(Artículo que iba a ser originalmente publicado en Diario Siglo XXI el pasado 23 de enero)
Al hilo del
artículo anterior, seguiré con mi repaso al cine que nos ha dejado el pasado
año desde un punto de vista personal. En esta ocasión, con 3 secciones donde
hablaré de diez películas entre las que están, en mi opinión, las mejores de
2012. Precisamente, la historia de esas tres películas que he elegido como las
más notorias, giran en torno a la juventud, de uno u otro modo. Estas brisas
refrescantes, todas ellas de hora y media, hacen que vuelva a cuestionarme la
utilidad de alargar el metraje hasta el aburrimiento. Si la semana pasada
hablaba de lo que llamaba ’The Peter Jackson’s hysteria’ por
la manía que han cogido en Hollywood de imitar a este director produciendo
películas interminablemente largas, esta semana pasada anunciaron el
complemento perfecto para poder soportarlas. Se trata de RunPee,
una aplicación para el móvil que te avisa del mejor momento para ir al baño
cuando estás viendo un film en el cine. Al creador se le ocurrió desarrollar
algo así, como no podía ser de otro modo, viendo una película del lunático de
Jackson, ‘King Kong’. Recomiendo a aquellos que tienen problemas de
próstata, a los que beben mucho en los cines que vayan cuando les apriete,
que Peter va tan lento que no habrá mucho que perderse.
Del
cómic a la pantalla. Porqué hay vida más allá de los superhéroes
En los
últimos años hemos vivido un empacho de adaptaciones de héroes con mayas
luchando contra malvados sin corazón que destruían ciudades, mataban personas,
se enfrentaban contra ejércitos y tenían una extraña obsesión por hacer
enfrentamientos más propios del ‘Street Fighter’ que de la vida real. El 2012
ha seguido la misma estela. Con una diferencia, había muchas expectativas
puestas en dos de esas películas de franquicia.
’Los Vengadores’
fue una película que Disney/Marvel llevaba tiempo madurando. Para preparar el
terreno nos tuvimos que tragar ‘Thor’, ‘Capitan América: El primer Vengador’,
‘Hulk’ y las dos ‘Iron-Man’. Ahora llegaba el momento de la verdad, de hacer
algo épico que diera pie a hacer más productos de franquicia cual churrero un
domingo a las 7 de la mañana. Para ello, ficharon a un grande, Joss Whedon, que
se había formado entre fantasía, épica y la comedia con series como ‘Buffy
Cazavampiros’, ‘Ángel’, ‘Firefly’ y, sobre todo, la excelente ‘Dr. Horrible's Sing-Along Blog’. Contratar a
un tipo que le encantan los musicales, que es un friki y que tiene mucho
sentido del humor de la talla de Whedon me hizo pensar que era posible ver una
buena película. Mis expectativas subieron exponencialmente. Es cierto que Joss
no es conocido por sus argumentos bien hilvanados y coherentes. Tan sólo hay
que ver cualquiera de sus mierdas de series, Firefly inclusive. Pero ‘Dr.
Horrible’ es genial, hablaba de superhéroes y villanos en clave de humor y
musical y, además, hay que reconocerle que sabe dotar a sus personajes del
carisma suficiente para que sus proyectos funcionen.
Era una tarde lluviosa en el centro de Chicago y acababan de estrenar la
película. Tenía que hacer tiempo para coger el tren, así que decidí ver la
película en 3D en un cine cercano a la estación. Tal vez sea demasiado crítico al
decir esto pero, en mi opinión, la película fue decepcionante. Aparte de dos
‘gags’ cómicos que todo el mundo recuerda, la historia se hace larga y no está
bien articulada. Las motivaciones de los héroes para trabajar juntos son de
risa. Tiene que morir un agente del SHIELD que ni Hulk o el Capitán América
conocían para convencerlos de trabajar en equipo. Precisamente esa muerte. No
otra, esa. Mal Joss, mal. Si te hubieses ahorrado el comienzo más propio de una
película de acción de serie B de los 80 (y copiada en los 90 en films como
‘Mortal Kombat’ o ‘The Quest’) y de un videojuego de lucha, la convocatoria
y búsqueda de los héroes, podrías haber dedicado más tiempo a trabajar el guión
y hacer una relación entre personajes más sólida. Además, Samuel L. Jackson
está más acartonado que Arnold en Terminator 3. Y parecía difícil. No obstante,
se trata de un producto entretenido, altamente visual y que ha dado mucha
rentabilidad a los promotores de la idea. Mi nota, un 7/10.
Pero
había otro film esperado del mismo corte. En esta ocasión, de una franquicia
que había ido de mal en peor hasta que un inglés cogió las riendas. Se trataba
de Christopher Nolan y de la historia de Batman, que en 2012 nos dejó
’El caballero oscuro, la leyenda renace’. Sin tanta
brillantez como en sus predecesoras, Nolan cierra el círculo de su trilogía de
manera poco convincente. Relaciona sucesos y personajes forzadamente, soltando
datos de manera indiscriminada en el momento menos adecuado. De este modo,
consigue que ‘todo encaje’, pero como puede hacerlo la pieza de puzle
equivocada si le das dos mamporros. Más que redondear un argumento es una
violación. Christopher, te estaban diciendo que no, pero tú insististe. Con
indicios burdos y sorpresas sacadas de
la manga no hacemos nada. Si a eso sumamos que el eje temporal se le va
un poco de las manos, haciendo que haya hechos que no coincidan adecuadamente
en el tiempo, y el ritmo, que se ralentiza y acelera caprichosamente, tenemos
una pieza ‘2 girls, 1 cup’, de ver una vez y no más. Pero
Christopher, ¿no te diste cuenta que en las anteriores la ciudad casi es tomada
por un puñado de villanos y, en esta, que hay un millar de ellos sueltos,
acaban venciendo los buenos sin ayuda externa? Un poco
inverosímil parece. Sólo un poco… Mi nota, un 6.5/10.
Otro título que dio que hablar fue
’The Amazing Spider-man’. Por supuesto, ese adjetivo no hace
referencia a la película. Partiendo de que no hacía falta hacer un
reboot de la franquicia cuando el cadáver de la anterior
estaba todavía caliente, ésta, que si bien, está mejor orientada que las
anteriores (con Wendy y el Dr. Connors), no me acaba de convencer. Tal vez
tenga algo que ver ese empacho que comentaba antes, pero el argumento no se articula
correctamente. Además, como variación de lo que decía Gasset, ‘una película es
una película y sus circunstancias’ y, éstas, han jugado muy en contra suya. No
era el momento. Si además, impregnas todo con heroísmo barato, sacrificios
propios de telenovela venezolana de baja calidad y dotas de una
oscuridad al protagonista completamente impostada, consigues
que tu producto se eche a perder. Mi nota, un 6/10.
Por último hablaré de la mejor
adaptación de cómic que he visto durante el 2012. Se trata de ‘Rurôni
Kenshin: Meiji kenkaku roman tan’, que ha brillado entre tanto
superhéroe. Esta película japonesa concentra todo el espíritu de la serie
animada y de los cómics, que en España se conocieron bajo el nombre de ‘El
guerrero samurai’, y son combinados con los OVAS, que cuentan los orígenes del
famoso asesino Battosai, para formar una pieza deliciosa. Si bien es cierto que
Kenshin no se muestra tan torpe y entrañable como en los referentes, el
director, Keishi Ohtomo, hace un trabajo brillante consiguiendo una
ambientación adecuada para que las secuencias de acción, las cómicas, las
violentas y las emotivas se enlacen de manera natural. Aunque el casting podía
haber sido más acertado, el conjunto de la obra mantiene una calidad muy elevada.
El cometido de conseguir una adaptación de una obra tan extensa era muy
compleja, sobre todo por la gran cantidad de matices que existen en ella, por
eso tiene mucho más mérito el resultado. Mi nota, un 8/10.
Cine de autor, ese gran desconocido
La primera de las obras que
escogí para este apartado fue premiada en la última edición de Cannes y arrasó
en Sitges. Se trata de ’Holy Motors’, la última perla del
director francés Leos Carax, que ya me sorprendió precisamente en Sitges con su
pieza de ‘Tokyo!’ y que, nuevamente, vuelve a utilizar al camaleónico Denis
Lavant para dar vida a una serie de personajes extraños, entre los que no podía
faltar Monsieur Merde, que ya conocíamos del mediometraje anteriormente
mencionado. El impulsivo e imprevisible ‘Señor Mierda’ es tan sólo uno de los
reclamos que Carax utiliza para contarnos la historia de Monsieur Oscar, un
hombre que vive interpretando diferentes vidas, día tras día, cambiando de
personaje según la agenda establecida. De mendigo a asesino, de monstruo a
hombre de familia, en una limusina recorre Paris que utiliza como camerino y
medio de locomoción para ir de un punto a otro. Monsieur Oscar es un hombre que
no tiene vida propia, que vive todas las vidas y que no vive ninguna, que
existe a través de los demás. Algo cada vez más frecuente en las grandes
ciudades, en individuos sin personalidad, en personas que interpretan un
estereotipo por no ser ellos mismos, donde todos podrían ser cualquiera. ¿Acaso
no vivimos las vidas de aquellos personajes que aparecen en una película cuando
la vemos o en una novela cuando la leemos? Holy Motors no es una película de
sketches, es un conjunto de píldoras ácidas y de difícil digestión que nos
lleva de viaje por unas situaciones excesivas e incoherentes entre sí, donde
cualquier héroe puede convertirse mañana en villano, el rico en pobre y el vivo
en muerto. Y al final, siempre al final, sentimos un gran vacío. Mi nota, un 8/10
.
Una de las nominadas a los
Oscars de este año ha sido ’Amour’, del cineasta alemán
Michael Haneke, que pone su sello en las obras manteniendo los planos y estableciendo un
ritmo pausado. En esta ocasión, sigue con esa dinámica, haciendo que la
historia lo cuenten los detalles, las situaciones triviales y anodinas, y el espacio.
No es una película para todo el mundo. El tema que aborda es complejo, el amor
y su significado. La trama se centra en una pareja de ancianos, donde ella,
profesora de piano, sufre un ataque cerebral que la deja con la mitad del
cuerpo paralizado. Su marido la cuida mientras ella se siente cada vez más
inútil. La situación de ella empeora hasta el punto de pasarse el día en la
cama llegando a la senilidad. El marido, que también tiene sus achaques, sufre
la dependencia bilateral a diario. Ella ya no es su mujer, es un cuerpo donde
una vez estuvo una persona maravillosa. Pero aferrarse a la idea de esa imagen
del pasado es más fácil que admitir que ya se ha ido. Mi nota, un
7/10.
El cineasta
estadounidense Wes Anderson y su obra ‘Moonrise Kingdom’ son
los elegidos para cerrar este apartado. No en vano, es una de las mejores
películas del año. Ambientado en la pequeña isla de New Penzance,
situada en la costa de New England, nos traslada a los años sesenta, donde el
pequeño huérfano Sam Shakusky, de doce años, que está asistiendo al campamento
de verano de los ‘Khaki Scout’, se enamora de Suzy Bishop, una niña que vive
con sus padres y tres hermanos menores en la isla. Ambos se escriben por carta
durante un año y deciden fugarse juntos cuando Sam vuelva al campamento el
siguiente verano. Una serie de personajes giran en torno a los jóvenes
intentando poner freno a sus planes, mientras, Anderson, aprovecha las
situaciones que se producen para jugar con el espectador en escenas dramáticas,
emotivas y cómicas entre lo entrañable y lo ridículo, creando una atmósfera y
una estética muy personal que haga que todo coexista en armonía. Las formas,
los simbolismos, los colores, todo está milimétricamente dispuesto para hacernos
disfrutar de los maravillosos mundos que Anderson crea. Mi nota, un
8.5/10.
Cine
Independiente: cuando ‘Indie’ no es un mero adjetivo
El cine
independiente es el que más alegrías me ha dado durante el año pasado. Aquí se
engloban algunas de las mejores películas del 2012 que, curiosamente, son las
que atesoran una menor duración.
Una de las
sorpresas de los Oscars ha sido ’Beasts of the Southern Wild’,
que ha conseguido 4 nominaciones en total: mejor película (con un presupuesto de menos de
dos millones de dólares), mejor actriz (una niña de 9 años que actuó con 5),
dirección (para Benh Zeitlin, que debuta en un largometraje) y guión adaptado
(basado en la obra teatral ‘Juicy and Delicious’). En otras palabras, cuatro de
las más importantes secciones, por lo que supone un éxito increíble para una
obra de estas características. Sin entrar en el debate si es merecida o no la
nominación a la pequeña Quvenzhané Wallis, sin ver la película uno se imagina
que se han dado una de estas dos circunstancias: que las películas de 2012 han
tenido que ser muy flojas o que es una obra maestra sin precedentes que ha
conseguido llamar la atención de la crítica de algún modo. Bien, pues,
efectivamente tiene algo de ambas partes, porque 2012 no ha sido un año
memorable en la calidad de las piezas y debido a que ‘Beasts of the Southern
Wild’ es una buena película. Cuenta la historia de Hushpuppy, una niña que vive
en una comunidad instalada en un Delta, conocida como la bañera, que está en
peligro de desaparición por verse inundada debido a las constantes crecidas del
nivel de las aguas (por la desaparición de los casquetes polares y tormentas) y
a cuyos integrantes la ‘civilización urbana’ pretende desalojar y llevar
consigo a modo de rescate preventivo. Construida con pocos recursos, consigue
mantener el interés del espectador y articular un discurso bien construido.
Bien es cierto que tiene bastantes carencias, que la voz de la niña narrando es
más propia de una lectura en voz alta que de una evocación y que la moraleja es
algo que está latente desde el primer minuto, pero no debe desmerecer el
resultado final. Zeitlin se las arregla para mostrarnos dos mundos opuestos sin
posicionarse en su planteamiento, es la niña quien evidencia lo peor de ambos
sistemas. Tiene una duración adecuada, 93 minutos, algo inusual para lo que nos
están acostumbrando, y un reparto lleno de nombres desconocidos. Mi nota, un
8/10.
Seguidamente,
hablaré de otra de las mejores películas del año, 'Detachment’(‘El
Profesor’). Producida en 2011, llega a nuestro país, como no puede ser de otra
manera, con retraso. El cine independiente, desgraciadamente, muchas veces
lleva esa cruz. Este film, es un brillante drama que nos ofrece una necesaria
reflexión sobre la educación y la importancia de la infancia en el desarrollo
humano. Adrian Brody interpreta a Henry Barthes, un profesor sustituto de
escuela secundaria que se pasa la vida de un lado a otro sin destino fijo.
Huérfano y con un abuelo moribundo, ve como los jóvenes desperdician su vida
día a día, ante la mirada viciada de familiares y profesores. Henry se encontrará con
Erica, una menor que se prostituye por dinero para sobrevivir, y decide
acogerla en su casa para intentar salvarla de esa vida. Pronto descubrirá que
con ese acto está salvando también la suya. Además de las excelentes
interpretaciones de Brody y, de la joven, Sami Gayle, ‘Detachment’ le ofrece al
espectador una experiencia claustrofóbica donde el espectador sentirá la
impotencia de esos profesores que no pueden ayudar a sus alumnos, que se
sienten agobiados por sus padres y coartados por las leyes, a quienes no
amparan frente a humillaciones, agresiones e intimidaciones. Decía Roland
Barthes que todo texto es un palimpsesto, que toda creación debe su
originalidad a aquellas en las que se basa. ¿Estamos condenados a repetir los
errores que cometieron nuestros padres con nosotros? Como dice Henry, muchos
padres tienen hijos y pretenden que los demás cuiden de ellos, que los eduquen,
como si eso fuese un derecho en vez de su responsabilidad. Debería de haber
algún tipo de test para ser padre, al igual que lo hay para sacarse el carné de
conducir. Mi nota, un 8.5/10.
Por último,
la película que más me ha emocionado durante el 2012 que, curiosamente, fue estrenada
en España el mismo día que ‘Detachment’, el 31 de octubre, y que, al igual que
ésta, no fue producida el año pasado. Esta vez tuvimos que esperar dos años,
dos largos años para poder disfrutar de la joya que significó el debut de
Richard Ayoade como director, ’Submarine’. Basada en la
novela original del mismo nombre y escrita por Joe Dunthorne, que muestra a
unos personajes bastante diferentes y a un protagonista, Oliver Tate, más bravucón
que incomprendido, Ayoade hace suyo el texto mejorándolo en una adaptación
realmente brillante. En la dirección no se muestra menos magistral,
recordándonos a Wes Anderson en muchos momentos de la trama. Ésta cuenta la
historia de Oliver Tate, un chaval de quince años que vive en Swansea y que
tiene dos objetivos a corto plazo. El primero, perder la virginidad antes de su
próximo cumpleaños. El segundo, evitar que su madre se acueste con un antiguo
novio y que, a consecuencia de ello, sus padres se separen. Oliver es un chaval
analítico, gran lector de libros y diccionarios (elige de éste una palabra a
diario) y muy observador. Está enamorado de Jordana Evans, la cual está
obsesionada con prenderle fuego a todo. Por otro lado, sus padres piensan que
tiene algún tipo de trastorno psicológico y que es homosexual. Con un padre
depresivo inmerso en un trabajo para el que está sobrecualificado y una madre
con un oficio monótono, Oliver controla cuando hacen el amor gracias al
regulador de luz. ‘Submarine’ nos traslada a finales de los 80/ principios de los años 90, con las
cintas VHS y las cintas de cassette, a aquella época en la que teníamos 15 años
y en la que teníamos menos responsabilidades y preocupaciones. Una mirada
inteligente e imprescindible acerca de la familia, la adolescencia y a como
aquellas cosas que eran importantes para nosotros entonces, siguen teniendo un
especial espacio en nuestros corazones. Mi nota, un 9/10.
La próxima
semana podrán leer la conclusión de este artículo en tres partes, con más
películas comentadas, buena parte de ellas con nominaciones a los Oscar y de reciente
o próximo estreno. Stay tunned!
(Artículo que iba a ser originalmente publicado en Diario Siglo XXI el 15 de enero)
El 2012, en lo que a producción
cinematográfica se refiere, podría resumirse en una sola pregunta: ¿qué ha sido
de esas digeribles películas de hora y media? Recuerdo cuando era un adolescente que, una vez por
semana, iba al videoclub y, como mis padres tan sólo me dejaban alquilar una
película, revisaba el metraje de todo los VHS que allí tenían para llevarme una
cinta que tuviese sustancia pero que, sobre todo, fuese larga. Entonces,
existía la creencia de que los films más profundos (cine de autor y grandes
historias) y de más calidad eran los que más duraban. Era extraño encontrar
películas de más de 90 minutos y las de 100 ya se consideraban largas. En aquella
época, el principio de economía era el que más primaba. Los exhibidores pedían
productos de menos de hora y media para poder hacer más sesiones al día y ganar
más dinero. Pero todo eso ya se acabó. Hemos entrado en, lo que yo llamo:
‘The Peter Jackson’s Hysteria’.
Este hombre ha hecho mucha mierda.
A finales del siglo XVII, en los
condados de Essex, Suffolk y Middlesex en el estado de Massachusetts (Estados
Unidos), tuvo lugar uno de los hechos más irracionales y difícilmente
comprensibles de la historia de occidente. Lo que se conoció como ‘La caza de
brujas’ y que dio lugar a los ‘Juicios de Salem’, sucedieron fundamentalmente
por un proceso contagioso de histeria egocéntrica y emulación interesada, donde
los principales responsables fueron tanto los que desencadenaron la ‘tendencia’
de que estar ‘embrujada’ te hacía diferente y que acusaban gratuitamente al
prójimo, como de aquellos que
proporcionaron y mantuvieron ese contexto de rigidez religiosa tan
excesivamente puritana. Ese proceso
contagioso tan absurdo se ha dado del mismo modo en el cine, donde el modelo
rígido de duración parece haber cambiado. Aquellas series españolas de
capítulos de 90 minutos hacían presagiar lo peor. Era normal encontrarnos a
Chechu, por ejemplo, en ‘Médico de Familia’, participando en
diálogos triviales para rellenar espacio y cumplir esos pre-requisitos que
existían en la tradición televisiva española. Primaba el formato sobre la
historia. En 2012, tenemos un listado numerosísimo de films
de gran duración: ‘Django Unchained’ (2 horas y 45 minutos), ‘Cloud Atlas’ (2
horas y 52 minutos), ‘Les Misérables’ (2 horas y 37 minutos), ‘Lincoln’ (2
horas y 29 minutos), ‘Skyfall’ (2 horas y 23 minutos), ‘La noche más oscura’ (2
horas y 37 minutos), ‘Los Vengadores’ (2 horas y 23 minutos),… Aquellos films
que duran entre 90 y 100 minutos son una minoría y están en peligro de
extinción, aunque siempre nos quedará el cine independiente.
El gran cambio de paradigma tuvo
lugar, sobre todo, con la consagración de Peter Jackson como director. Un
hombre que ha hecho tanto daño como bien al cine. El éxito de ‘El Señor de los
Anillos’ y de su kilométrica trilogía dio buena cuenta de que el espectador era
capaz de aguantar tres horas de película y que, no teniendo bastante, era capaz
de compara ediciones extendidas en DVD, como si hubiese algo más de la historia
que descubrirles. En ese caso específico tenía bastante sentido, los tres
libros son un material extenso para la adaptación en una sola pieza y, con buen
criterio, decidieron hacer un libro por película. Pero Peter, que hasta
entonces no había hecho una sola película que llegase a las dos horas, perdió
la cabeza. Pensando que ‘menos no es más’, dio rienda suelta a su complejo de
Dios para hacer un remake de más de tres horas de King Kong, hacer un drama
soso y aburrido como ‘The Lovely Bones’ en 135 minutos y, finalmente, realizar
una adaptación de una novela corta (menos de 300 páginas) en 3 películas de
cerca de tres horas. ¿Está chiflado? La respuesta es contundente: sí,
lo está.
Peter desayunando.
Pero de ‘El Hobbit: un viaje
inesperado’ hablaremos más adelante, donde, además, continuaremos con la descabellada
idea de su duración. A continuación, y aunque un poco tarde, me voy a sumar al
repaso del cine del pasado año aprovechando el periodo de premios y
nominaciones en el que actualmente nos encontramos. Esta revisión ha de
entenderse como un punto de vista personal en el que muchos films se quedarán
en el tintero, ya sea porque no he tenido la oportunidad de visionarlos, debido a que ya han sido comentados
en esta sección, por falta de espacio o debido a que así lo he creído
conveniente. Para hacer más digerible el artículo lo he estructurado por
partes, puesto que un año de cinematografía da para mucho, y he limitado el
número de títulos por sección a un máximo de cuatro. Del mismo modo, valoraré
numéricamente algunos de esos films que irán presentados a través de secciones.
Ya avanzo que, el 2012, ha sido un año en la que no sentí un gran entusiasmo
por lo que se ha producido, lo que quedará patente en mi crítica.
2012: Una odisea de
adaptaciones.
El año pasado ha sido muy prolífico
en adaptaciones en Hollywood y eso es debido a una sola cosa, la falta de
ideas. Las adaptaciones han sido siempre un producto más común de lo que pensamos
en la industria estadounidense, pero este año han batido records. Hay muy pocos
guiones originales que hayan visto que su versión fílmica valiese la pena o
tuviese suficiente relevancia. Y, precisamente, porque ha habido muchas
adaptaciones de renombre hace que mi decepción sea mayor al ver el resultado.
Empezaré por ‘Cloud Atlas’ (‘El
atlas de las nubes’), una película que se proyectará en España el mes que viene
y que fue estrenada en Estados Unidos el octubre pasado. Los hermanos
Wachowski, junto con Tom Tykwer, son los encargados de adaptar esta
sobresaliente novela coral de original estructura narrativa y, una vez más,
demuestran que han sido sobrevalorados. Su inutilidad a la hora de articular un
discurso narrativo fluido y coherente, y en la creación y desarrollo de los
personajes y sus motivaciones, hacen de esta película un completo despropósito.
Con mucho, la película que me ha defraudado más del año pasado. Incluso
aquellos que se hayan leído la novela estarán desorientados para entender el porqué de las
cosas que ocurren. Los mecanismos narrativos puramente causales son articulados
de manera forzada y, en ocasiones, de manera arbitraria. La decisión de repetir
actores en varios papeles para dar a entender una especie de re-encarnación o
un vínculo entre personajes, que no está presente en el texto original, es
completamente errónea y crea aún más desconcierto. Que actores británicos se
travistan y disfracen de personajes asiáticos y viceversa, los negros de
blancos, que cambien de sexo… sólo hace que no llegues a entrar nunca en la
película (¿habrá sido idea de Lana?). Aquellos, en cambio, que no tengan el
referente del libro, sufrirán para terminar las casi tres horas de película y
no se enterarán de mucho. Un segundo, tercero o cuarto visionado no mejorará
las cosas. No se equivoquen, de donde no hay no se puede sacar. Los Wachowski
tenían un filón para hacer una película que podría haber sido una obra maestra,
pero, en vez de eso, han realizado el mayor fiasco del año. ¿Alguien se
preguntaba por qué el film no había sido nominado a ninguna estatuilla? Está
claro, lo mejor de la película de ‘Cloud Atlas’ es el tráiler. Mi nota, un
3.5/10.
‘El Hobbit: un viaje inesperado’ es
otro ejemplo de adaptación poco acertada. La novela es fácil de leer, contada
sin complicaciones, directa y muy adictiva. Probablemente, lo mejor que ha
escrito Tolkien, estilísticamente hablando. Cuando anunciaron que Guillermo del
Toro sería el encargado de dirigirla, respiré con alivio. Desgraciadamente, los
problemas económicos de la Metro-Goldwyn-Mayer no hacían augurar nada bueno y,
como me temía, empezaron a llegar las malas noticias. Del Toro se desvinculaba
del proyecto por los continuos retrasos y tomaba el mando el demente de Jackson
que, en un principio, sólo iba a participar en la escritura del guión y en su
producción. Se anunció entonces que ‘El Hobbit’ no podía ser adaptado en una
sola película y que se realizaría en dos. Allá por el verano, llegó la
desfachatez final. En un intento de justificar la decisión de que no fuesen
dos, sino tres, las películas que harían falta para contar la historia de Bilbo
Bolsón, los enanos y el dragón Smaug, Peter afirmó que, el motivo de tal
medida, era a debido a que le daba pena tirar todo ese metraje sobrante, que no
era tiempo suficiente. Vamos, que no tuvo suficiente en con grabar varias horas
de metraje de Arwen cabalgando para 30 segundos de secuencia en la primera
trilogía, ¿esta vez pensó en hacer una película de tres horas tan sólo con 13
enanos, un mago y un hobbit caminando?. Todos sabemos que las razones fueron
puramente económicas. Querían saquear el bolsillo del espectador cual orco de
la montaña cuando ve a un grupo de granjeros viajando por una ladera. MGM
necesitaba dinero y vio su oportunidad de hacer franquicia. Jackson, por
supuesto, estuvo encantado. Para vender la película, incluso, llegó a decir que
era su “trabajo más íntimo”. ¿Más íntimo, Peter? ¿De verdad? ¿Más íntimo? Con
un enfado más que considerable me negué a ver la película en su estreno.
Finalmente, accedí a visionarla para poder escribir este artículo. Lo que me
encontré era lo que me temía: una chapuza. En su intento por hacer un nuevo ‘El
señor de los anillos’ y de producir metraje, no sólo se inventan partes de la
historia, sino que también lo hacen con personajes y meten con calzador cameos
de aquellos que ya conocíamos de la trilogía anterior. Con un ritmo lento hasta
decir basta, la película aburre. Su búsqueda de complejidad gratuita obedece a
los dos grandes problemas del film: justificar una tercera parte y el
egocentrismo de su director. Mi nota, un 6/10.
‘Los miserables’ es una novela de
corte político y marcado carácter religioso escrita por Victor Hugo que ha sido
adaptada en multitud de ocasiones. En este caso, Tom Hooper (‘El discurso del
rey’, ‘John Adams’) se encarga de llevar a la gran pantalla el musical que
Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg compusieron en torno a la obra. En el
film, nos encontramos a unos brillantes Hugh Jackman y Anne Hathaway que se
convierten en la mayor fortaleza de la película. Además, la buena mano del
director hace potenciar el dramatismo y estética de ciertas escenas musicales. “I
dreamed a dream” es presentado, acertadamente, en un plano secuencia,
manteniéndonos a Hathaway en un primer plano. Recurso que también utiliza en el
tema “On my own”, con Samantha Barks, que ya interpretó a Eponine en el teatro
y que repite papel en la película (se lo iban a dar a Taylor Swift)
magistralmente. Afortunadamente, prevaleció la interpretación dramática sobre
la musical a la hora de elegir el reparto. De otro modo, hubiera sido difícil
conseguir emocionar al espectador en el desenlace. Por el contrario, que las
canciones estén dobladas (por los mismos actores) y no sincronizadas con el
movimiento labial no ayuda nada al conjunto de la obra. Durante el 99% de la
película los personajes están cantando y el problema se agudiza pasada la
primera hora de metraje. Esta circunstancia nos condena a no llegar a
sumergirnos por completo en aquello que se nos está contando. A pesar del buen trabajo de Hooper, el film se hace algo
largo por momentos y, debido al inconveniente con las canciones anteriormente
comentado, el tedio se incrementa. No obstante, es un film notable. Mi nota, un
7/10.
Por último, La vida de
Pi, cuya adaptación es bastante fiel a la novela (aunque se han
inventado lo de aquella chica que el protagonista conoce al principio). Una
película muy visual que cuenta, a modo de metáfora de lo que realmente
acontece, como Pi sobrevive a un naufragio cuando viajaba con su familia hacia
el continente americano. Mi nota, un 7/10.
El 2012 también ha sido un año de
superhéroes y otras adaptaciones del cómic que bien podrían formar parte de
esta sección. Pero, por ser casos especialmente numerosos, hablaré de ellos en
la siguiente entrega. Stay tunned!
La visita a librerías especializadas se está convirtiendo en un ritual. Fascículos inútiles y prensa rosa se mezclan con publicaciones de lo más curiosas. Entre las estanterías descubrí un ejemplar editado por Glenat de “Chicos de carpeta (Más de 100 machotes y guapitos de los 70s y 80s”. No se refiere a que no tengan sensibilidad en la cara… bueno, podría ser, ya que algunos de ellos son actores y tienen un solo registro (también llamado “síndrome Keanu Reeves o el hombre perchero” pero, ¿a quién le importa?). Me refiero ni más ni menos a aquellos varones que causaban suspiros entre las jovencitas y cuyas fotos adornaban sus carpetas y las paredes de sus habitaciones. “Pelo en pecho, hombre de provecho”. No, no vamos a hablar aquí de una secuela más de la película protagonizada por Michael J. Fox, sino que haremos una pequeña selección de una decena de aquellos iconos (así que señoras, ya saben, tomen su dosis de bromuro o átense a la silla).
Lorenzo Lamas
“El rey de las camas”. Nunca supe si había un doble sentido en ese sobrenombre. “Falcon Crest” su trampolín al estrellato, “Renegado” su triple tirabuzón. Su carrera comenzó con un musical, “Grease” y lo gracioso del asunto es que ha llegado a nuestros días trabajando en televisión y cine (serie B). Supongo que tiene muchos detractores, puesto que al intentar acceder a su página web oficial, el sistema me saltó con un intento de intrusión de un virus informático. Lorenzo, ¿qué les has hecho que no te quieren? El presente es más que jugoso, el año pasado participó en la segunda edición de Gone Country,un programa donde tenía que demostrar sus habilidades como cantantecountry y como colofón,“Leaveit to Lamas” (Déjaselo a los Lamas), un reality show del que será protagonista y donde nos presentará a su familia… Como si nosotros quisiéramos conocerla.
David Hasselhoff
Cantante y actor… se me ponen los pelos de punta al recordar que tiene 14 discos publicados…Michael Knight nunca llego a ser muy creíble. Bueno, ninguna serie de los 80 lo era. Pero años después tampoco consiguió que mejorara la cosa con su interpretación en “Baywatch” (culto al cuerpo y los bañadores rojos) y en su intento desesperado con “Los Vigilantes de la noche” interpretando al mismo personaje de la anterior. ¿De verdad alguien pensó que saldría bien esa serie? Pues duró inexplicablemente 3 temporadas. Después probó suerte haciendo de Nick Furia en un piloto para una nueva serie… que fracasó. Lo demás, cameos y pequeños proyectos, uno de ellos a las órdenes del prolífico John Waters. Su interpretación más decente la tienen ustedes bajo estas líneas (¿Cómo?, ¿que no estaba interpretando?).
Luck Perry
Comparable a Micky Rooney o Joselito, manteniendo el secreto de su eterna juventud y protagonizando a personajes 20 años más jóvenes que él. Su sitio web no tiene desperdicio. Aunque muchos lo duden, no está muerto y no, no es octogenario. Tiene 43 años (y durante todo ese tiempo se ha empeñado en vivir de la interpretación… algunos no aprenden). Su papel más destacable (más allá de “90210”, número de veces que Perry tenía que repetir sus escenas), en “El Quinto Elemento” de Luc Besson, donde muere, la música nos envuelve y todos aplaudimos.
Burt Reinolds
El “Bigotón Reinolds” era consciente de que su espesa mata de pelo en su torso haría las delicias de las féminas. Tiene célebres trabajos que no vamos a recordar (porque me da pereza, más que nada), ha tenido sus grandes actuaciones y sus descalabros, y un pelazo que ya lo querría más de uno. Esta foto, que más de uno la quisiera para la cabecera de su cama, siempre me recordó a su sex-appeal como congresista David Dilbeck. Ciertos actores no saben decir que no.
Los Pecos
Conocidos como el “rubio” y el “moreno” (o “Zipi y Zape”), ahora lo son por el “calvo” y el “menos calvo”. Hacían “música” para adolescentes y durante los años 70 y 80 y “como por arte de magia” llegaron a vender discos en cantidades desproporcionadas. Sí, es cierto, todas sus canciones tienen un tufillo dulzón y demasiado uniforme. En otras palabras, se parecen a Dan Brown al que cuenta el chiste que le preguntaron el porqué de no sacar una novela en tanto tiempo, y el escritor respondió “porque no había descubierto la herramienta ‘sinónimos’ en Word”. Lo que unos llaman estilo, otros lo llaman “corta y pega”. ¡Que vivan los pelucones y la laca!
Rob Lowe
Un chico guapete que se las prometía felices, tuvo unos comienzos afortunados con otros actores que despuntarían (y se convertirían también en chicos carpeta) en “Rebeldes” de Francis Ford Coppola. Después decidió que podía ser mejor actor e hizo un notable trabajo en “Square Dance”. Tras otros trabajos de relativo éxito se dejó consumir por las drogas y el alcohol. La puntilla, el video porno amateur que se hizo público entre él y una menor. Tras una condena de trabajos a la comunidad, lo intentó con la política apoyando a Schwarzenegger, aun habiendo sido un conocido demócrata.
Jorge Sanz
Si Rob Lowe se vendió ante el gobernador de California, este representante de nuestro producto nacionales el doble del mismo. Corpulento, alto y estilizado, Jorge Sanz cautivó con su increíble físico y sus dotes interpretativas para desenvolverse en cualquier tipo de registro a las tiernas adolescentes del momento. El clímax de su carrera actoral llegó con la gran serie “El Inquilino” donde hacía de un extraterrestre en una “se-ríe” de lo más verosímil e interesante. Se dice que David Duchovny se quedó tan prendado de Chuby, el alienígena, cuando buscaba extraterrestres como Fox Mulder que se vio toda la filmografía de este gran actor (haciendo gala de su gran estómago) y en ella descubrió la inspiración para dar forma a su personaje de Californication. Y eso es, porque Jorge siempre fue y sigue siendo un ligón y un guaperas.
Camilo Sesto
No vamos a decir lo buen cantante que es, puesto que ya se encarga el mismo de hacerlo. No es justo juzgar a un gran artista por su aspecto a los 60 años, casi fantasmagórico, que enfermizamente pretende agarrarse con todas sus fuerzas al éxito que una vez tuvo y a una juventud que mucho tiempo atrás le abandonó. Pocos artistas españoles han conseguido lo que él, interpretar a Jesucristo en un musical y conseguir éxitos a nivel internacional en una carrera que dura más de 4 décadas. Este año ya amenazó con dejar definitivamente los escenarios. Cómo apunta él mismo en el prólogo de su biografía, "¿Qué quién es Camilo Blanes?" "Escucha las canciones de Camilo Sesto."Y es que Camilo, “mola mazo”.
Jean Claude-Van Damme
¿Quién no le ha visto el culo alguna vez a JCVD? Este actor belga está obsesionado con sus posaderas y abrirse de piernas (mítica pose de “Retroceder nunca, rendirse jamás”). Como fiel seguidor de su filmografía desde mi más tierna infancia, creo que lo que tiene en la cabeza es una deformación genética, no un chichón que le hizo tener la mirada perdida y poco paralela. Su carrera ha sido como una montaña rusa, consiguiendo estar en lo más alto de la serie B, protagonizando grandes éxitos de taquilla como “Timecop” o “Soldado Universal”. Algo que le hizo creerse que sabía hacer más que bailar y dar patadas al aire. Gran error. Se pasó a la dirección debutando con “The Quest” donde el luchador representante de España viste y pelea como si bailase flamenco. Lo siguió intentando, pero sus excesos con las “drojas”, alcohol y mujeres (estuvo liado con Carolina de Mónaco, algo que pudo hacer que Rob Low y él tuviesen un parentesco) acabaron con destrozar su economía y poco crédito. Es entonces cuando se convirtió en un invitado recurrente en los programas de prensa rosa franceses. Su monólogo en la película “JCVD” es impagable. Empezó en el cine haciendo de “Gay Karate man” en “Mónaco Forever”. Poco después hizo “Breakin’” donde en una primera edición no aparecía en los créditos y posteriormente al hacerse famoso fue puesto en portada como protagonista… juzguen ustedes su gran papel en el vídeo de más abajo. El resto, testosterona, muchos mamporros y sudor.
Bryan Ferry
Si “Varón Dandi” tuviese una personificación, esa sería nuestro amigo. Pocos cantantes han sacado tantos “best of” como Bryan Ferry. Desde Spandau Ballet, pasando por Roxy Music hasta sus años en solitario, ha sido siempre fiel a su estilo seductor con tupé y pecho palomo. Encarnación del bohemio romántico, ha hecho del bourbon una bebida rentable en su país. Ocasionalmente se le ha visto en la gran pantalla, destacable su papel en “Breakfast On Pluto”. Parafraseando a los Siniestro Total: “¿sabías que a Bryan Ferry le huele el aliento?”.
Muchos quedaron fuera: Emilio Estévez, Dolph Lundgren, John Travolta, David Soul, Tom Cruise,… (todos ellos ya muertos artísticamente hablando). Algunos de ellos los retomaremos en próximos post, otros ya han caído en el olvido y no se merecen que los rescatemos. Se admiten sugerencias.