domingo, 5 de diciembre de 2010

La cortina de humo


Últimamente este blog ha estado muy dormido. Eso es debido a multitud de causas. Una de ellas es que resulta a veces verdaderamente difícil sacar tiempo para escribir, y en vista de que publico semanalmente un artículo en el diario Siglo XXI, también es complicado que haya ganas. Hay muchos post empezados, otros planteados, algunos simplemente imaginados en mi turbia cabeza, pero que no se han llegado a materializar (aún). Mientras esto ocurre voy a ir colgando algunos de mis artículos en el citado diario digital nacional. Más si cabe, teniendo en cuenta que sólo están visibles en portada el día de publicación (el sábado) y aunque están disponibles, es imposible localizarlos si no se sabe el enlace fuera de esa fecha.

No es mi intención copiar y pegar tal cual los artículos para que todos tengan acceso a ellos, sino que aprovecharé de paso para hacer alguna ligera variación en ellos (incluyendo enlaces, comentarios, vídeos, imágenes,...). Dicho esto, os dejo con el que se ha publicado esta misma semana:

La cortina de humo
(fecha de publicación: sábado, 4 de diciembre de 2010)

En plena convulsión mundial por la filtración de cables clasificados del gobierno estadounidense a cargo de Wikileaks, creo que es inevitable las referencias cinematográficas que han tratado ya situaciones análogas. Mientras en los gobiernos nadie dimite y focalizan sus esfuerzos en ‘cazar’ al ya tildado de terrorista, Julian Assange, por dar a conocer al mundo entero los entresijos de la política internacional estadounidense, otros países se han visto salpicados por acciones encubiertas relacionadas. Según revelaba unos días atrás el periódico “El País”, que tuvo acceso junto a otros medios de comunicación a estos cables para verificar la información, los asuntos ‘turbios’ que hasta ahora se han publicado relativos a España giraban en torno al caso de José Couso, Guantánamo o la posición de Zapatero respecto a la guerra de Irak, entre otros temas. Nadie se ha pronunciado, nadie ha dimitido. El gobierno de Obama tampoco. En vez de dar explicaciones a los ciudadanos sobre la corrupción, tráfico de influencias, intereses económicos, crímenes de guerra y espionaje, se presiona a Amazon para que deje de darle soporte en la red a Wikileaks y se saca una ley internacional de busca y captura para su fundador. Muchos medios de comunicación estadounidenses no están dando bombo al asunto, con secciones minúsculas en periódicos tan importantes como puede serlo el ‘The New York Times’ (que encima fue el que tuvo acceso a los cables junto a ‘El País’, ‘The Guardian’, ‘Spiegel’ y ‘Le Monde’). En 1998, Dustin Hoffman protagonizó Mad City junto a John Travolta, película crítica sobre el poder mediático donde un ciudadano pasa de héroe a villano en función de la manipulación de los diferentes medios de comunicación, más interesados en conseguir audiencia que en su completa deshumanización. Es curioso que justo ahora la NASA haga un anuncio sobre el descubrimiento de vida en otros planetas, algo que la NBC destacaba por encima de otras noticias no deportivas ni de entretenimiento en sus informativos el pasado jueves. Si alguien duda del poder mediático, que revise el clásico de Orson Welles. ¿Y la huelga de los controladores? El gobierno aprueba una ley de recortes que lleva meses parada justo antes del puente, cuando se sabía que había muchas papeletas que la huelga de los controladores aéreos podría llevarse a cabo. ¿Una cortina de humo aprovechándose de que ese gremio se mostraba tan inestable que con encender la llama todo explotaría? Ahora los ciudadanos piden cabezas. Saquen sus propias conclusiones.


En el cine nos hemos encontrado multitud de ejemplos parecidos: “Todos los hombres del presidente”, “La guerra de Charlie Wilson”, “Todos los hombres del rey (El político)” “In the loop”, “Secreto de estado” y un largo etcétera, que nos hace cuestionarnos cuánta parte hay de realidad y cuánta de ficción en algunos de los argumentos de varias de estas películas. Hollywood se ha lucrado a base de ellas, ahora parece que eso está pasando factura. No tuvo reparos en mostrarnos a los hackers como ladrones durante años (‘Asalto final’, ‘Hackers: piratas informáticos’, ‘Mission Impossible’,…) y ahora pretende aprovecharse de esa propaganda para colocarle el cartel de enemigo público. Si relacionamos delincuente con malvado, damos por hecho que los gobiernos son los buenos y los que boicotéan el sistema los malos (aunque los políticos son los primeros delincuentes como hemos visto). En ‘Matrix’, un hacker interpretado por Laurence Fishburne se dedica a informar (y despertar) a la gente (seres humanos) de la verdad de lo que les rodea (que viven en una realidad virtual) para que sean libres de elegir entre vivir en una mentira o cambiar las cosas. Una especie de Robin Hood de la información. Algunos políticos han pretendido incluir a Assange y sus colaboradores en la lista de grupos terroristas. Si esto no funciona, hay un proceso judicial en Suecia sobre un presunto delito sexual, que huele a una burda estratagema política de desacreditación. Puro teatro. El mismo año pasado, el film ‘Distrito 9’ nos daba un claro ejemplo de cómo a uno se le pueden atribuir cargos de terrorismo y delitos sexuales con una facilidad pasmosa sólo para manipular a la masa ciudadana consiguiendo su colaboración y denigrando al perseguido. El fiscal general de los EE.UU., Erik Holder, había confirmado que la nacionalidad de Assange no sería un problema de cara a su procesamiento. Tal y como comentaba el periodista Ramón Lobo, no sé qué pensarán de esto los familiares de José Couso, que se han encontrado con trabas por parte de su propio gobierno. Y es que como nos mostraba Michael Winterbottom y Mat Whitecross en su largometraje “Camino a Guantánamo”, poner una bolsa en la cabeza a alguien, esposarlo, extraditarlo, meterlo en una jaula, humillarlo y torturarlo sin que nadie se entere, nunca ha sido un problema para los Estados Unidos de América. Tal vez ese sea el motivo por el cual el creador de Wikileaks se ha cubierto las espaldas con un archivo encriptado que ha venido a llamar ‘insurance’ (seguro) por si algo le ocurriese. Está disponible en Internet para su descarga, y se amenaza con desvelar la clave que nos impide abrir el documento si algo le ocurre a Assange. Algo similar pudimos ver en “El informe Pelícano”, donde en vez de un archivo informático eran unos documentos escritos y una cinta, y sustituyendo al código nos encontrábamos una misteriosa llave que abría una caja. Pero no es la única referencia, “Enemigo público” de Tony Scott, “El jardinero fiel” de Fernando Meirelles, … la caza de brujas ha comenzado.



Frivolizando el tema, podría traducirse del siguiente modo:

Un empleado se apresura a hablar con su jefe, al que le dice muy nervioso: “Señor director, García de contabilidad ha encontrado un error en las cuentas de la empresa. Alguien ha estado robando dinero. ¿Qué hacemos?”. A lo que el jefe responde: “Despedir a García”.


¡Que despidan a ese montador!

Este es el argumento de una popular comedia de 1989, ‘Weekend at Bernie’s”, más conocida en España con el título de “Este muerto está muy vivo”. Y es que, salvando las distancias, la mentalidad parece ser la de matar al mensajero antes de que sea demasiado tarde. Esperemos que el salvoconducto de Assange sea suficiente. En la película, Bernie, el jefe de dos contables, acaba siendo asesinado por encargo de otro de los implicados, cuando pretendía acabar con sus empleados invitándolos a un fin de semana en su casa de la playa y evitar así que estos difundieran información acerca de una malversación de fondos y blanqueo de capital que habían descubierto en las cuentas de la empresa.




Ciertamente todo esto parece un argumento de película. Pero yo me pregunto, ¿cuantas veces se habrá dado esta situación pero sin que nosotros tengamos la más mínima información? Otra de las claras referencias fílmicas es precisamente la que da título a este artículo, “La cortina de humo” de Barry Levinson, donde el presidente de EE.UU. que se presenta a la reelección en fechas próximas, intenta desviar la atención de los votantes sobre un presunto delito de abuso sexual que ha cometido iniciando una guerra con un país prácticamente desconocido, Albania. Para ello contrata a un productor de Hollywood (otra vez, Dustin Hoffman) que intenta manipular la información para que el presidente aparezca triunfante ante la audiencia justo antes de los comicios. Mucho se teme sobre las implicaciones políticas en las relaciones bilaterales entre los diferentes países tras haberse filtrado la preocupación de Washington sobre los posibles problemas mentales de Cristina Fernández de Kirchner, el autoritarismo de Sarkozy o la corrupción masiva en Rusia propiciada por Putin. Lo que parece claro es que saber que tu vecino te espía y etiqueta mientras te esboza una sonrisa y luego no es capaz de mantenerlo en secreto, no debe de ser demasiado agradable. Pero lo es menos para ciudadanos comprobar que a los dirigentes políticos les da igual las personas, lo que priman en sus decisiones son los intereses y la corrupción. Antes suponíamos que nos mentían, ahora tenemos la certeza de que lo hacen.


martes, 26 de octubre de 2010

¡Viaje con nosotros!

Esta mañana, el Dr. Fleish me ha sorprendido con una noticia publicada en La Vanguardia cuyo titular era "Sánchez Dragó reconoce en su último libro que se acostó con dos niñas de 13 años". Parece ser, que aprovechando que ha sacado un nuevo libro, ha declarado que en 1967 durante una estancia en Japón, conoció a dos ‘lolitas’ de 13 años y que hizo un ‘ping-pong’ con ellas. También dice en el artículo, que las delincuentes son ellas, que hubiera pagado lo que hubiese sido necesario tras la experiencia y que lo dice ahora que el delito ha prescrito. Hay fuentes que dicen que Dragó lo ha desmentido, incluso hablando de que el sexo fue solo ‘literario’. Sea como fuere, no es mi intención entrar en juicios sobre moralidad, ética y legalidad. Lo que realmente me ha llamado la atención es que ‘El Escritor’ tenga publicado en su página web oficial la noticia: ‘Viaja a Japón con Fernando Sánchez Dragó’. Éste, quien se jacta de conocer más de cien países, dice que pondrá las cartas sobre la mesa y nos cuenta el itinerario que seguirán los afortunados que paguen los 5.000 euros que cuesta la experiencia. Y es que cómo el mismo dice:

«¡Hola, viajeros! Soy Dragó. Pondré, si os empeñáis, las cartas boca arriba, pero preferiría no mencionar los lugares que visitaremos, las experiencias que viviremos, los manjares que degustaremos… Decía Baudelaire: '¡al fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo!' Así entiendo yo el viaje: como un juego de cajas chinas, como un estuche de muñecas rusas, como un bazar de las sorpresas. Naoko, mi mujer, nació cerca de Kioto y aquí creció. Yo he vivido en esa ciudad más de tres años y casi nueve en Japón. Podéis fiaros de nosotros. No os defraudaremos. Sólo voy a deciros una cosa: no hay ningún lugar en la tierra -conozco cien países- comparable a éste. Sé de lo que hablo. Respirad hondo y… ¡Bienvenidos!»



Pero cuidado, hay más. Y es que entre los lugares a visitar tenemos algunas rutas diseñadas y dirigidas personalmente por ‘El Escritor’ donde te acompañará en todos sus estímulos”. Aún estáis a tiempo para ser uno de los 18 afortunados (que le paguen el viaje a él y a su mujer, otros vicios aparte), ¡el vuelo sale el 27 de noviembre!


jueves, 9 de septiembre de 2010

Óscar Wilde: Pluma, lápiz y veneno.



Oscar Wilde Memorial. Dublín, Irlanda.

Aprovechando mi periplo en Irlanda he decidido posponer el prometido artículo en tres partes que anunciaba en el post anterior para poder terminarlas con más calma y documentarme mejor. En su lugar se me ha ocurrido escribir un artículo acerca de Óscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde (1854-1900), más conocido como Óscar Wilde, uno de los más sórdidos y polémicos escritores de todos los tiempos.

“A gentleman is one who never hurts anyone's feelings unintentionally” (Óscar Wilde).


El bueno de Óscar, esculpido, en pose de gentleman.
Ahora por él tampoco pasarán los años.

En vista de que me encuentro viviendo en la ciudad natal de este poeta del victoriano tardío, Dublín, aproveché para realizar una ruta alrededor de los sitios más emblemáticos que fueron regentados por él, hasta su salida del país en 1978. Irlanda ha dado grandes escritores (James Joyce, Jonathan Swift, Bernard Shaw,…), es imposible negarlo, y he aprovechado varias jornadas turísticas para compartir espacios con ellos. Algo que me llamó mucho la atención es que muchos coincidieron en tiempo y lugar. Grandes figuras de la escritura que fueron amigos, rivales, referentes y fuente de ridiculización entre unos y otros.

Why was I born with such contemporaries? (Óscar Wilde).


La casa donde creció Óscar. Al ladito del Trinity College.

Wilde fue bautizado en la parroquia de la Iglesia anglicana de St. Mark. Esta parroquia se acabaría unificando con otra, dando lugar a la Iglesia de St. Ann. Sus padres estaban íntimamente relacionados con la literatura, su madre era Jane Francesca Elgee, una reconocida escritora vinculada al nacionalismo irlandés, mientras que su padre era un médico que disfrutaba enormemente de la lectura. Fue educado en “Portora Royal School”, en el Trinity College, hasta 1974. Se tasladó posteriormente al Magdalen College de Oxford, donde sus compañeros de facultad se cebaron con él, entre otras cosas debido a sus excéntricos gustos en la decoración de su habitación y sus declaraciones en contra de los estereotipos masculinos de la época. Cuando vuelve a Dublín conoce a Florence Balcombe y se enamora de ella. Por su parte, esta se enlaza con Bram Stoker (1947-1912) y se casan en la misma iglesia que Wilde fue bautizado, el 4 de diciembre de 1878. Despechado, se va de Irlanda para no volver más (aunque lo hiciera por motivos laborales en dos ocasiones más).

“A man can be happy with any woman, as long as he does not love her” (Óscar Wilde, The picture of Dorian Gray, de 1891).

Trinity College.


Siendo escueto en los datos bibliográficos y yendo al grano (puesto que no es mi pretensión enumerar cronológicamente los hechos acaecidos en su vida), comentar que Wilde tuvo dos hijos, uno de los cuales murió en la primera guerra mundial, con su primera y única esposa, Constance Lloyd. La buena dote proporcionada por el padre de esta les dio la posibilidad de vivir holgadamente. Así Óscar vivió entre conferencias, escritura y supuestas ‘reuniones’ sociales. Claro está, que quien juega con fuego acaba quemándose. El libertinaje le salió relativamente bien durante los primeros años. La sociedad de la época le apreciaba por su agudo y sarcástico sentido del humor, y era un invitado recurrente en todo tipo de fiestas de la clase alta. En el caso de ‘The picture of Dorian Gray’, dio rienda suelta a su ácida visión de la vida y su hedonismo personificándose como Lord Henry y en Basill Hallward debido a su orientación sexual. Tomó prestado el apellido a un joven poeta del que se dice que estaba enamorado y mantenía un affaire para dar forma al siempre joven Dorian, añadiéndole al caldero su obsesión por la juventud, donde afirmaba que residía la verdadera belleza. Hasta que en 1985 cayó en desgracia. Lord Alfred Douglas, más conocido como Bosie, era un desconocido poeta íntimo amigo de Wilde (que además mantuvo correspondencia Bernard Shaw), hijo del Marqués de Queensberry, al que no le hizo nada de gracia esta relación que mantenía su vástago (eran amantes, por si no había quedado claro). Así que le escribió una carta y se la hizo llegar al bar que regentaba. ‘El sodomita’ (como había sido llamado en ella) alentado por su amante hizo públicas las amenazas del marqués. Pero esta vez la fortuna no estuvo del lado de Wilde, que fue denunciado y condenado a dos años de trabajos forzados en la prisión de Reading (ciudad cercana a Londres, conocida actualmente por su festival de música, que en inglés significa ‘leyendo’, algo que debió de hacer gracia al bueno de Óscar puesto que buena parte de las pruebas que se presentaron en los juicios giraron en torno a sus obras literarias). Durante el proceso, Wilde intentó defenderse de las acusaciones con su desdén habitual, pero en vista que le perjudicaba gravemente acabó negando los hechos. El abogado de la acusación centró su argumento en la amoralidad de los textos de Wilde y mostró pruebas de sus frecuentes relaciones con hombres de clase baja. Por su parte, Óscar trató de defenderse diciendo que toda esa ropa cara, comida, bebida, viajes y hoteles caros que había pagado a aquellos, no era por sexo, sino por pura amistad. El proceso fue seguido por los periódicos, siendo la comidilla de la sociedad de la época. Tanto fue así que su mujer lo abandonó cambiando de nombre tanto ella como el de los hijos, consiguiendo la custodia de los mismos. Pero ahí no acabó la cosa, puesto que tuvo otro proceso judicial enlazado con ello, ‘el pueblo (lo que les gusta a los americanos estos titulares) vs Wilde’ por sus conductas homosexuales.

“Experience is the name everyone gives to their mistakes. (Óscar Wilde, El abanico de Lady Windermere, de 1882, acto III).


A su salida de la cárcel en 1897 y harto de la sociedad británica se marchó a Francia, destrozado anímica y espiritualmente, coincidiendo con la publicación del ‘Drácula’ de Bram Stoker, y utilizando el apodo de Sebastian Melmoth vivió sus últimos años en el anonimato hasta su muerte por meningitis. El apellido usado en el apodo no es casual, fue escogido por ‘Melmoth the Wanderer’, novela gótica de Charles Maturin, que era pariente materno de Óscar y que a su vez, Vladimir Nabokov recogió para apodar al coche de Humbert Humbert en ‘Lolita’.

Most people are other people. Their thoughts are someone else's opinions, their lives a mimicry, their passions a quotation. (Óscar Wilde, De Profundis, 1905).



Fotografiado con las citas de Óscar inscritas en su monumento conmemorativo.