especial espacio en nuestros corazones. Mi nota, un 9/10.




La próxima semana podrán leer la conclusión de este artículo en tres partes, con más películas comentadas, buena parte de ellas con nominaciones a los Oscar y de reciente o próximo estreno. Stay tunned!

To be continued…

jueves, 24 de enero de 2013

Un repaso al cine del 2012. Parte I.



(Artículo que iba a ser originalmente publicado en Diario Siglo XXI el 15 de enero)



     El 2012, en lo que a producción cinematográfica se refiere, podría resumirse en una sola pregunta: ¿qué ha sido de esas digeribles películas de hora y media? Recuerdo  cuando era un adolescente que, una vez por semana, iba al videoclub y, como mis padres tan sólo me dejaban alquilar una película, revisaba el metraje de todo los VHS que allí tenían para llevarme una cinta que tuviese sustancia pero que, sobre todo, fuese larga. Entonces, existía la creencia de que los films más profundos (cine de autor y grandes historias) y de más calidad eran los que más duraban. Era extraño encontrar películas de más de 90 minutos y las de 100 ya se consideraban largas. En aquella época, el principio de economía era el que más primaba. Los exhibidores pedían productos de menos de hora y media para poder hacer más sesiones al día y ganar más dinero. Pero todo eso ya se acabó. Hemos entrado en, lo que yo llamo: ‘The Peter Jackson’s Hysteria’.    


Peter Jackson, the director of the Lord of the Rings trilogy turns 50.
Este hombre ha hecho mucha mierda.

     A finales del siglo XVII, en los condados de Essex, Suffolk y Middlesex en el estado de Massachusetts (Estados Unidos), tuvo lugar uno de los hechos más irracionales y difícilmente comprensibles de la historia de occidente. Lo que se conoció como ‘La caza de brujas’ y que dio lugar a los ‘Juicios de Salem’, sucedieron fundamentalmente por un proceso contagioso de histeria egocéntrica y emulación interesada, donde los principales responsables fueron tanto los que desencadenaron la ‘tendencia’ de que estar ‘embrujada’ te hacía diferente y que acusaban gratuitamente al prójimo, como de aquellos  que proporcionaron y mantuvieron ese contexto de rigidez religiosa tan excesivamente puritana.  Ese proceso contagioso tan absurdo se ha dado del mismo modo en el cine, donde el modelo rígido de duración parece haber cambiado. Aquellas series españolas de capítulos de 90 minutos hacían presagiar lo peor. Era normal encontrarnos a Chechu, por ejemplo, en ‘Médico de Familia’, participando en diálogos triviales para rellenar espacio y cumplir esos pre-requisitos que existían en la tradición televisiva española. Primaba el formato sobre la historia. En 2012, tenemos un listado numerosísimo de films de gran duración: ‘Django Unchained’ (2 horas y 45 minutos), ‘Cloud Atlas’ (2 horas y 52 minutos), ‘Les Misérables’ (2 horas y 37 minutos), ‘Lincoln’ (2 horas y 29 minutos), ‘Skyfall’ (2 horas y 23 minutos), ‘La noche más oscura’ (2 horas y 37 minutos), ‘Los Vengadores’ (2 horas y 23 minutos),… Aquellos films que duran entre 90 y 100 minutos son una minoría y están en peligro de extinción, aunque siempre nos quedará el cine independiente.





     El gran cambio de paradigma tuvo lugar, sobre todo, con la consagración de Peter Jackson como director. Un hombre que ha hecho tanto daño como bien al cine. El éxito de ‘El Señor de los Anillos’ y de su kilométrica trilogía dio buena cuenta de que el espectador era capaz de aguantar tres horas de película y que, no teniendo bastante, era capaz de compara ediciones extendidas en DVD, como si hubiese algo más de la historia que descubrirles. En ese caso específico tenía bastante sentido, los tres libros son un material extenso para la adaptación en una sola pieza y, con buen criterio, decidieron hacer un libro por película. Pero Peter, que hasta entonces no había hecho una sola película que llegase a las dos horas, perdió la cabeza. Pensando que ‘menos no es más’, dio rienda suelta a su complejo de Dios para hacer un remake de más de tres horas de King Kong, hacer un drama soso y aburrido como ‘The Lovely Bones’ en 135 minutos y, finalmente, realizar una adaptación de una novela corta (menos de 300 páginas) en 3 películas de cerca de tres horas. ¿Está chiflado? La respuesta es contundente: sí, lo está.

Peter desayunando.

     Pero de ‘El Hobbit: un viaje inesperado’ hablaremos más adelante, donde, además, continuaremos con la descabellada idea de su duración. A continuación, y aunque un poco tarde, me voy a sumar al repaso del cine del pasado año aprovechando el periodo de premios y nominaciones en el que actualmente nos encontramos. Esta revisión ha de entenderse como un punto de vista personal en el que muchos films se quedarán en el tintero, ya sea porque no he tenido la oportunidad de  visionarlos, debido a que ya han sido comentados en esta sección, por falta de espacio o debido a que así lo he creído conveniente. Para hacer más digerible el artículo lo he estructurado por partes, puesto que un año de cinematografía da para mucho, y he limitado el número de títulos por sección a un máximo de cuatro. Del mismo modo, valoraré numéricamente algunos de esos films que irán presentados a través de secciones. Ya avanzo que, el 2012, ha sido un año en la que no sentí un gran entusiasmo por lo que se ha producido, lo que quedará patente en mi crítica.

2012: Una odisea de adaptaciones.

     El año pasado ha sido muy prolífico en adaptaciones en Hollywood y eso es debido a una sola cosa, la falta de ideas. Las adaptaciones han sido siempre un producto más común de lo que pensamos en la industria estadounidense, pero este año han batido records. Hay muy pocos guiones originales que hayan visto que su versión fílmica valiese la pena o tuviese suficiente relevancia. Y, precisamente, porque ha habido muchas adaptaciones de renombre hace que mi decepción sea mayor al ver el resultado.


     Empezaré por ‘Cloud Atlas’ (‘El atlas de las nubes’), una película que se proyectará en España el mes que viene y que fue estrenada en Estados Unidos el octubre pasado. Los hermanos Wachowski, junto con Tom Tykwer, son los encargados de adaptar esta sobresaliente novela coral de original estructura narrativa y, una vez más, demuestran que han sido sobrevalorados. Su inutilidad a la hora de articular un discurso narrativo fluido y coherente, y en la creación y desarrollo de los personajes y sus motivaciones, hacen de esta película un completo despropósito. Con mucho, la película que me ha defraudado más del año pasado. Incluso aquellos que se hayan leído la novela estarán desorientados para entender el porqué de las cosas que ocurren. Los mecanismos narrativos puramente causales son articulados de manera forzada y, en ocasiones, de manera arbitraria. La decisión de repetir actores en varios papeles para dar a entender una especie de re-encarnación o un vínculo entre personajes, que no está presente en el texto original, es completamente errónea y crea aún más desconcierto. Que actores británicos se travistan y disfracen de personajes asiáticos y viceversa, los negros de blancos, que cambien de sexo… sólo hace que no llegues a entrar nunca en la película (¿habrá sido idea de Lana?). Aquellos, en cambio, que no tengan el referente del libro, sufrirán para terminar las casi tres horas de película y no se enterarán de mucho. Un segundo, tercero o cuarto visionado no mejorará las cosas. No se equivoquen, de donde no hay no se puede sacar. Los Wachowski tenían un filón para hacer una película que podría haber sido una obra maestra, pero, en vez de eso, han realizado el mayor fiasco del año. ¿Alguien se preguntaba por qué el film no había sido nominado a ninguna estatuilla? Está claro, lo mejor de la película de ‘Cloud Atlas’ es el tráiler. Mi nota, un 3.5/10.



 ‘El Hobbit: un viaje inesperado’ es otro ejemplo de adaptación poco acertada. La novela es fácil de leer, contada sin complicaciones, directa y muy adictiva. Probablemente, lo mejor que ha escrito Tolkien, estilísticamente hablando. Cuando anunciaron que Guillermo del Toro sería el encargado de dirigirla, respiré con alivio. Desgraciadamente, los problemas económicos de la Metro-Goldwyn-Mayer no hacían augurar nada bueno y, como me temía, empezaron a llegar las malas noticias. Del Toro se desvinculaba del proyecto por los continuos retrasos y tomaba el mando el demente de Jackson que, en un principio, sólo iba a participar en la escritura del guión y en su producción. Se anunció entonces que ‘El Hobbit’ no podía ser adaptado en una sola película y que se realizaría en dos. Allá por el verano, llegó la desfachatez final. En un intento de justificar la decisión de que no fuesen dos, sino tres, las películas que harían falta para contar la historia de Bilbo Bolsón, los enanos y el dragón Smaug, Peter afirmó que, el motivo de tal medida, era a debido a que le daba pena tirar todo ese metraje sobrante, que no era tiempo suficiente. Vamos, que no tuvo suficiente en con grabar varias horas de metraje de Arwen cabalgando para 30 segundos de secuencia en la primera trilogía, ¿esta vez pensó en hacer una película de tres horas tan sólo con 13 enanos, un mago y un hobbit caminando?. Todos sabemos que las razones fueron puramente económicas. Querían saquear el bolsillo del espectador cual orco de la montaña cuando ve a un grupo de granjeros viajando por una ladera. MGM necesitaba dinero y vio su oportunidad de hacer franquicia. Jackson, por supuesto, estuvo encantado. Para vender la película, incluso, llegó a decir que era su “trabajo más íntimo”. ¿Más íntimo, Peter? ¿De verdad? ¿Más íntimo? Con un enfado más que considerable me negué a ver la película en su estreno. Finalmente, accedí a visionarla para poder escribir este artículo. Lo que me encontré era lo que me temía: una chapuza. En su intento por hacer un nuevo ‘El señor de los anillos’ y de producir metraje, no sólo se inventan partes de la historia, sino que también lo hacen con personajes y meten con calzador cameos de aquellos que ya conocíamos de la trilogía anterior. Con un ritmo lento hasta decir basta, la película aburre. Su búsqueda de complejidad gratuita obedece a los dos grandes problemas del film: justificar una tercera parte y el egocentrismo de su director. Mi nota, un 6/10.


  
     ‘Los miserables’ es una novela de corte político y marcado carácter religioso escrita por Victor Hugo que ha sido adaptada en multitud de ocasiones. En este caso, Tom Hooper (‘El discurso del rey’, ‘John Adams’) se encarga de llevar a la gran pantalla el musical que Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg compusieron en torno a la obra. En el film, nos encontramos a unos brillantes Hugh Jackman y Anne Hathaway que se convierten en la mayor fortaleza de la película. Además, la buena mano del director hace potenciar el dramatismo y estética de ciertas escenas musicales. “I dreamed a dream” es presentado, acertadamente, en un plano secuencia, manteniéndonos a Hathaway en un primer plano. Recurso que también utiliza en el tema “On my own”, con Samantha Barks, que ya interpretó a Eponine en el teatro y que repite papel en la película (se lo iban a dar a Taylor Swift) magistralmente. Afortunadamente, prevaleció la interpretación dramática sobre la musical a la hora de elegir el reparto. De otro modo, hubiera sido difícil conseguir emocionar al espectador en el desenlace. Por el contrario, que las canciones estén dobladas (por los mismos actores) y no sincronizadas con el movimiento labial no ayuda nada al conjunto de la obra. Durante el 99% de la película los personajes están cantando y el problema se agudiza pasada la primera hora de metraje. Esta circunstancia nos condena a no llegar a sumergirnos por completo en aquello que se nos está contando. A pesar del  buen trabajo de Hooper, el film se hace algo largo por momentos y, debido al inconveniente con las canciones anteriormente comentado, el tedio se incrementa. No obstante, es un film notable. Mi nota, un 7/10.



Por último, La vida de Pi, cuya adaptación es bastante fiel a la novela (aunque se han inventado lo de aquella chica que el protagonista conoce al principio). Una película muy visual que cuenta, a modo de metáfora de lo que realmente acontece, como Pi sobrevive a un naufragio cuando viajaba con su familia hacia el continente americano. Mi nota, un 7/10.





     El 2012 también ha sido un año de superhéroes y otras adaptaciones del cómic que bien podrían formar parte de esta sección. Pero, por ser casos especialmente numerosos, hablaré de ellos en la siguiente entrega. Stay tunned!

To be continued…

martes, 25 de diciembre de 2012

Días Extraños

Hoo, hoo, hoo... coff! coff!... ya se acerca el inicio del 2013 y parece que el nuevo ciclo que predijeron los mayas (que no el fin del mundo como algunos se han empeñado en publicitar) aún no se ha hecho notar. Es cierto que, como todo cambio profundo, lleva tiempo que tenga unas consecuencias o repercusiones palpables. No obstante, y para poner mi granito de arena, yo voy a desear a los lectores de este blog y al resto de población honrada unos 'Días extraños' en 2013. ¿Qué quiero decir con esto? Lo explicaré a continuación.

No me refiero al disco de 'The Doors', en cuya portada pudimos
ver los primeros 'bolos' de Galindo y Coto Matamoros.


'Días extraños' (1995) es una película dirigida Kathryn Bigelow (que ya era ex-esposa de su guionista y productor, James Cameron, por aquella época) que pese a no ser un éxito en taquilla, se ha acabado convirtiendo en un film de culto. La historia cuenta como un ex-policía que trafica con una tecnología que  reproduce recuerdos y emociones creando experiencias casi reales basándose en una mezcla de realidad virtual y drogas, se ve envuelto en un asesinato. Con un toque independiente y underground, cuenta además con una banda sonora exquisita entre las que cabe destacar el tema 'Hardly Rain' compuesto por P.J. Harvey e interpretada por Juliette Lewis. En el final de esta gran película se acumulan todos los valores que deseo que tengan lugar en el año que comienza. Como veréis en el vídeo que os he preparado a continuación, la conclusión de la historia nos deja 3 elementos muy significativos que se suceden durante la celebración de fin de año:

1º) Solidaridad. Deseo que, como ocurre en el film, los ciudadanos y ciudadanas se rebelen contra las injusticias y los poderes opresivos que pretenden mantenernos callados y aislados. Desgraciadamente, una de las más importantes carencias que tenemos en Hispanoamérica es el sentimiento de comunidad, dicho de otro modo, la ausencia de colaboración para un bien global. Por eso, tal vez, hemos aguantado todo tipo de abusos por parte de los poderes gubernamentales, financieros y policiales. Es hora de pensar y actuar en conjunto. El bien general es mayor que el individual. Como decía Patti Smith, 'People have the power'.

2º) Fraternidad. Siguiendo la idea anterior, la unión de tod@s por encima de nuestras diferencias nos hará más fuertes, más empáticos y más humanos. Uno de esos valores que las religiones recogen en sus textos fundacionales pero que, en realidad, no se promulga. Su olvido hace y ha hecho que vecinos, familiares y desconocidos peleen entre sí por el interés de unos pocos.

3º) El amor. Efectivamente, un valor que prevalece (como no podía ser de otro modo, en un final feliz) por encima de todas las diferencias. No, no me voy a volver romántico o voy a convertir este blog en un manual de auto-ayuda. ¡Ni mucho menos! Pero es cierto que, a veces, olvidamos o no valoramos lo suficiente las cosas porque otras preocupaciones nos nublan la vista. Tengamos en mente, siempre, quién o qué es eso que nos hace sacar una sonrisa y hacernos olvidar, aunque sólo sea por unos instantes, aquello que nos angustia, intranquiliza o nos atemoriza. Así que, como decían en los sesenta, "¡hagan el amor y no la guerra, cojones!".

Y dicho esto, me despido hasta el año que viene, donde prometo ser más activo que el año precedente en la publicación de post. Morri Crisma everyone!

jueves, 14 de julio de 2011

Versus


'Versus'
Versión con cambios de la publicada originalmente el 26 de junio de 2011, aquí.

A falta de unas semanas para el estreno en los Estados Unidos de ‘Cowboys & Aliens’, me he dispuesto a hacer un listado que hace tiempo que tenía en mente. Los norteamericanos parecen tener una fijación enfermiza por realizar ‘crossovers’ descontextualizados de mitos, leyendas y personajes con gran tirón estableciendo ‘matrimonios a la italiana’ de lo más sórdidos. Muchas veces no es cuestión de ampliar franquicias a costa de destrozar los iconos a los que rendimos culto, sino que deben surgir de una larga noche de borrachera. Esto no pretende ser una lista de las mejores curiosidades fílmicas entre personajes enfrentados pertenecientes a dos mundos completamente diferentes, sino el homenaje a un cierto número de películas sórdidas que llevan el ‘vs.’ explícito en su título o implícito en el nombre por el que han pasado a nuestro imaginario, y que me crean gran turbación.


10- ‘Cowboys & Aliens’ (2011).


Admito que cuando me enteré de que se pensaba hacer una película de ciencia ficción ambientada en el salvaje oeste se me saltó una carcajada. Cuando se me ocurrió investigar más me enteré que era la adaptación de una novela gráfica (lo que explicaría su futuro estreno en el Comic-Con Internacional de San Diego). Descubrí que actores de la talla de Daniel Craig o Harrison Ford estaban implicados en el proyecto y que iban a ser dirigidos por Jon Favreau (responsable de las entregas de ‘Iron Man’). Tuve un escalofrío. ¿De verdad pensaban invertir un dineral en una película tan… yankee? La respuesta es contundente, 100 millones de dólares. ¿No escuchó nunca esa expresión de ‘tienes más peligro que un americano con un fajo de billetes?

La propuesta no es original, ya en 1994 fue rodada ‘Oblivion’, una película con un presupuesto de 2’5 millones de dólares protagonizada por Richard Joseph Paul (que ha hecho ‘truños’ de cuidado) y dirigida por Sam Irvin, que no estando a gusto con el despropósito, se embarcó en la segunda parte. Postmodernidad en estado puro.

09- ‘Alien vs. Predator’ (2004).

Enlazando con la anterior, ‘Alien vs. Predator’ también tuvo una secuela en 2007. La búsqueda de una excusa por sacar partido, esta vez sí, a unas franquicias que marcaron a una generación llevó a Paul W. S. Anderson, responsable de ‘Mortal Kombat’ y las adaptaciones de ‘Resident Evil’, a hacer lo que mejor sabe: películas de acción vacías.

Si la película se hubiese parecido a ésto, la tendría mejor considerada.


08- ‘Batman: Dead End’ (2003).


Sandy Collora, un desconocido cineasta norteamericano con grandes ambiciones, se gastó 30 mil dólares de su bolsillo con la intención de hacerse notar en Hollywood. Se sirvió para ello de personajes con gran tirón (y de los que no poseía ningún derecho) en un cortometraje de 8 minutos para realizar una ‘fan-movie’. ‘Batman: Dead end’, también conocido como ‘Batman vs. Joker vs. Alien vs. Predator’, tuvo una gran repercusión mediática gracias a su acertada caracterización y a la cuidada estética. No así por su insulso argumento, ya que Collora sólo quería demostrar que era capaz de rodar escenas de acción. Al darse cuenta que su inversión no había dado tantos frutos como le hubiera gustado, se puso a producir un falso tráiler de una película imaginaria llamada World’s finest(2004), aprovechándose de la decepción que arrastraba el público por la cancelación de la producción del film ‘Superman lives’, donde podemos ver a un hipertrofiado Superman asociándose con Batman para vencer a los malos.

Puesto que en los cómics ha sido una manera recurrente de salir del paso o relanzar nuevas series, no han sido los únicos crossovers o asociaciones de superhéroes en la grande y pequeña pantalla. Valga de ejemplo la película animada ‘Batman vs. Drácula’, ‘La liga de la justicia’ o la futura ‘The Avengers’.


07- ‘Drácula vs. Frankenstein’ (1971).


Siguiendo la cultura japonesa de enfrentar a dos monstruos en un escenario concreto (normalmente una ciudad), los norteamericanos empezaron a sacar películas sobre Frankenstein, el hombre lobo y Drácula, oponiéndolos entre sí o a otras criaturas del género de terror. Ésta propuesta de 1971, también conocida como ‘Blood of Frankenstein’, es mala donde se precie. Dirigida por Al Adamson, un especialista en bazofias del calibre de ‘Cinderella 2000’, se articula a través de la asociación entre Conde Drácula con el Dr. Frankenstein para resucitar al monstruo. También es de especial interés ‘Santo y Blue Demon contra el Dr. Frankenstein’, una excusa para que dos figuras del wrestling se pongan a repartir mamporros a los mitos del cine de terror.


Nosotros no nos libramos de la quema. Participamos en la co-producción de ‘Los monstruos del terror’ (1970) con la Alemania Occidental e Italia (¿quiénes si no?), rodada en español y con actores extranjeros. Que tiemble ‘Supersonic Man’.


¿Hay alguien que no le den más miedo estos doblajes que la propia película?


06- ‘Freddy vs. Jason’ (2003).


Cómo no podía ser de otro modo y en vista de que las franquicias de esto dos iconos del terror se estaban agotando (las últimas secuelas fueron completamente insustanciales), decidieron enfrentarlos, víctimas adolescentes mediantes, en una película que se aparta de su género para mostrarnos una competición sobre quién derrocha más zumo de tomate. Sí, exactamente la misma fórmula que se usó con ‘Alien vs Predator’, aunque en este caso con ‘tufillo’ Wes Craven. ‘Viernes 13’ (1980) de Sean S. Cunningham (que venía de producir ‘La última casa a la izquierda’ (1972) al director de Cleveland), ‘La noche de Halloween’ (1978) de John Carpenter y ‘Black Christmas’ (1974) de Bob Clark podrían ser las iniciadoras del subgénero de terror conocido como ‘slasher’, consistente en la muerte, uno por uno, de jóvenes a cargo de un asesino enmascarado. Sería en 1984 cuando Craven se sumaría al carro creando al personaje de Freddy Krueger en ‘Pesadilla en Elm Street’, siguiendo así la estela de sus predecesoras.



05- ‘Freddy vs. Goshtbusters’ (2004).


Existen multitud de vídeos elaborados por fans en Youtube (fan-made films) en los que se producen crossovers entre diferentes personajes, pero ninguno ha tenido una distribución o repercusión mediática real fuera de los que en ésta lista figuran. ‘Freddy vs Goshtbusters’ cuenta el enfrentamiento entre los ‘cazafantasmas’ y Freddy Krueger en 35 minutos. Casi nada. Para aquellos que duden en las posibilidades del ingenio de los fans, les recomiendo ‘Rebobine, por favor’ de Michel Gondry.



04- ‘Monsters vs. Aliens’ (2009).


¿Por qué una película infantil en éste listado? La respuesta está en que muchos de estos ‘crossovers del versus’ están destinados a los más pequeños. Éste mismo año, por ejemplo, se estrenará ‘Hoodwinked too! Hood vs. Evil’, en el que mezclan en una niña los personajes de ‘Caperucita Roja’ y ‘Robin Hood’ que investiga la misteriosa desaparición de ‘Hansel’ y ‘Gretel’. Ya ha sido estrenada en varios países y lleva acumulados más de 9 millones y medio en taquilla, un tercio de su presupuesto estimado. Mejor le fue a ‘Monstruos contra Alienígenas’ que consiguió acercarse a los 200 millones de dólares. El argumento es insulso, pero contó con las voces de Hugh Laurie (el Dr. House), Reese Witherspoon (‘Una rubia muy legal’), Will Arnett (‘Arrested Development’) o Rainn Wilson (‘The Office’).



03- ‘Humans vs. Zombies’ (2011).


Una recién estrenada película estadounidense que enfrenta a una humanidad dividida entre los que han sido infectados por un virus mortal y los que no. Es la misma fórmula que utilizan todas las películas de zombies, en cierto modo. Pero siempre me hicieron gracia estos films en los que el destino de la humanidad está en las manos de un grupo de adolescentes americanos. En este caso, adolescentes los que protagonizan y adolescentes los que ruedan. ¡Diversión (casposa) por partida doble!


02- ‘Ninjas vs. vampires’ (2010).


A continuación, cuatro películas que no tienen desperdicio. La primera sería ‘Ninjas vs. Vampires’, película norteamericana de acción sangrienta en el que ni los ninjas son ninjas, ni los vampiros, vampiros. Un despropósito en toda regla que tiene como precursora, ‘Ninjas vs. Zombies’ (2008), realizada por los mismos responsables y bajo los mismos criterios. Más trabajada es, sin lugar a dudas, ‘Alien vs. Ninja’. Película fantástica japonesa con dosis de humor que, si bien no va a pasar a la historia del cine, al menos nos hace pasar un buen rato. ‘Vampire girl vs. Frankenstein girl’ (2009) es otra efectista propuesta bajo los mismos códigos del país oriental (a lo que se le añade kimonos y faldas muy cortas). Una visión perfecta de dos maneras de entender el terror de sangre fácil.


(Actualización: Gracias a Manuel Santamaría de 'La Mazmorra de Latveria" que me recordó el clásico: 'Kun fu vs. los 7 vampiros de oro', toda una joyita del género).


01- ‘Megashark vs. Giant Octopus’ (2009).


Por último, las películas de criaturas gigantes que destrozan todo a su paso. Su origen podríamos situarlo en las clásicas ‘Godzilla’ (1954) y ‘King Kong’ (1933), dos monstruos que no llegaron a enfrentarse hasta 1962 en una coproducción entre Estados Unidos y Japón, ‘King Kong vs. Godzilla’. Un referente / franquicia actual es la creada por la compañía productora ‘The Asylum’, que gira alrededor de un tiburón gigante. ‘Mega Shark vs. Giant Octopus’ (2009) salió directamente para vídeo y, además de estar protagonizada por Lorenzo Lamas, nos ofrece un sinfín de escenas absurdas e incoherentes y una repetición de escenarios sin ningún tipo de pudor. Otros despropósitos de ésta empresa han sido, entre otras, ‘Mega Shark vs Crocosaurus’ (2010), ‘Mega Piranha’ (2010) y ‘Mega Python vs. Gatoroid’ (2011).